Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, reafirma el compromiso inversor de la compañía en Venezuela con el barril de Brent por encima de los 100 dólares. El directivo vasco ha asegurado que la petrolera está ‘completamente comprometida’ con el país sudamericano y que sigue invirtiendo en sus activos de hidrocarburos.
La declaración llega desde el XI Foro Energía organizado por elEconomista.es. Allí, Imaz ha detallado una doble lectura: la situación social y económica de Venezuela ‘tímidamente empieza a mejorar’ y la producción de hidrocarburos ‘empieza a aumentar, que es el gran ingreso fiscal que tiene el país’. En ese marco, ha subrayado: ‘Repsol, evidentemente, está invirtiendo, estamos comprometidos’.
El mensaje tiene peso corporativo. Repsol opera en Venezuela desde hace décadas y mantiene una presencia condicionada por el régimen de sanciones de Estados Unidos y por un marco licitatorio inestable. Aun así, el discurso de Imaz apunta a la continuidad operativa.
Imaz ha puesto el foco en el gas. Según sus palabras, Repsol y Eni producen de forma conjunta el 60% del gas que estabiliza el sistema eléctrico de Venezuela. ‘Nosotros producimos con Eni el 60% del gas que estabiliza el país; esto es muy importante porque imagínense las situaciones humanitarias que hubiese habido si esto no hubiese funcionado’, ha manifestado.
La referencia a Eni no es menor. El grupo italiano es el socio de referencia de Repsol en el gas venezolano, una alianza que explica la capacidad de ambas compañías para mantener operaciones en un mercado donde otros operadores internacionales han reducido exposición.
El gas venezolano no es solo producción; es estabilización eléctrica y, con ella, control del riesgo humanitario en el país.
El contexto de crudo refuerza el discurso inversor. El barril de Brent se mantiene por encima de los 100 dólares, un nivel que devuelve margen de maniobra a las petroleras europeas para sostener proyectos internacionales con retornos exigentes. Para Repsol, la ventana de precios altos permite justificar la asignación de capital a Venezuela pese a la prima de riesgo que arrastra el país.
No se detalla en esta intervención un importe concreto de inversión, ni un plan plurianual. El mensaje es de continuidad: seguir produciendo gas para el sistema eléctrico y tratar de incrementar la producción de hidrocarburos. Esa doble vía convive con la estrategia global de Repsol, que en los últimos ejercicios ha elevado el peso del negocio de exploración y producción en mercados de alto retorno, bajo un entorno de precios sostenido por la demanda y por restricciones de oferta.
Qué dice Repsol sobre su negocio en Venezuela
Imaz ha evitado comprometer cifras. Su intervención, sin embargo, confirma que la petrolera no se plantea una retirada. Al contrario: el directivo vasco ha fijado el ‘ánimo de seguir produciendo el gas que sostiene el sistema eléctrico del país y además tratando de incrementar la producción de hidrocarburos’. En términos prácticos, esa frase significa más inversión en mantenimiento de pozos, compresión de gas y servicios asociados.
La producción de gas con Eni es la joya de la presencia de Repsol en Venezuela. El 60% citado por Imaz convierte a la alianza en el principal soporte energético del país, por encima de los desarrollos de crudo que operan otras firmas. La lectura para el inversor es clara: el gas genera ingresos recurrentes en dólares y cumple una función sistémica que lo hace menos susceptible a paralizaciones por sanciones.
El entorno, con todo, no es lineal. Venezuela acumula un historial de impagos, arbitrajes internacionales y restricciones financieras que obliga a Repsol a aplicar amortiguadores de riesgo en su valoración de activos. La compañía, como el resto del sector, descuenta en sus libros el coste país. En este punto, la señal de Imaz es que los precios altos compensan el riesgo.
El Brent en 100 dólares y el mapa inversor de Repsol
Con el crudo de referencia por encima de los 100 dólares en los mercados internacionales, la ecuación de retorno sobre el capital empleado mejora de forma sensible para la unidad de upstream. En el plano general del sector, Repsol compite con Cepsa, BP o TotalEnergies, aunque cada una gestiona distinta exposición a Venezuela.
Repsol cotiza en el Ibex 35 y el mercado sigue de cerca su política de retorno al accionista, que combina dividendo en efectivo, recompra de acciones y reducción de deuda. En este escenario, la confirmación de Imaz sobre Venezuela añade un factor de visibilidad a un negocio que en el pasado llegó a ser un quebradero contable para la compañía.

La lectura de fondo: riesgo país y retorno energético
La decisión de Repsol de mantenerse en Venezuela no es nueva. Responde a un patrón clásico en el sector: las majors europeas preservan activos con ventaja competitiva de bajo coste, aun en regímenes complejos, cuando el precio del crudo sostiene el margen. El precedente de Chevron en Venezuela ha mostrado que una licencia limitada puede viabilizar producción sin necesidad de inversión masiva. Repsol parece seguir una lógica similar, apoyada en la infraestructura de gas que ya controla con Eni.
El gas aporta además una capa de estabilidad. No depende de la exportación, ni del tipo de cambio, y su suministro al sistema eléctrico lo convierte en un servicio básico. Imaz lo ha verbalizado con crudeza: si fallara la operación de Repsol y Eni, las consecuencias humanitarias serían enormes. En otras palabras, la compañía es difícilmente prescindible en Venezuela, y eso le otorga un estatus operativo que otras firmas no tienen.
La opinión técnica, en este punto, es clara: el compromiso inversor de Repsol en Venezuela es sostenible mientras los precios del Brent se mantengan altos y la alianza con Eni siga produciendo gas. El riesgo, sin embargo, sigue estando en la política y en las sanciones. Un cambio en la administración estadounidense o una renegociación de licencias podría alterar el equilibrio.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El precio del Brent y la evolución de las licencias petroleras de Estados Unidos para Venezuela, que condicionan la continuidad operativa de Repsol.
- Reacción del valor: La cotización de Repsol descuenta un Brent sostenido por encima de los 100 dólares; la confirmación de inversión en Venezuela no altera por sí sola la tesis, pero reduce la incertidumbre sobre la salida de activos.
- Precedente sectorial: La experiencia de Chevron en Venezuela muestra que una operación licenciada puede ser rentable sin grandes expansiones, un modelo que Repsol y Eni ya aplican en gas.




