UniCredit, el segundo banco de Italia, estudia custodiar criptomonedas como ETH y busca un proveedor tecnológico para guardar y negociar esos activos, según publicó Bloomberg el viernes. La entidad con sede en Milán estaría en plena selección del socio que le permita montar la infraestructura necesaria, un paso que anticipa el desembarco de la banca tradicional italiana en el negocio de la custodia de criptoactivos.
El informe, que cita a personas familiarizadas con el asunto, apunta a que UniCredit baraja bastante más que una simple compraventa de ether. Sobre la mesa están los productos de inversión tokenizados, los valores de renta fija representados en blockchain, el uso de stablecoins (monedas digitales diseñadas para mantener un valor estable respecto al euro o al dólar) y la exposición directa a criptomonedas.
No es un giro aislado. La entidad milanesa ya participa en Qivalis, un consorcio de 37 bancos de 15 países europeos que trabaja en una stablecoin denominada en euros, y el año pasado ofreció a clientes profesionales un producto estructurado vinculado al ETF de bitcoin de BlackRock, con protección total contra las pérdidas. Ahora el siguiente movimiento natural es guardar los propios activos.
Qué se sabe del plan de custodia de UniCredit
El banco todavía no ha confirmado oficialmente los detalles del proyecto, pero las fuentes de Bloomberg coinciden en un punto: la entidad busca un proveedor especializado, no construir desde cero. Eso le permitiría acelerar la entrada y reducir los riesgos operativos de almacenar claves privadas, el punto más delicado de la custodia de criptoactivos.
La lógica es parecida a la de un banco que alquila un búnker especializado en lugar de excavar el suyo propio. El proveedor aporta la caja fuerte digital; el banco aporta la licencia, los clientes y la supervisión del regulador. Esa combinación ha funcionado ya en Europa y explica por qué la banca comercial se está repartiendo el mercado de la custodia antes de que madure.
La banca europea mueve ficha en torno a MiCA
España fue la primera en mover ficha en el segmento minorista. BBVA desplegó la compraventa y custodia de bitcoin para todos sus clientes desde su aplicación, con infraestructura propia; Openbank, del grupo Santander, lanzó después su propio servicio de negociación. A ellos se sumó Cecabank, el custodio español que trabaja para más de un centenar de entidades financieras y gestiona más de 400.000 millones de euros, que activó la custodia de criptoactivos en junio de la mano de Bit2Me.
Los bancos no están comprando ether para sus balances: están preparando la infraestructura para que sus clientes lo hagan sin salir de su aplicación.
Alemania pisa el acelerador con Deutsche Bank, que prepara su propia custodia con la filial tecnológica de Bitpanda, mientras Taurus y DZ Bank recibieron en enero la aprobación del supervisor BaFin para su plataforma meinKrypto. El patrón se repite: un banco grande, un socio tecnológico y un regulador que ya sabe qué va a supervisar.
Ese ecosistema bancario no existiría sin un marco legal común. El Reglamento para el Mercado de Criptoactivos, conocido como MiCA, que la Unión Europea aprobó en 2023, ha dado a la banca una definición clara de qué es un criptoactivo, quién puede custodiarlo y bajo qué obligaciones. La experiencia española demuestra que la demanda existe incluso con la la regulación MiCA recién estrenada.
Qué significa para el inversor de Ethereum
La custodia bancaria de ether tiene una consecuencia práctica para el inversor minorista: reduce la fricción. Comprar ETH ya no exige montar una cartera propia, custodiar una frase semilla de 12 o 24 palabras ni confiar en un exchange extranjero. El banco de toda la vida asume la responsabilidad de guardar el activo, con supervisión regulatoria y colchón de capital. A cambio, el cliente pierde el control directo de las claves, un matiz que conviene recordar en un sector que nació precisamente como alternativa a los intermediarios.
El movimiento de UniCredit, si se confirma, apuntala la tesis de que Ethereum está dejando de ser un activo exclusivo de los pioneros. La red ya soporta buena parte de los productos tokenizados que la banca quiere lanzar, y la custodia es la pieza previa a todo lo demás: sin custodia, no hay compraventa regulada, ni staking, ni productos estructurados sobre ether a gran escala. El riesgo sigue estando en la concentración: si una docena de bancos depende de los mismos proveedores tecnológicos, el fallo de uno se propaga a muchos.
Habrá que seguir dos pistas en los próximos meses: qué proveedor elige UniCredit y si la Autoridad Bancaria Europea o el Banco de Italia encajan la actividad dentro de las licencias existentes. El consorcio Qivalis y la futura stablecoin en euros añadirán una capa más de competencia entre la banca y los emisores nativos de cripto.





