Donald Trump vuelve a moverse en la contradicción. Anunció un ataque inminente contra los hutíes y lo frenó en el último minuto. Para Cristóbal de la Torre, analista en Europa, Defensa y Geopolítica, el motivo es mucho más terrenal de lo que aparenta: Washington no puede permitirse un segundo frente con Irán mientras sigue atascado en el que ya abrió. Así lo defendió en su paso por Negocios TV.
Un ataque suspendido en el último minuto
De la Torre describe a un presidente que sostiene dos relatos a la vez. Por un lado dice que quiere liquidar al régimen iraní. Por otro, deja la puerta abierta a reuniones diplomáticas con el presidente de Irán. Esa dualidad, sostiene el analista, explica por qué el bombardeo contra los hutíes quedó en suspenso: no es una concesión, es un cálculo.
El cálculo tiene cifras. El analista sitúa el coste de la operación por encima de los 45.000 millones y reconoce su sorpresa por que no estuviera mejor calibrada cuando arrancó. Con ese balance, añade, es difícil encontrar una salida airosa, y el frenazo deja a Arabia Saudí sola ante el frente hutí.
Bab el-Mandeb, el grifo que Irán tiene en la mano
El control hutí del estrecho de Bab el-Mandeb ha dejado de ser una molestia logística para convertirse en un estrangulamiento económico. Según la lectura del otro invitado, Adrián Celaya, presidente de EKA Group, Arabia Saudí no está exportando petróleo: el cierre selectivo del estrecho y el bombardeo del oleoducto alternativo han cortado a la vez sus dos vías de salida. Cuándo volverá a funcionar esa infraestructura es, de momento, una incógnita.
Celaya insiste en la contradicción permanente del mandato de Trump y señala a la víctima más directa de ese vaivén: Riad. El reino había roto su enfrentamiento histórico con Teherán, se había asomado a los BRICS y parecía encaminarse hacia un equilibrio más cómodo. La llegada de Trump al poder cambió el rumbo: apostó por un Estados Unidos que reafirmaría su poder y le serviría de paraguas en la región. Ese paraguas, concluye, le está fallando.
‘La suspensión del ataque responde a que no puede abrir otro frente con Irán’, sostiene De la Torre.
— Cristóbal de la Torre, analista en Europa, Defensa y Geopolítica
Riad, sola y con la cúpula en tensión
Ese escenario, advierte Celaya, puede abrir conflictos internos de todo tipo en la propia cúpula saudí, un núcleo que vive en tensión constante aunque rara vez lo deje ver. La pregunta que planea sobre el reino es cómo reaccionará cuando, en el momento más crítico, no llegue la ayuda que esperaba de Washington.
Irán juega sus cartas y gana terreno
Irán, mientras, se anota el tanto. De la Torre sostiene que Teherán está ganando esta partida porque cada frente nuevo que abre lanza un mensaje a los aliados regionales de Estados Unidos: la cobertura de Washington no es fiable. La presión sobre los estrechos es su herramienta y el ahogo económico, su objetivo.
El analista no ve a ninguno de los dos contendientes capaz de ganar sin pagar un precio altísimo. Una victoria estadounidense exigiría una invasión terrestre a gran escala que, a su juicio, la popularidad de Trump no soportaría. Por eso lo que hace la Casa Blanca, dice, es mantener la presión sin cerrar nada.
Elecciones, Ucrania y el reloj de Washington
El calendario aprieta. Estados Unidos arrastra problemas militares serios, no ha podido doblegar a Irán, mira de reojo una amenaza inflacionaria que el mar Rojo puede agravar y llega a las elecciones con varios frentes abiertos, Ucrania incluida. Celaya cree que ese cúmulo eleva el coste político de cada decisión y pone en riesgo el resultado del Partido Republicano en las urnas.
La hipótesis que manejan ambos invitados es que Trump prefiera esperar al veredicto electoral antes de mover ficha y que, después, intente cerrar el expediente por una vía parecida a un memorándum de entendimiento con Teherán. La duda es si el establishment estadounidense le dejará hacerlo o le empujará a seguir hasta el final.
Qué mira el mercado mientras tanto
El análisis llega en plena semana diplomática en Naciones Unidas, con Trump como protagonista de la Asamblea General y Oriente Medio en el centro de todas las conversaciones. Bab el-Mandeb es una de las rutas marítimas más sensibles del planeta: por ahí circula buena parte del crudo que sale del Golfo hacia Europa y Asia. Cuando su control se cuestiona, el precio del petróleo lo nota y las primas de riesgo de la región se mueven. Por eso cualquier titular sobre el estrecho mueve el crudo al alza.
Lectura editorial: un liderazgo que pierde crédito
Para el lector que sigue el conflicto desde fuera, lo relevante no es quién gana un titular, sino el desgaste de un modelo de liderazgo. La tesis que deja el programa es incómoda: la primera potencia puede bombardear, sancionar y amenazar, pero le cuesta sostener una guerra larga y cumplir las promesas que hizo a sus socios. Cada vez que Washington frena en el último minuto, sus aliados recalculan. Cada vez que Irán cierra un estrecho, ese recálculo se vuelve más urgente.
De ahí sale una lectura práctica para el mercado y para la política exterior europea. Si el petróleo saudí sigue sin salir, la inflación importada volverá antes de lo previsto y con ella la presión sobre los bancos centrales. Si Riad concluye que su paraguas se ha roto, buscará otros interlocutores y la arquitectura de seguridad del Golfo se reordenará sin que Bruselas tenga apenas voz. Europa, que importa energía y usa el mar Rojo como vía comercial propia, tiene motivos para no mirar hacia otro lado.
Queda una pregunta que ninguno de los dos analistas se atreve a cerrar: ¿aguantará Trump hasta las elecciones sin tocar el avispero, o el establishment le empujará a una escalada que él mismo ha insinuado que no quiere? La respuesta no está en Washington, sino en el próximo movimiento de Teherán.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube:




