EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Generalitat ha activado un plan de inversión en obra pública por 1.429 millones de euros para 2026, con 502,7 millones ya en concurso. Esto supone un incremento del 17% respecto al año anterior.
- ¿Quién está detrás? El Govern de la Generalitat, liderado por el president Salvador Illa, y la Cambra de Contractistes d’Obres de Catalunya (Ccoc) como principal interlocutor sectorial.
- ¿Qué impacto tiene? El sector de la construcción catalana recibe un balón de oxígeno que podría reactivar la demanda de suelo residencial y mejorar los servicios en zonas con potencial urbanístico.
La Generalitat de Cataluña ha dado este viernes un golpe de acelerador a la obra pública con el lanzamiento de ocho proyectos por valor de 502,7 millones de euros, el mayor bloque de un plan de infraestructuras que moverá 1.429 millones en 2026. La cifra total supone un aumento del 17% interanual y sitúa al sector de la construcción ante una ventana de inversión que no se veía desde antes de la crisis financiera.
El plan se estructura en tres fases: una primera parte ya licitada durante el primer semestre (419 millones), el paquete activado hoy y otros 510 millones previstos para licitar antes de que termine el año, según ha detallado el president Illa.
La variante de Les Presses acapara casi 450 millones del paquete
De los ocho nuevos contratos, la mayor parte del presupuesto se concentra en la variante de Les Presses y Olot, en la comarca de La Garrotxa. Esta carretera de once kilómetros, diseñada para completar el eje Vic-Olot, tiene un importe de 447 millones de euros, lo que representa casi nueve de cada diez euros de la hornada.
Las otras dos actuaciones de más envergadura son el corredor del autobús rápido entre Blanes y Lloret (25 millones) y un conjunto de mejoras en seguridad viaria en la C-37, entre Manlleu y Torelló (13,5 millones). El resto de proyectos completan el montante hasta los 502,7 millones.
Los 510 millones adicionales que se licitarán antes de final de año irán destinados principalmente a movilidad (135 millones), equipamientos sanitarios (88 millones) y justicia (85 millones), lo que amplía el abanico de contratos para las constructoras catalanas.
Tras el anuncio, la Cambra de Contractistes d’Obres de Catalunya (Ccoc) valoró positivamente el paso dado por el Govern, aunque su presidente, Lluís Moreno, reclamó “consolidar este esfuerzo inversor” y pidió más recursos al resto de administraciones. Moreno recordó que el déficit en infraestructuras acumulado en Cataluña “es muy elevado” y que este plan supone “empezar a recuperar lo perdido”.
Licitar 1.429 millones en un año, con un alza del 17%, demuestra que la economía catalana puede sostener un ciclo inversor que no se veía desde antes de Lehman.
La Ficha del Inversor
Desde la óptica inmobiliaria, este desembolso en infraestructuras es un indicador adelantado de futuras revalorizaciones de suelo. Históricamente, las zonas que reciben fuertes inversiones en movilidad y equipamientos ven cómo se aceleran los desarrollos residenciales y suben los precios del terreno urbanizable. En La Garrotxa y en los corredores de la C-37, los propietarios de suelo finalista y los promotores locales deberán seguir de cerca el calendario de ejecución de las obras para evaluar la oportunidad de poner en carga sus activos.
Además, el dato de crecimiento del PIB catalán en el segundo trimestre (+0,7%), con un repunte del 3,7% interanual en la construcción, refuerza la idea de que el sector tiene capacidad de absorción. La inversión en obra pública no solo crea empleo directo, sino que suele arrastrar al alquiler de maquinaria, a las reformas de viviendas y a la activación de promociones en los municipios beneficiados. A medio plazo, este ciclo puede traducirse en una oferta de vivienda nueva más sólida y en una mejora de las infraestructuras que eleva la calidad de vida y, por tanto, la demanda.
La métrica clave para el inversor en construcción es el importe total licitado por habitante. Cataluña se sitúa en 2026 en unos 190 euros por habitante, una cifra todavía inferior a la media europea pero que marca una tendencia alcista. Si el Govern consolida el ritmo, los concursos de suelo público para promociones mixtas (residencial y dotacional) podrían ganar atractivo. De momento, los grandes contratos se los llevan las carreteras, pero los equipamientos sanitarios y judiciales abren la puerta a contratos de mantenimiento y rehabilitación que benefician a constructoras medianas y locales.




