Ford y Geely sellan su acuerdo de coches eléctricos en Valencia con Pedro Sánchez

El fabricante chino adquiere la nave Body 3 de la planta valenciana para ensamblar el SUV eléctrico Geely EX2, un modelo de 500 kilómetros de autonomía. El acuerdo evita aranceles europeos, refuerza a Almussafes como plataforma industrial y cuenta con el respaldo directo del pres

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Ford y el gigante chino Geely han sellado un acuerdo para producir un SUV eléctrico en la planta valenciana de Almussafes.
  • ¿Quién está detrás? Ford Europa cede la nave Body 3 a Geely, propietaria de Volvo, Polestar y Lotus, con el respaldo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
  • ¿Qué impacto tiene? La factoría fabricará el Geely EX2, un todocamino de 4,14 metros y 500 km de autonomía, y evita los aranceles europeos al producir en suelo español.

El óvalo azul ha anunciado este miércoles que cederá parte de su planta de Almussafes al fabricante chino Geely para ensamblar un nuevo SUV eléctrico del segmento B. El movimiento, que se rubricará este jueves en un acto institucional con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, consolida a Valencia como centro neurálgico de la electromovilidad europea y permite a Geely sortear los aranceles que Bruselas impone a los vehículos importados desde China.

El acuerdo, adelantado por Expansión y confirmado por fuentes de Moncloa, supone la entrada de Geely en la fábrica que Ford inauguró en 1976 y que desde hace dos años solo produce el todocamino compacto Kuga. La compañía china se hará con la propiedad de la nave de montaje Body 3, donde ensamblará el Geely EX2 —comercializado en Europa como Geely E2—, un modelo de 4,14 metros de largo y cerca de 500 kilómetros de autonomía en ciclo urbano.

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Geely EX2: un todocamino eléctrico para esquivar los aranceles europeos

La producción del EX2 en Almussafes no es casual. La planta valenciana permite a Geely eludir los aranceles de hasta el 38,1% que la Unión Europea aplica a los eléctricos fabricados en China, una barrera que ha encarecido los modelos de BYD o MG y que ha llevado a varios fabricantes chinos a buscar centros de producción dentro de las fronteras comunitarias. En la práctica, el acuerdo transforma la antigua factoría del óvalo en una plataforma de exportación para el mercado europeo, donde el segmento de los SUV urbanos eléctricos crece a doble dígito.

Para Ford, el pacto supone oxígeno financiero para una instalación que arrastra una carga de trabajo muy reducida y que, desde el 1 de enero de 2025, mantiene a sus 4.142 trabajadores en un ERTE rotatorio con el 90% del salario garantizado. La compañía estadounidense ya prepara la llegada de la versión europea del Bronco en 2028, un todocamino multienergía que convivirá con la línea de montaje que ahora cede al socio chino.

Las negociaciones entre Ford y Geely comenzaron a principios de año, según fuentes conocedoras de la operación, y culminan con una cesión de capacidad que ningún otro fabricante chino había logrado hasta ahora en una instalación de este tamaño en España. El movimiento es una apuesta tan arriesgada como necesaria para mantener la empleabilidad de una de las mayores factorías de automoción del sur de Europa.

Geely consigue un puente industrial para sortear los aranceles comunitarios, mientras que Ford saca rédito de un espacio que, sin este acuerdo, estaba condenado a la infrautilización.

El empleo en Almussafes y la reacción del Gobierno

La llegada de Geely a Valencia no solo es un movimiento empresarial: es también un salvavidas negociado con las administraciones. El ERTE que afecta a toda la plantilla decae el 31 de diciembre de 2026, y la dirección de Ford y los sindicatos UGT y STM llevan meses discutiendo las condiciones que entrarán en vigor en 2027. La ministra de Ciencia, Diana Morant, recordó ayer que ha sido el Gobierno de España ‘el que ha salvaguardado los puestos de trabajo durante tres años más allá del mecanismo de los ERTE’, en alusión a un instrumento estatal sin precedentes aplicado a la crisis de Almussafes.

El respaldo gubernamental al acuerdo con Geely es total. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz; el ministro de Industria, Jordi Hereu; y la ministra Morant acudirán mañana a la planta junto a Pedro Sánchez y al president de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca. La foto, con el presidente de Ford Europa, Jim Baumbick, y los directivos chinos, busca disipar cualquier duda sobre la permanencia del empleo industrial en la Comunidad Valenciana.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El pacto entre Ford y Geely redefine el mapa de la electromovilidad en España. El impacto más inmediato es sobre el bolsillo colectivo de los 4.142 trabajadores de Almussafes: el acuerdo asegura carga de trabajo más allá del final del ERTE y abre la posibilidad de nuevas contrataciones si la producción del EX2 alcanza los volúmenes esperados. Para el comprador europeo, la oferta de SUV urbanos eléctricos se amplía con una opción de origen chino ensamblada en territorio comunitario, lo que previsiblemente contendrá los precios en un segmento donde la competencia asiática ya aprieta —BYD Dolphin, MG4 o el futuro Cupra Born pequeño—.

La zona cero de este movimiento es Almussafes, una localidad de apenas 8.000 habitantes cuya factoría genera más de 25.000 empleos indirectos en el área metropolitana de Valencia. La lectura a cinco años vista es clara: si Geely consolida la producción del EX2 y, más adelante, de otros modelos de sus marcas —Volvo, Polestar o Lynk & Co—, la antigua factoría del óvalo se convertirá en un polo multioperador comparable a los que ya funcionan en Bélgica o Eslovaquia.

El dato clave lo resume la propia operación: un todocamino eléctrico de 500 kilómetros de autonomía urbana, ensamblado en España y libre de aranceles, que podrá venderse en Europa por debajo de los 30.000 euros. La estrategia de Geely reproduce el manual que ya aplicó BYD en Hungría, aunque con la particularidad de empezar por un modelo de volumen en una planta que hasta ahora solo fabricaba un único modelo y que lleva tres años en crisis de empleo.

El pulso entre operadores se trasladará ahora a los despachos de Bruselas. Varios fabricantes europeos —Stellantis y Renault a la cabeza— ya han manifestado su malestar por la flexibilidad con la que los fabricantes chinos sortean los aranceles mediante acuerdos de ensamblaje en plantas europeas. Y la Comisión ha advertido de que investigará cualquier operación que considere un mero reetiquetado para evitar el pago en frontera. La fotografía de Sánchez con Baumbick y los ejecutivos de Geely es, también, un mensaje político que no pasará desapercibido en París ni en Berlín.

El riesgo que nadie menciona en voz alta es la dependencia tecnológica. El EX2 llega con plataforma y baterías chinas; la integración en la cadena de suministro europea es aún una incógnita. Si la Unión Europea endurece las reglas de origen o los requisitos de contenido local, el coste fiscal de producir en Almussafes podría dispararse y poner en jaque el modelo de negocio. De momento, la hoja de ruta está trazada y la factoría valenciana amanece mañana con un futuro que, hace solo doce meses, parecía imposible.

Mañana, la rueda de prensa en Almussafes pondrá las cifras exactas sobre la mesa.


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