EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Barcelona ha suprimido el carril derecho de la Ronda de Dalt en ambos sentidos entre las salidas 5 y 6 para completar las instalaciones de seguridad y ventilación del futuro túnel de Vall d’Hebron.
- ¿Quién está detrás? El Ayuntamiento de Barcelona, en el marco de la segunda fase de cobertura de la ronda, que cubrirá 340 metros entre la avenida Vallcarca y el instituto Vall d’Hebron.
- ¿Qué impacto tiene? Durante todo agosto solo habrá dos carriles operativos por sentido en ese tramo. El consistorio recomienda usar vías alternativas o el transporte público para evitar atascos en las horas punta, aunque agosto es el mes con menor volumen de tráfico.
Desde este lunes 3 de agosto, la circulación por la Ronda de Dalt ha perdido un carril en cada dirección. El Ayuntamiento de Barcelona ha cortado el carril derecho entre las salidas 5 y 6 para poder avanzar en la instalación de los sistemas de seguridad, iluminación y ventilación del futuro túnel de Vall d’Hebron, una obra clave dentro de la cobertura de 340 metros de la ronda que lleva ya tres años en marcha. El corte se mantendrá hasta el lunes 24 de agosto y, durante estas tres semanas, solo quedarán dos carriles abiertos por sentido en uno de los puntos más transitados de la segunda ronda de circunvalación de la capital catalana.
La decisión de ejecutar estos trabajos en pleno agosto no es casual. La normativa actual de seguridad en túneles obliga a tener instalados los sistemas de ventilación, alumbrado y cableado antes de completar la losa que cubrirá el vial. Sin esa capa de seguridad, la única alternativa sería cerrar completamente la circulación durante varias semanas, algo que el gobierno municipal descarta incluso en este mes vacacional. Por eso se ha optado por reducir un carril mientras se acomete la fase más delicada de la obra.
El tramo afectado se ubica entre las salidas 5 (avenida Vallcarca) y 6 (instituto Vall d’Hebron), justo donde ya se han instalado 56 de las 100 prelosas que formarán el nuevo techo de la ronda. Estas piezas, transportadas cada noche en camiones de gran tonelaje desde Zaragoza, se colocaron durante los cortes nocturnos de las últimas dos semanas. Ahora, con la estructura ya en posición, los operarios necesitan espacio para tender las conducciones eléctricas y los dispositivos de emergencia desde abajo, razón por la que se ha sacrificado el carril derecho temporalmente.
El Ayuntamiento confía en que el impacto sobre el tráfico sea moderado. Los datos históricos de movilidad muestran que la intensidad de vehículos en la Ronda de Dalt se reduce hasta un 30% durante agosto, lo que minimiza los embotellamientos. No obstante, desde el área de movilidad se recomienda planificar los desplazamientos, consultar las rutas alternativas por los laterales y, siempre que sea posible, optar por el transporte público durante estas tres semanas. El metro y los autobuses de la zona de Vall d’Hebron mantienen su servicio habitual.
Un precedente que alivia el corte: así se trabajó hace dos años
No es la primera vez que la Ronda de Dalt pierde un carril por las obras de cobertura. Hace dos veranos, en 2024, se suprimió el carril izquierdo de la calzada para construir las salidas de emergencia y el muro central sobre el que reposan ahora las prelosas. Aquella experiencia, que duró también varias semanas, demostró que mantener dos carriles operativos es suficiente para absorber el tráfico estival sin provocar colapsos. El aprendizaje de aquel corte ha servido para que ahora, en 2026, el plan de movilidad asociado a la obra sea más ágil y con menos afectaciones sobre los vecinos.
Aquellos trabajos permitieron avanzar en la estructura y, sobre todo, confirmaron que los cortes nocturnos programados —que continuarán de forma puntual tras el verano— son mucho menos lesivos para la circulación si se acompañan de una reducción de carril diurna en agosto. Fuentes municipales subrayan que sin este sacrificio de agosto, los cortes nocturnos se prolongarían durante meses, con un impacto acumulado mayor.
Sin este corte de agosto, los cortes nocturnos se alargarían hasta bien entrado 2027 y multiplicarían las molestias para los conductores.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La gran pregunta que flota en la movilidad de Barcelona es cuándo estará listo el túnel de Vall d’Hebron y qué pasará después. La respuesta técnica apunta a finales de 2027. Para entonces se habrá completado la cobertura de los 340 metros, se habrán instalado todas las losas que faltan y los coches circularán bajo una nueva zona verde que conectará los barrios de Sant Genís dels Agudells y la Teixonera, ahora separados por la cicatriz de la ronda. El Ayuntamiento ya ha abierto un proceso participativo con los vecinos para decidir el uso de esa losa superior, aunque las obras no terminarán antes del verano que viene y aún quedan cortes nocturnos por delante.
El modelo de cubrir grandes vías para ganar espacio público no es nuevo en Barcelona. La cobertura de la Ronda del Litoral en el frente marítimo o el soterramiento de las vías de Sants son referentes de cómo la ciudad ha cosido heridas urbanísticas con ingeniería y voluntad política. En Vall d’Hebron el reto es mayor porque se actúa sobre una arteria esencial para la movilidad metropolitana y porque el túnel debe cumplir con normativas de seguridad muy exigentes. La decisión de no cerrar todo el tráfico y de aprovechar agosto demuestra que la administración ha aprendido de los errores de otras grandes obras, pero también deja claro que la paciencia del conductor barcelonés volverá a ponerse a prueba el próximo verano, cuando se coloquen las últimas losas y se encaren los remates.
La siguiente fase, frente al hospital Vall d’Hebron, ya está en estudio. Si se confirma, la cobertura de la ronda irá ampliándose tramo a tramo, con la consiguiente repetición de cortes y el mismo calendario estival como aliado. La pregunta, entonces, no es si habrá más obras, sino si el modelo de gestión de la movilidad durante las mismas se perfeccionará lo suficiente como para que los atascos sean solo una anécdota de agosto.





