El Gobierno lanza el Plan Auto+ con ayudas de 4.500 € para coches eléctricos

La dotación total asciende a 400 millones de euros y las ayudas serán retroactivas, cubriendo adquisiciones desde el 1 de enero. Fabricantes como SEAT, Renault y Stellantis celebran la medida pero reclaman un marco fiscal más estable.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el Real Decreto del Plan Auto+, el programa de ayudas a la compra de vehículos eléctricos que movilizará 400 millones de euros en subvenciones directas de hasta 4.500 euros por coche. La medida, que entra en vigor con efecto retroactivo desde el 1 de enero, busca dinamizar un mercado que no termina de arrancar en España y alinear los incentivos con la exigencia europea de fabricación en la UE.

Detalles del Plan Auto+: cuantías, requisitos y retroactividad

El programa, dotado con un total de 400 millones de euros gestionados por el Ministerio de Industria, concede ayudas de hasta 4.500 euros para la adquisición de vehículos eléctricos puros e híbridos enchufables que hayan sido fabricados dentro de la Unión Europea. La cuantía máxima se aplica a los modelos de cero emisiones, mientras que los híbridos reciben una subvención menor, escalonada en función de la autonomía eléctrica homologada.

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Una de las claves del plan es su carácter retroactivo: cubre las operaciones realizadas desde el 1 de enero de 2026, lo que permitirá a quienes compraron un eléctrico en los primeros meses del año acceder ahora a la ayuda. La fórmula que el Ejecutivo ha bautizado como “EEE” —Económico, Ecológico y Europeo— condensa la filosofía de unas ayudas que excluyen a los modelos importados de fuera de las fronteras comunitarias, un guiño a la industria local.

El sector celebra pero advierte: falta un marco fiscal estable

Fabricantes y asociaciones han recibido la noticia con alivio. SEAT, Renault y Stellantis —los tres productores con mayor volumen de ventas de eléctricos en España— valoran positivamente la medida, aunque coinciden en que el verdadero desafío no son los 4.500 euros puntuales, sino la ausencia de un marco fiscal predecible que reduzca de forma estructural la brecha de precio entre un coche de combustión y uno eléctrico.

Anfac, la patronal de los fabricantes, ha subrayado que el plan llega “con retraso” pero es un paso “en la buena dirección”. Fuentes del sector consultadas por esta redacción apuntan a que las ayudas, aunque necesarias, difícilmente bastarán para que España cumpla los objetivos de penetración del vehículo eléctrico fijados por Bruselas para 2030 si no se acompañan de una rebaja del IVA o de un esquema de deducciones en el IRPF.

El Plan Auto+ es un paso necesario, pero sin una fiscalidad favorable que mantenga el diferencial de precio, los 4.500 euros corren el riesgo de quedarse en un estímulo puntual.

Análisis: ¿Un impulso suficiente o un parche electoral?

La pregunta que sobrevuela la medida es si 400 millones de euros —equivalentes a aproximadamente 88.000 ayudas máximas— pueden descongelar un mercado donde los coches eléctricos apenas representan el 5% de las matriculaciones. Con un precio medio que duplica el de un vehículo de combustión equivalente, la subvención cubre solo una parte del sobrecoste, y la ausencia de una red de recarga densa sigue siendo el principal freno para el comprador particular.

Desde el Ministerio de Industria insisten en que el Plan Auto+ se complementará con inversiones en infraestructura de recarga procedentes de los fondos europeos Next Generation. Sin embargo, el historial de ejecución de esos fondos en España invita a la cautela: al cierre de 2025 apenas se había ejecutado un 40% de lo presupuestado para movilidad eléctrica.

Mi impresión es que el Plan Auto+ es un alivio para los concesionarios que acumulan stock sin vender desde hace meses, pero no cambiará las reglas del juego mientras un comprador medio no perciba un ahorro real desde el minuto uno. Eso pasa por bajar impuestos al eléctrico y no solo por engrasar la compra con una ayuda que tarda meses en cobrarse.

El verdadero test llegará en otoño, cuando se publiquen las primeras cifras de acogida del plan y se vea si la demanda responde. Mientras tanto, los fabricantes seguirán mirando de reojo a Portugal y Francia, donde los incentivos son más generosos y los plazos de tramitación mucho más ágiles.


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