El petróleo ha vuelto a los 100 dólares por barril. Lo ha hecho en la sesión del miércoles, por primera vez desde julio, y no es un movimiento aislado: la Junta de Gobernadores del OIEA ha resuelto remitir a Irán al Consejo de Seguridad de la ONU por su programa nuclear. He seguido el dato con la vista puesta en el estrecho de Ormuz, porque ahí se concentra ahora mismo el riesgo real de oferta global.
El Brent superó el miércoles el umbral de 100 dólares por barril, equivalente a unos 86 euros, por primera vez desde julio. La causa inmediata no es una sola: los ataques de los hutíes contra instalaciones energéticas saudíes amenazan los envíos por el mar Rojo, una ruta alternativa clave al estrecho de Ormuz. En paralelo, el Mando Central de Estados Unidos confirmó ataques contra petroleros iraníes en el golfo de Omán y en el propio estrecho.
Un mercado sin margen para absorber nuevos cortes
Los datos que he revisado dibujan un mercado muy poco holgado. Las exportaciones de crudo han caído de forma significativa desde el inicio del conflicto y varios países ya están recurriendo a sus reservas estratégicas. Estados Unidos registra su nivel más bajo desde 1982: 289,7 millones de barriles. Los expresidentes Joe Biden y Donald Trump utilizaron esa reserva para amortiguar los precios al consumidor durante la crisis.
- Brent: 100 dólares por barril, máximo desde julio y todavía por debajo de los 126 dólares alcanzados en abril.
- Reservas estratégicas de EE.UU.: 289,7 millones de barriles, el nivel más bajo en más de cuatro décadas.
- Rutas alternativas: el mar Rojo, castigado por los ataques hutíes, pierde fiabilidad como vía alternativa al estrecho de Ormuz.
«El movimiento hacia y de nuevo por encima de los 100 dólares del Brent refleja un mercado que cada vez debe cambiar su visión sobre cuánto tiempo seguirá limitando la oferta la crisis de Oriente Próximo.» — Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank
El propio CENTCOM ha sido explícito sobre la lógica de los ataques contra buques iraníes: Irán utilizaba los petroleros como parte de una red en la sombra de miles de millones de dólares que financia a la Guardia Revolucionaria y a sus representantes regionales. No se trata, por tanto, de una escalada meramente militar: tiene una dimensión económica directa sobre la financiación del bloque iraní y sus milicias.
La decisión del OIEA añade una capa diplomática al precio del crudo

Lo que veo detrás de la remisión de Irán al Consejo de Seguridad no es un simple gesto institucional. La Junta de Gobernadores del OIEA ha optado por elevar el contencioso nuclear justo cuando el mercado energético está más sensible a cualquier señal que pueda endurecer las sanciones o las represalias. El precedente de abril, cuando el Brent llegó a 126 dólares, demostró que el mercado no necesita una interrupción total de Ormuz para reaccionar de forma violenta: le basta con que la prima de riesgo se instale en el precio.
Los expertos consultados coinciden en que hay poco margen de capacidad para absorber nuevas disrupciones ligadas a la guerra. Esa fragilidad es la que explica que el crudo haya recuperado los 100 dólares sin que se haya producido un cierre verificable del estrecho. De hecho, la simple combinación de ataques a rutas alternativas y destrucción de capacidad de transporte iraní ha bastado para tensar la oferta disponible.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado esta semana que la guerra con Irán terminará inmediatamente después de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, según las declaraciones recogidas por las agencias. Ese horizonte político introduce otra variable: si el mercado descuenta una distensión tras los comicios, parte de la prima geopolítica podría deshacerse tan rápido como se construyó.
La próxima sesión del Consejo de Seguridad y la evolución de los ataques en Ormuz serán los dos hitos que seguiré para comprobar si la prima de riesgo se consolida o comienza a descontarse. Mientras tanto, el crudo en 100 dólares actúa como un termómetro de una oferta global que ya no puede permitirse demasiados errores.
🌍 El impacto en España y Europa
Energía más cara, inflación más persistente y menos margen para el BCE. Ese es el canal de transmisión.
- Euríbor e hipotecas: un petróleo por encima de 100 dólares sostiene la inflación energética y puede retrasar los recortes del Banco Central Europeo, lo que mantendría el Euríbor a 12 meses más alto de lo anticipado y encarecería las hipotecas variables españolas.
- Inflación y poder adquisitivo: España importa prácticamente todo el crudo que consume, por lo que los carburantes y el transporte trasladan pronto la subida a los precios finales.
- Tejido empresarial: las empresas del IBEX con exposición al transporte, la energía y la industria intensiva en combustible verán presión en márgenes si el crudo se mantiene en estos niveles.
- BCE y política europea: si el repunte se consolida, Fráncfort tendrá menos argumentos para acelerar el recorte de tipos en las próximas reuniones.
El impacto directo en España es inflacionista, vía precios energéticos, y financiero, vía Euríbor, aunque por ahora no implica una ruptura del escenario central: habría que ver si los 100 dólares se mantienen en el cierre semanal.




