Cox ha cerrado un contrato en Guatemala que le reportará 110 millones de euros por la construcción de un sistema de almacenamiento de energía con baterías (BESS) de 76 MW de potencia, según ha confirmado la compañía. La adjudicación, confirmada en pleno mes de agosto, supone un salto cuantitativo para su división de renovables en Latinoamérica.
El proyecto, un Battery Energy Storage System (BESS), se integrará en la red guatemalteca para mejorar la estabilidad del suministro y permitir una mayor penetración de energías renovables. Cox Energy, que cotiza en el BME Growth, valora el contrato en 126 millones de dólares al tipo de cambio actual, según adelantó El Confidencial y recogen diversas fuentes del sector.
No es el primer movimiento de la compañía en la región. Cox ya opera activos solares en Chile y México, y llevaba meses explorando oportunidades en Centroamérica, donde la demanda de almacenamiento crece al ritmo de la instalación de nueva generación intermitente. Este contrato le sitúa de lleno en el mapa de los grandes proyectos BESS del istmo.
Un BESS de 76 MW para reforzar la red guatemalteca
Guatemala ha incrementado su apuesta por las energías limpias, pero su red sufre los desequilibrios típicos de los sistemas con alta cuota de generación variable. El almacenamiento en baterías permite absorber los excedentes en horas de máxima producción y liberarlos cuando la demanda es alta, actuando como un pulmón que evita apagones y reduce la dependencia de las centrales de gas.
Los 76 MW de potencia contratados convierten este proyecto en uno de los BESS más relevantes de la región, por detrás solo de los grandes parques que se construyen en Chile. La envergadura de la inversión, 110 millones de euros, refleja la confianza de los promotores en el marco regulatorio guatemalteco, que ha avanzado en los últimos años para atraer capital privado.
Cox y su apuesta por Latinoamérica
La estrategia de Cox Energy para Latinoamérica se ha basado en desarrollar proyectos desde cero, asumiendo el riesgo de construcción, y luego vender una participación a inversores financieros. En el caso de Guatemala, la compañía aún no ha detallado si operará el BESS de forma independiente o buscará un socio. Según fuentes próximas a la operación, el contrato incluye tanto la ingeniería y construcción como los servicios de operación y mantenimiento durante varios años.
El mercado latinoamericano de almacenamiento está en ebullición: se espera que la capacidad instalada de BESS se multiplique por cinco antes de 2030. Cox, que entró en el negocio de las baterías hace menos de tres años, ha visto en en este segmento una vía para diversificar su portfolio tradicional de solar fotovoltaica.
El movimiento en Guatemala confirma que el almacenamiento no es un complemento, sino una línea de negocio con entidad propia para Cox.
Por qué el almacenamiento es la gran apuesta para Cox
Los analistas del sector energético coinciden en que el almacenamiento es ya una pieza central en la transición energética. Con la caída de costes de las baterías de ion-litio y la presión regulatoria para estabilizar las redes, los BESS ofrecen una rentabilidad atractiva. Para una compañía del tamaño de Cox, con una capitalización en el BME Growth cercana a los 400 millones de euros, un contrato de 126 millones de dólares supone un hito que puede cambiar su perfil de riesgo y atraer a inversores institucionales.
En mi opinión, el éxito de este proyecto dependerá de dos factores: la capacidad de ejecución en un plazo razonable —las baterías deben estar operativas en 2028— y la evolución del marco regulatorio guatemalteco, que aún presenta incertidumbres en la remuneración del almacenamiento. Si Cox logra replicar el modelo que le ha funcionado en Chile, podría convertirse en un actor de referencia en toda Centroamérica.
He visto demasiados contratos que se anuncian a bombo y platillo y luego tropiezan con retrasos y sobrecostes. No quiero restar mérito a la adjudicación, pero conviene mantener los pies en el suelo: la ingeniería de un BESS de 76 MW no es trivial ni mucho menos. En cualquier caso, la señal es clara: Cox está pasando de ser un desarrollador solar a un integrador de soluciones de almacenamiento, y eso gusta al mercado.
Las acciones de Cox Energy en el BME Growth cotizan planas en la sesión de este lunes, pero acumulan una revalorización del 28% en lo que va de año. El mercado parece estar descontando que la cartera de proyectos de la compañía va en serio.




