Hallan más de 1.000 dados romanos galorromanos en Francia: el mayor tesoro de juegos de mesa de la antigüedad

Un equipo de arqueólogos franceses ha descubierto en el yacimiento de Grand un depósito ritual con más de un millar de dados de hueso, monedas de Fortuna y cerámicas. El hallazgo reescribe lo que sabíamos sobre el papel del juego y la adivinación en la Galia romana.

Más de 1.000 dados de hueso, algunos sin marcar y otros ocultos en pequeñas vasijas de cerámica, acaban de emerger en el yacimiento galorromano de Grand, en los Vosgos. El equipo del arqueólogo Thierry Dechezleprêtre no esperaba una concentración así: ningún otro enclave del mundo romano ha devuelto semejante tesoro lúdico y ritual, lo que convierte este descubrimiento en la mayor colección de dados de la antigüedad jamás documentada.

La mayor colección de dados romanos jamás encontrada

La cifra asombra por sí sola. Durante la campaña de excavación de este verano, los arqueólogos recuperaron al menos 1.000 piezas talladas en huesos de bóvidos y ovinos, una cantidad que multiplica por diez cualquier otro conjunto conocido. La mayoría apareció en torno a un pequeño estanque ceremonial del siglo II d.C., pero muchas otras se encontraron más al norte, asociadas a altares y recipientes de cerámica.

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“En el pasado ya habíamos visto monedas y dados interpretados como objetos de adivinación, pero una cantidad así es absolutamente inédita”, explicó Dechezleprêtre a la revista Historia. Los dados presentan formas cúbicas o ligeramente aplanadas, y muchos de ellos muestran números mediante círculos incisos. Sin embargo, un grupo numeroso carece de toda marca. La hipótesis principal es que la pintura original se perdió con el paso del tiempo, aunque no se descarta que algunos fuesen entregados como ofrendas deliberadamente “ciegos”.

El decumanus, las capillas y un estanque sagrado

El hallazgo se produjo dentro del recinto amurallado de la antigua ciudad de Grand, junto a la basílica y su famoso mosaico de 232 metros cuadrados —una superficie mayor que la de dos pistas de tenis—. Allí, los arqueólogos sacaron a la luz el decumanus, la calle principal este-oeste de ocho metros de ancho, y dos pequeños edificios rectangulares que interpretan como capillas o sacella. Uno de ellos albergaba un estanque del siglo II cuyo conducto hidráulico ha podido seguirse con precisión.

arqueología dados galorromanos

Junto al agua, el equipo recuperó monedas, fragmentos de altares de piedra y la parte superior de un pequeño edículo que protegía una imagen divina. “Todo apunta a un contexto de devoción”, afirma el arqueólogo. Las monedas muestran con frecuencia la efigie de Fortuna, la diosa de la suerte, un detalle que refuerza la conexión entre el juego, la adivinación y el favor divino en la Galia romanizada.

Otro dato desconcertante: muchas cerámicas —jarras, gobelos y ollas— contenían dados en su interior o estaban depositadas junto a ellos. Para Dechezleprêtre, esto indica que no se trataba de simples objetos de entretenimiento abandonados al azar, sino de un depósito ritual organizado, quizá vinculado a prácticas de predicción del futuro o a la búsqueda de fortuna en un santuario periurbano.

Nunca antes un solo rincón del Imperio había acumulado mil dados en un contexto tan deliberadamente sacro.

Apuestas, Fortuna y huesos sin pintura: lo que esconden los dados

El mundo romano amaba los dados, pero también los regulaba. Desde la República, los juegos de azar estaban legalmente restringidos salvo durante las Saturnales, y los emperadores no eran ajenos a la trasgresión. Sin embargo, trazar la frontera entre juego y adivinación resulta casi imposible en un depósito como el de Grand. Las mismas piezas podían servir para una velada de apuestas o para interrogar a los dioses sobre la cosecha, la salud o la guerra.

Yo mismo he visto dados romanos en museos, y la carga simbólica de un simple hueso numerado siempre me ha parecido fascinante. Pero aquí el contexto suma un matiz distinto: la presencia abrumadora de piezas sin cifra visible invita a preguntarse si lo que se ofrendaba no era el instrumento del jugador, sino la ausencia de certeza que todo dado representa. La hipótesis de la pintura perdida es la más plausible, pero no cierra del todo el interrogante.

La investigación continúa. Una parte de los dados ya puede verse en el museo de la mosaico de Grand, y la estudiante de la Universidad de Lorena Doriane Blaise está ampliando el catálogo que inició en su máster. El programa de investigación arqueológica, previsto hasta 2027, se centrará ahora en afinar las dataciones y en comprender por qué este pequeño santuario extra muros concentró un gesto ritual tan repetitivo. Lo que sí sabemos es que, por primera vez, la arqueología nos ha puesto delante de un millar de objetos que sus dueños arrojaron al agua —o depositaron en una vasija— esperando, tal vez, que Fortuna les devolviese una respuesta.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Más de 1.000 dados de hueso datados en los siglos I-III d.C., junto con monedas de la diosa Fortuna, cerámicas y elementos arquitectónicos rituales.
  • Dónde: Yacimiento galorromano de Grand, en los Vosgos (Francia), junto a la basílica y el decumanus de la antigua ciudad.
  • Institución responsable: Equipo dirigido por Thierry Dechezleprêtre, dentro de un programa colectivo de investigación del servicio regional de arqueología y el Consejo Departamental de los Vosgos.
  • Cuándo: Excavación finalizada en 2026; investigación en curso hasta 2027.
  • Impacto a futuro: Se convierte en el mayor conjunto de dados romanos conocido, ofrece datos inéditos sobre rituales de adivinación y juego en la Galia, y servirá para afinar las cronologías de la aglomeración galorromana.

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