La reorganización de Moeve deja el comité de dirección en ocho miembros desde enero de 2027. La compañía reduce de diez a ocho los sillones de su primera línea ejecutiva y estrena dos superáreas —Operations y Commercial— para acelerar la ejecución de su estrategia Positive Motion en moléculas verdes y ganar velocidad en un mercado energético volátil.
El movimiento, adelantado por El Periódico de la Energía y confirmado por la propia compañía, se produce después de una primera fase en la que el grupo dio más autonomía a sus negocios. Ahora toca lo contrario: coordinar. La energética agrupa comercialización, logística, producción y trading bajo un mismo paraguas para ofrecer soluciones multienergéticas con más valor añadido.
Ocho nombres, dos superáreas y un fichaje desde Shell
El área de Operations concentrará la operación segura y competitiva de los activos industriales, además de la ejecución de los nuevos proyectos. Su responsable será Robin Mooldijk, que se incorpora el 1 de octubre de 2026 procedente de Shell, donde desarrolló gran parte de su carrera hasta ocupar la presidencia de Proyectos y Tecnología y un asiento en su comité ejecutivo.
La pata comercial queda en manos de José María Solana, hasta ahora consejero delegado de la división de Química. Commercial asumirá la relación con los clientes, la actividad comercial, la innovación y las estrategias de negocio, con foco especial en el negocio B2B, donde la compañía quiere capturar el valor integrado de sus productos y servicios.
El resto del comité se reparte entre Alice Acuña en Trading and Optimization —suministro, compraventa de energía y productos químicos, planificación de la producción y logística integrada—, Pierre-Yves Sachet en Mobility, con las estaciones de servicio, y Carmen de Pablo (Finance), Bettina Karsch (People & Organization) y Virginia Beltramini (Legal & Assurance), que operarán de forma transversal para todo el grupo. La secretaría del consejo también recae en Beltramini. Juan Llobell, responsable de Corporate Affairs, reportará directamente al consejero delegado, Maarten Wetselaar.
Los plazos no son inmediatos. El nuevo comité será efectivo con carácter general el 1 de enero de 2027, con un periodo transitorio hasta esa fecha. La compañía quiere aprovechar los próximos meses para encajar responsabilidades y evitar que el cambio de organigrama interfiera en la operación diaria de sus plantas y de su red comercial.
El rediseño no cambia el destino de Moeve: cambia la arquitectura para que la estrategia no dependa de la coordinación improvisada entre diez sillones.
La versión oficial insiste en la agilidad. ‘Este modelo permitirá aprovechar mejor la escala y especialización de Moeve, simplificar procesos y acelerar la ejecución, manteniendo responsabilidades claras sobre los resultados de cada negocio’, señala la compañía en el comunicado difundido para explicar el cambio.
El ajuste llega con los grandes proyectos industriales ya en marcha, lo que deja un margen estrecho para corregir el rumbo si la nueva maquinaria no engrasa a la primera.

Moléculas verdes, Huelva y el eje ibérico
Moléculas verdes es la expresión que Moeve repite en cada presentación. Detrás del término están los biocombustibles avanzados, el hidrógeno renovable y los productos químicos descarbonizados que la compañía quiere producir a escala industrial para sustituir parte del negocio fósil tradicional. El proyecto más visible es la planta de hidrógeno renovable de 300 MW en Huelva, el mayor de este tipo anunciado en Europa, cuyo arranque de obra ya se ha producido en el polo químico onubense.
Ese es el terreno donde la reorganización tiene que notarse primero. Los proyectos de moléculas verdes compiten con los negocios tradicionales por el mismo capital y el mismo talento técnico, y su desarrollo exige coordinar ingeniería, permisos, suministro eléctrico, y compra de materias primas con una cadencia que el refino clásico no impone.
En paralelo, el rediseño se ha vinculado con la voluntad de reforzar la integración con Galp en el eje ibérico. Las informaciones publicadas sobre el nuevo modelo sitúan esa colaboración entre los objetivos del cambio, junto a la aceleración de los proyectos industriales, aunque la compañía no ha detallado en su comunicado el alcance concreto de esa integración ni el calendario asociado.
La reorganización también tiene una lectura de personas. Wetselaar agradeció la contribución de Carlos Barrasa, Antonio Joyanes y José Manuel Martínez al desarrollo de la estrategia y a los hitos alcanzados hasta ahora. Tres salidas de primer nivel que coinciden con la entrada de un perfil industrial procedente de Shell y con el ascenso interno de Solana desde Química. Menos sillones, mismas metas.
El riesgo de la simplificación: menos comité, más exposición
Ninguna reorganización energética europea de los últimos años ha salido gratis. El sector acumula rediseños que prometieron velocidad y acabaron generando nuevas capas de coordinación, comités intermedios y mandos con responsabilidad compartida. Moeve llega a este ejercicio después de un proceso de transformación profunda, que incluyó el cambio de nombre de Cepsa a Moeve y un giro explícito hacia la multienergía. La marca nueva ya no discute el relato; lo que se discute es la capacidad de ejecutarlo.
El argumento a favor del rediseño es sólido en teoría. Ocho personas deciden más rápido que diez, y dos superáreas con responsabilidad clara sobre resultados reducen las zonas grises entre el negocio industrial y el comercial. En un contexto de márgenes volátiles en el refino y de precios eléctricos cambiantes, la velocidad de decisión vale dinero. La ejecución es otra cosa. Cuando las funciones corporativas se vuelven transversales, la especialización técnica puede diluirse y la rendición de cuentas, difuminarse.
Hay otro foco: el capital. Los proyectos de descarbonización industrial son intensivos en inversión y tardan años en dar retorno, lo que exige una disciplina de asignación que no perdona errores. La reorganización se juega en la ejecución, no en el organigrama. Si la nueva estructura sirve para acelerar decisiones sobre compra de energía, logística y despliegue de proyectos, el mercado la leerá como una ventaja competitiva. Si se traduce en más reuniones y menos responsabilidad individual, será una capa más.
La primera prueba objetiva llega el 1 de enero de 2027, cuando el comité funcione a pleno rendimiento. Antes habrá pistas: la marcha de la planta de Huelva, la evolución de los márgenes en química y refino y la capacidad de la compañía para anunciar nuevas decisiones de inversión sin retrasos. Ahí se verá si el rediseño responde a una necesidad operativa o si solo era un cambio de organigrama.




