Aena intenta justificar el ‘hachazo’ del DORA III pese a batir récords con 189 millones de pasajeros

En las aerolíneas y en la patronal del sector se ha repetido el mismo mantra desde que Aena solicitó que en el tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) se aumentara la tarifa operativa que deben pagar en los aeropuertos, que si aumenta el número de viajeros, debe bajar la tarifa por cada uno. El problema de fondo es que, históricamente, el crecimiento del tráfico aéreo se ha mantenido constante en los últimos seis años, incluso atravesando crisis internacionales como la de Irán.

Los nuevos resultados del primer semestre confirman la tendencia. Los aeropuertos del grupo Aena han cerrado los seis primeros meses del año con 189.964.768 pasajeros, un 3,9 % más que en 2025. De enero a junio de 2026, los aeropuertos de la red de Aena en España han registrado 156.246.234 viajeros (un 3,7 % más que en 2025), lo que supone un ritmo de crecimiento inferior al registrado en el primer semestre del año pasado en comparación con 2024, cuando la cifra aumentó un 4,5 %.

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El problema es que, a pesar de este dato positivo, la evolución del tráfico vuelve a dejar a Aena sin argumentos frente a las aerolíneas. De momento, la gestora ha querido defender que el aumento de estos meses en el tráfico aéreo no es sostenible, pues responde a una coyuntura puntual que ha inflado las cifras por encima de lo habitual en esta temporada. Así lo explica la propia compañía en su comunicado de resultados:

‘Antes de la crisis del estrecho de Ormuz, la evolución del tráfico se situaba en línea con las previsiones de Aena, con tasas de crecimiento inferiores al 3 %’. Sin embargo, a partir de este conflicto, se ha producido ‘un desvío temporal de tráfico a España, considerado destino turístico seguro’. Además, señala que ‘algunas limitaciones en el modo ferroviario están desviando puntualmente pasajeros hacia el transporte aéreo’.

Un argumento permanente de Aena

Frente a esta postura, la principal patronal de la aviación comercial, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), ya ha señalado a Aena por infravalorar, una y otra vez, el crecimiento del sector turístico y, por tanto, el volumen de viajeros que recibirán sus instalaciones. Desde la asociación sostienen que se trata de un patrón permanente cada vez que toca revisar el marco regulatorio.

Viajeros en el aeropuerto de Barajas, el más importante de la red de Aena. Fuente: Agencias
Viajeros en el aeropuerto de Barajas, el más importante de la red de Aena. Fuente: Agencias

‘La infraestimación de tráfico en las proyecciones a futuro a la hora de establecer el DORA III es un patrón que se ha dado ya en el pasado tanto en el DORA I como en el DORA II: el tráfico estimado para 2021 en el primer caso se alcanzó en 2017, mientras que en el DORA II el tráfico estimado para 2026 se logró en 2023. La consecuencia de esto es que, si exceptuamos los dos años de la pandemia, Aena ha tenido un exceso de retorno regulatorio de 1.300 millones de euros entre 2017 y 2025, que han pagado de más las compañías y los pasajeros al no prever el marco regulatorio ajustes a posteriori’, sentenciaba ALA.

‘Por ello es muy relevante tener unas proyecciones de tráfico lo más ajustadas posibles a la hora de establecer el DORA III, y de ahí que ALA crea que con una previsión razonable del tráfico en el próximo quinquenio hay margen para bajar las tarifas aeroportuarias incluso con la propuesta de inversiones reguladas de 10.000 millones de euros, como así ha confirmado también la CNMC’, insisten sobre la nueva previsión del quinquenio.

El arma de doble filo de Aena

Frente a las críticas de ALA, la cotizada insiste en la necesidad de incrementar las tarifas. Primero, porque facilita su plan de inversiones para los próximos años; y segundo, porque sostiene que es imprescindible para mantener actualizadas las medidas de seguridad de los aeropuertos, un argumento que la patronal ha llegado a calificar en el pasado como ‘chantaje’.

Desde la patronal subrayan además que la posición de las aerolíneas coincide con el criterio del regulador. ‘Esta tendencia de tráfico al alza, teniendo en cuenta el crecimiento acumulado del 3,7 % hasta junio, y que la oferta programada por las compañías aéreas desde julio hasta octubre, de casi 150 millones de asientos, es un 6,5 % superior a los asientos operados en el mismo periodo del año anterior, demuestra que las previsiones de Aena han quedado desfasadas y confirma las proyecciones del sector, también en línea con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC)’, insisten.

‘De confirmarse esta tendencia en el resto del año, el tráfico aéreo podría llegar hasta cerca de los 334 millones de pasajeros en 2026, nivel de tráfico que en la proyección que Aena ha incluido en su propuesta de DORA III no se alcanza hasta 2028, constatando un desfase de al menos dos años en sus previsiones’, adelantan antes de que los reguladores adopten una decisión final sobre el texto.

¿Puede seguir creciendo el tráfico aéreo?

En cualquier caso, la gestora aeroportuaria se encuentra sola al sostener que el tráfico aéreo se va a frenar. Las previsiones de firmas como Ryanair o IAG para el resto del año muestran un sólido crecimiento en la demanda, y no hay señales de que los conflictos internacionales estén mermando la ocupación de los aviones, aun en un entorno de billetes más caros.

El presidente de Aena Maurici Lucena. Fuente: Agencias
El presidente de Aena, Maurici Lucena. Fuente: Agencias

Es cierto que se trata de un sector volátil, condicionado por la coyuntura geopolítica y por los costes del carburante. Sin embargo, los datos de tráfico siguen dando la razón a las aerolíneas… a menos, claro está, que el único fin sea justificar una nueva subida en los cánones operativos que cobran a las compañías.


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