eBay ha acordado pagar 55,7 millones de dólares para cerrar la demanda por ciberacoso que interpusieron en su contra los editores de EcommerceBytes, David e Ina Steiner. El acuerdo extrajudicial pone fin a tres años de litigio sin que la empresa admita formalmente culpabilidad, pero deja al descubierto una de las campañas de intimidación corporativa más grotescas que se recuerdan en el sector tecnológico.
Claves de la operación
- Una factura de 55,7 millones que evita el juicio. eBay y tres exejecutivos cierran la causa con este pago conjunto, una cifra que representa la mayor sanción reputacional impuesta a una plataforma por acoso sistemático a periodistas.
- Insectos vivos, una máscara de cerdo y una corona fúnebre. La campaña de ciberacoso orquestada en 2019 incluyó el envío de objetos siniestros al domicilio de los Steiner después de que su boletín publicara información crítica con la compañía.
- Responsabilidad corporativa sin precedentes en España. Aunque el caso se juzga en Massachusetts, el precedente que sienta para las plataformas que operan en el mercado español es claro: el acoso organizado desde despachos directivos puede salir muy caro.
La campaña de intimidación que avergonzó a eBay
Los hechos se remontan a agosto de 2019, cuando los Steiner comenzaron a recibir paquetes con arañas vivas, cucarachas y una máscara de cerdo ensangrentada. La persecución incluyó también el envío de un libro sobre cómo sobrevivir a la pérdida de un cónyuge, un detalle que da la medida del sadismo de la operación. Según la demanda, los antiguos directivos de eBay utilizaron los recursos de la empresa para silenciar a dos voces críticas.
La investigación posterior reveló que la campaña fue orquestada por el que fuera director senior de Seguridad y Protección, Jim Baugh, junto a otros seis empleados. El exconsejero delegado Devin Wenig y el antiguo jefe de comunicación Steve Wymer aparecieron señalados en la causa, aunque Wenig siempre negó haber ordenado el acoso. El escándalo forzó una purga interna en eBay, que despidió a los implicados y colaboró con las autoridades.
Los Steiner, que llevan más de dos décadas informando sobre la industria del comercio electrónico en su boletín EcommerceBytes, presentaron la demanda en 2021. Desde entonces, el caso se ha convertido en un símbolo de los límites que algunas corporaciones están dispuestas a traspasar para controlar la narrativa informativa. El acuerdo de 55,7 millones de dólares llega después de que un juez rechazara el intento de eBay de desestimar la demanda.
No hay indemnización que borre el miedo a abrir un paquete en tu propio hogar, pero 55,7 millones dejan claro que el acoso corporativo tiene un precio tangible.
Lo que el caso dice sobre el gobierno corporativo de las plataformas
En esta redacción nos cuesta encontrar un antecedente comparable en el sector digital europeo. Ninguna gran plataforma que opere en España se ha enfrentado a una factura reputacional tan concentrada por una campaña de hostigamiento a informadores. La CNMC y la AEPD han impuesto sanciones por malas prácticas con datos o por coordinar tarifas, pero jamás por un caso de cyberstalking orquestado desde la cúpula.
El impacto va más allá de la cifra. Para eBay, que en España compite con gigantes como Amazon y Wallapop por un mercado de segunda mano cada vez más regulado, cualquier erosión de confianza se traduce en usuarios que se marchan a competidores y en un escrutinio regulatorio más intenso. La compañía ingresó 10.224 millones de dólares en 2025, con un margen operativo cercano al 28%. Los 55,7 millones representan apenas una muesca en sus cuentas; lo realmente caro puede ser el recuerdo para los vendedores y compradores que dependen de su plataforma.
Dejémoslo en un “ya veremos”. Pero los precedentes judiciales sirven de guía. Cuando en 2024 la Comisión Europea multó a Meta con 800 millones por publicidad sin consentimiento, el mensaje caló: Bruselas ya no tolera que las plataformas traspasen determinadas líneas rojas. El caso Steiner añade una nueva línea roja al manual: el acoso a la prensa, aunque sea con insectos y coronas fúnebres, se persigue y se paga.
Lecciones para el ecosistema español: cuando la dirección se convierte en cómplice
Analizamos este caso como un síntoma de un gobierno corporativo débil. En los foros de retail digital españoles se debate mucho sobre márgenes, pasarelas de pago y logística inversa, pero casi nunca sobre cómo se gestionan las relaciones con la prensa crítica. El episodio de eBay demuestra que una cultura corporativa que tolera —o instiga— la intimidación puede generar un riesgo reputacional y financiero de primer orden.
Cabe recordar que eBay lleva operando en España desde 1999, con un modelo basado en la confianza entre particulares. La compañía ha invertido en sistemas de verificación y protección al comprador para competir con los líderes locales. Sin embargo, el historial de 2019 proyecta una sombra larga. Los vendedores que hoy reciben una penalización en su cuenta pueden preguntarse si la empresa emplea la misma discrecionalidad en todos los ámbitos. Y un mercado que duda es un mercado que se resiente.
Finalmente, observamos un ángulo regulatorio que todavía no se ha explorado en Europa. La futura Directiva sobre Diligencia Debida en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD) obligará a las grandes empresas a prevenir impactos adversos sobre los derechos humanos en toda su cadena de valor. Si un tribunal considera que el acoso a periodistas encaja en esa categoría, los consejos de administración tendrán que añadir la libertad de prensa a su mapa de riesgos. El caso eBay puede ser el primero de una nueva hornada de litigios que midan con dinero el coste de silenciar al informador.




