A pesar de que Uber, Cabify y Bolt han conseguido licitaciones para operar en el aeropuerto de Barcelona-El Prat, la realidad es que su presencia en este espacio sigue generando problemas tanto para los taxistas como para las propias plataformas. En 2026, los problemas se han multiplicado por lo que señalan como una presión constante de los Mossos d’Esquadra, que hace que sus operaciones sean más lentas y que, según han explicado, retrasa sus servicios en uno de los principales puntos de recogida de la Ciudad Condal.
Es cierto que las tres operadoras llevan años buscando mejorar sus espacios en los aeropuertos de España. No es solo el aeropuerto catalán, en el que entre las tres han pagado alrededor de 7,8 millones de euros para ganar las licitaciones de sus plazas, sino que han hecho esfuerzos similares en Madrid o Sevilla. Pero la presión particular sobre sus operaciones en la capital catalana ha sido siempre especialmente complicada de asumir.
En la última semana, según ha publicado La Gaceta del Taxi, los Mossos d’Esquadra y el Servicio Catalán de Tráfico han llevado a cabo un dispositivo conjunto de inspección en el aparcamiento de la Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona-El Prat que se ha saldado con la inmovilización de ocho vehículos de transporte con conductor (VTC) por presuntas irregularidades relacionadas con la prestación del servicio. De momento no especifican con qué plataforma operaban los afectados.

El mismo medio señala que la mayoría de las inmovilizaciones han sido por falsificación documental, con siete de los vehículos acusados de portar autorizaciones expedidas por otras comunidades autónomas, una práctica que está siendo objeto de especial vigilancia por parte de las administraciones competentes. Un octavo vehículo fue inmovilizado por realizar transporte ilegal de viajeros, al comprobarse que no disponía de ninguna licencia o autorización habilitante para desarrollar esta actividad.
La presión permanente que Cabify ha denunciado
Pero el reclamo de plataformas como Uber, Cabify y Bolt no viene de las sanciones lógicas. Las empresas señalan que estos casos se usan para justificar revisiones al azar sobre sus conductores, no solo documentales, sino también para confirmar que no estén operando bajo la influencia de drogas o alcohol. Son presiones específicas sobre los conductores de las plataformas que, incluso cuando no son culpables, quitan tiempo de su trabajo y complican su día a día.
Ya el año pasado desde Cabify se había señalado que organizaciones como Élite Taxi habían pedido que se retirara una licitación legítima. «El contrato con Aena es una licitación legítima que busca ofrecer alternativas reales de movilidad a los ciudadanos», escribían desde el unicornio español, que pedía a las instituciones que no cedan «al chantaje de aquellos que pretenden bloquear el progreso desde la intolerancia».
«La ciudadanía no puede seguir siendo rehén de actitudes que buscan imponer un modelo de transporte único», ha insistido en su documento la empresa. Y es que, internamente, para las plataformas, la normalización de su presencia en El Prat va de la mano de la consolidación de su servicio en una Cataluña que ha barajado expulsarlas con la ley que se encuentra en trámite en el Parlament, y que se sigue retrasando.
17 vehículos inmovilizados en 2025
Y es que no se trata de un problema nuevo. El año pasado las plataformas vieron cómo un total de 17 vehículos fueron inmovilizados en El Prat, recordando que estas decisiones van de la mano de otros cientos de revisiones que queman tiempo para los conductores y hacen más difícil llegar a las metas de facturación de las flotas y de los trabajadores. Si siguen aceptando los viajes al aeropuerto en esta situación, es porque sigue siendo una de las paradas clave de cualquier servicio de transporte en la capital catalana, sobre todo para los usuarios vinculados al turismo.

Por su parte, los Mossos consideran que la actuación no es más que la continuidad de la campaña de controles que los Mossos d’Esquadra mantienen desde mediados de 2025 en el aeropuerto de Barcelona-El Prat. Tras el acuerdo alcanzado entre Aena, el Servicio Catalán de Tráfico y el sector del taxi para reforzar la vigilancia sobre las VTC, los agentes han realizado sucesivos operativos que se han saldado con decenas de vehículos inmovilizados por distintas irregularidades.
Aena se introduce en la pelea por la ley catalana del taxi
En cualquier caso, la medida de Aena acaba por ser otro punto de batalla entre las plataformas como Uber, Cabify y Bolt y los taxis por la nueva ley de transporte de vehículos de hasta nueve plazas. El texto, que se encuentra en trámite en el Parlament, básicamente expulsa a las plataformas de la capital catalana, aunque en el camino se ha ido retrasando y ya hay quien asume que no llegará hasta 2027.
Por otro lado, las plataformas siguen buscando sumar otros aeropuertos a sus destinos frecuentes. Tienen un acuerdo también en el de Adolfo Suárez Madrid-Barajas y Cabify suma otro más reciente en Sevilla. No es un dato menor, y abre la puerta a otros esfuerzos similares, como ya ha ocurrido con los eventos deportivos y espacios culturales en Madrid.




