Estados Unidos ha dado luz verde a un instrumento financiero que hasta ahora solo se comercializaba en paraísos offshore como las Islas Caimán. Se trata de los futuros perpetuos sobre criptoactivos y, según el Financial Times, es el producto más peligroso de cuantos existen en este mercado. En su último vídeo, el economista Juan Ramón Rallo analiza qué son, cómo operan y por qué su reciente legalización podría añadir más leña al fuego de la volatilidad de las criptomonedas.
Futuros perpetuos: exposición apalancada sin fecha de vencimiento
Rallo arranca su explicación recordando que los futuros tradicionales son contratos con vencimiento: dos partes pactan la compraventa de un activo —como petróleo o trigo— a un precio fijo en una fecha futura. El futuro perpetuo, en cambio, no tiene cierre. ‘Lo que se compra o vende no es el activo en sí, sino la exposición a su precio’, argumenta. Esa diferencia se liquida a diario entre las contrapartes: si el precio sube, el comprador recibe la ganancia del vendedor; si baja, paga la pérdida.
El atractivo —y el peligro— nace del apalancamiento de 1 a 20. Para operar con un nocional de 20.000 euros en bitcoin basta un depósito del 5 %, es decir, 1.000 euros. El creador del canal detalla un caso extremo: con una subida del 5 % en el precio de bitcoin, la ganancia asciende a 1.000 euros, el doble del capital invertido. Pero si el mercado se gira y el bitcoin pierde un 5 %, la pérdida latente equivale también a todo el depósito. El intermediario no espera a que el inversor aporte más garantías: liquida la posición automáticamente.
Aunque la autorización en Estados Unidos es reciente, los futuros perpetuos llevan años operando en plataformas radicadas en jurisdicciones como las Islas Caimán. La novedad es que ahora cuentan con el sello del regulador estadounidense, lo que podría disparar los volúmenes negociados y atraer a un perfil de inversor minorista menos familiarizado con sus riesgos.
‘Con una caída de apenas el 5 % en el precio de Bitcoin habríais perdido toda vuestra inversión’.
Juan Ramón Rallo
El efecto cascada: cómo una caída modesta puede hundir el mercado
Rallo pone el foco en lo sucedido en octubre de 2025, cuando el bitcoin marcó máximos históricos por encima de los 120.000 dólares. El día 10, una amenaza arancelaria de Trump generó una caída inicial del 10 %, un movimiento nada extraordinario en la historia del activo. Sin embargo, esa corrección activó los margin calls de los futuros perpetuos: en cuestión de horas más de 1,5 millones de traders fueron liquidados y, en las jornadas siguientes, la capitalización total del mercado cripto perdió un billón de dólares.
Muchos analistas, recuerda el economista, sitúan ese 10 de octubre como el inicio del actual ciclo bajista. La mecánica es conocida: las liquidaciones forzosas deprimen el precio, lo que dispara nuevos ajustes de garantías y más ventas automáticas, realimentando el desplome. El apalancamiento que permite multiplicar las ganancias actúa también como amplificador de las caídas, un fenómeno que ahora, con el paraguas legal estadounidense, podría adquirir mayor escala.
Más allá de lo cripto: los futuros perpetuos no son un invento nuevo
El autor del vídeo insiste en que los futuros perpetuos no son un peligro exclusivo de las criptomonedas. Su estructura es muy similar a la de los CFDs, presentes desde hace años en acciones, divisas o materias primas. Por eso, subraya, no conviene demonizar a bitcoin ni a los activos digitales por culpa de este producto. ‘Los holders de bitcoin no pueden estar más alejados de esta filosofía de inversión’, apunta Rallo; ‘lo que quieren es tener bitcoin constante y sonante, un activo inestimable, inconfiscable y iluible, no un derecho de crédito confiscable, censurable y diluible’.
Regular, educar y profundizar los mercados: la receta de Rallo
Para Juan Ramón Rallo, la solución no pasa por prohibir los futuros perpetuos. Reconoce que son productos legítimos para quienes asumen los riesgos conscientemente, pero advierte de que sus efectos agregados sobre la volatilidad exigen mercados más amplios y profundos, capaces de absorber los desequilibrios sin dramas. Cualquier veto político, argumenta, solo desplazaría la actividad a jurisdicciones menos transparentes.
El verdadero peligro, remata el vídeo, no está en el instrumento sino en la actitud del inversor. Un inversor que no comprenda la mecánica de las liquidaciones automáticas podria ver desaparecer sus ahorros en minutos. Por eso, Rallo recomienda seguir de cerca cómo los futuros perpetuos influyen en el precio de bitcoin: para protegerse de subidas exageradas alimentadas por el apalancamiento y para no desesperar durante las caídas provocadas por las cascadas de liquidaciones. Al fin y al cabo, el producto más peligroso no es otro que la imprudencia y la ignorancia personal a la hora de tomar decisiones de inversión.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.





