Pump.fun, la mayor plataforma de lanzamiento (launchpad) de memecoins sobre Solana, ha despedido a más de 40 empleados en dos oleadas entre marzo y julio de 2026, pocas semanas antes de que venciera el vesting (periodo de bloqueo) de sus tokens $PUMP. Según un informe del medio Sandmark, la compañía habría evitado así desembolsos de hasta siete cifras para al menos uno de los afectados, que vio cómo se esfumaba una suma superior al millón de dólares.
El despido masivo se produjo en dos tandas: la primera a finales de marzo y principios de abril, y una segunda ronda a mediados de julio. Noah Tweedale, cofundador de la firma, justificó los recortes ante la plantilla argumentando que la empresa había crecido “demasiado rápido” y necesitaba recuperar la velocidad y la crudeza que la caracterizaban. Sin embargo, el trasfondo económico de la jugada es más turbio.
De acuerdo con el reportaje de Sandmark, los empleados habían firmado acuerdos de de concesión de tokens en junio de 2025. Una cuarta parte de esas asignaciones debía liberarse en junio de 2026, pero quienes fueron despedidos antes de esa fecha perdieron sus derechos. Las indemnizaciones se limitaron a una semana de salario por cada mes trabajado. Como resultado, al menos un exempleado renunció a una cantidad que, según el informe, superaba el millón de dólares al precio actual del token.
El token $PUMP, que cotiza a unos 0,002 dólares, ha llegado a caer un 79% desde su máximo histórico de 0,0089 dólares en 2025, según los datos de TradingView citados en el informe. Aun así, la plataforma que lo respalda es una fábrica de ingresos: ha generado aproximadamente 1.300 millones de dólares en ingresos acumulados y todavía ingresa alrededor de un millón de dólares diarios, según métricas de Dune Analytics.
Una purga antes del vesting: la cronología de los hechos
Pump.fun nació como un espacio para que cualquiera pudiera crear su propia memecoin sobre Solana sin necesidad de conocimientos técnicos. Su explosión fue meteórica: la plantilla pasó de tres personas a casi un centenar en un año, y la plataforma ya ha alumbrado más de 20,8 millones de tokens. Pero ese crecimiento acelerado trajo consigo una cultura interna de “rápido y sucio”, según explicó Tweedale, que chocó con la realidad de una empresa obligada a rendir cuentas.
El informe de Sandmark recoge correos electrónicos y grabaciones de una reunión en la que el director de talento, Lloyd McCarthy, comunicó los despidos. La segunda oleada, en julio, pilló por sorpresa aún a más trabajadores, incluido alguien que bajo el seudónimo ExPumpEmployee denunció en redes sociales haber sido despedido un día antes de que sus tokens maduraran. La cifra total de afectados podría superar los 40, aunque Sandmark admite no haber podido verificar cada detalle de forma independiente.
La fábrica de memes más rentable del mundo cierra la puerta a sus propios trabajadores justo antes de pagarles.
El trasfondo legal no es menos espinoso. Pump.fun opera bajo la razón social Baton Corporation Ltd, registrada en el Reino Unido. Desde diciembre de 2024, la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) británica mantiene a la compañía en su lista de advertencias tras señalarle que podría estar desarrollando actividades que requieren autorización. Además, las cuentas de Baton correspondientes al ejercicio cerrado en septiembre de 2025, que debían presentarse antes del 30 de junio de 2026, se encuentran ya en situación de morosidad y podrían acarrear una multa de hasta 375 libras.
El escándalo que retrata la fiebre de las memecoins en Solana
El caso de Pump.fun trasciende la anécdota laboral para convertirse en un síntoma más profundo de los riesgos de la economía de las memecoins. Plataformas como esta generan una enorme actividad en Solana, con picos de transacciones que saturan la red y disparan las comisiones en momentos de locura especulativa. Para la blockchain, son un arma de doble filo: atraen volumen y usuarios, pero también alimentan la percepción de que el ecosistema es un casino desregulado.
La jugada de los despidos previos al vesting, además, recuerda a prácticas ya vistas en otras startups del mundo cripto, donde los contratos de tokens suelen estar diseñados con cláusulas que favorecen al empleador. La falta de una regulación laboral específica para este tipo de compensación deja a los trabajadores en una posición de gran vulnerabilidad. En este caso, los empleados perdieron no solo su empleo, sino también una parte sustancial de su paquete retributivo futuro, justo cuando estaba a punto de materializarse.
Conviene no olvidar que Pump.fun tampoco es ajena a otros problemas de imagen. En diciembre de 2025, un exempleado, Jarett Dunn, fue condenado a seis años de prisión por transferir alrededor de dos millones de dólares desde una cartera de la empresa a miles de direcciones, en lo que él mismo calificó como un acto para “matar” la memecoin. La sentencia, dictada por un tribunal de Wood Green, puso de relieve las tensiones internas que ya se intuían en la compañía.
El episodio de los despidos añade una nueva mancha al historial de una plataforma que, a pesar de sus impresionantes cifras de ingresos, parece tener serias dificultades para gestionar tanto su crecimiento como sus obligaciones con los empleados y con los reguladores. Para los inversores y participantes en el ecosistema Solana, la lección es clara: el brillo de los números de actividad no siempre refleja prácticas sostenibles. La comunidad deberá decidir si quiere apostar por proyectos que generan tanto volumen como controversia, o si llegará el momento de exigir un estándar más alto a los protocolos que se construyen sobre la red.




