Pablo Serna, CEO de TM Grupo Inmobiliario, avisa: cada mes de retraso en licencias urbanísticas encarece la vivienda un 1%. La afirmación, lanzada en una entrevista con idealista/news, sitúa la burocracia municipal como el principal freno de la oferta en la costa mediterránea española.
La tesis de Serna es contundente: España no sufre falta de demanda ni de apetito inversor, sino un cuello de botella administrativo que ralentiza la transformación de suelo en vivienda. Finalista —suelo ya apto para edificar— no siempre está disponible en los plazos que exige el mercado. Cada mes que un proyecto espera licencia, los costes financieros y de gestión se acumulan y, asegura, se trasladan al precio final.
El directivo valenciano apunta a la ‘capacidad de generar oferta viable en tiempo y coste’ como el gran reto del sector. En su diagnóstico entran la escasez de suelo finalista, la falta de agilidad administrativa, el incremento de costes de construcción y la escasez de mano de obra cualificada. La combinación, defiende, marca ya la diferencia entre promotoras con estructura y solvencia y las que no la tienen.
El cuello de botella no es la demanda: es la licencia
El argumento del CEO de TM no es nuevo, pero sí cada vez más recurrente en los despachos de las patronales. La demanda en el arco mediterráneo aguanta con fuerza: compradores internacionales de 36 países, con Polonia como primer mercado, sostienen las operaciones de la promotora. Serna detalla que el 80% de sus ventas corresponden a cliente extranjero. Sin embargo, la oferta no crece al mismo ritmo.
Para TM, el desajuste es sencillo: si un proyecto se retrasa un mes, el precio sube un 1%. Si se retrasa seis, la vivienda cuesta ese porcentaje más. La afirmación, sin una metodología pública que la respalde, debe leerse como una advertencia interesada del sector promotor. La burbuja del ladrillo de 2007 demostró que los costes de la ineficiencia burocrática los acaban pagando los compradores.
La lectura estratégica de fondo es otra: hay administraciones que colaboran y otras que frenan. Serna reclama ‘mayor seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y colaboración público-privada’. No es solo una queja: es una petición de marco estable para un negocio que exige plazos largos e inversión constante.
La vivienda no se encarece solo por el suelo o los materiales: también por cada mes que un expediente duerme en una mesa de urbanismo.
TM en cifras: 1.800 viviendas y un 80% de cliente internacional
La promotora con sede en Alicante maneja hoy 1.800 viviendas en curso repartidas entre la Comunidad Valenciana, Andalucía y Baleares. Solo en Valencia ha comunicado una inversión superior a 130 millones de euros con suelo para más de 500 viviendas en Santa María de El Puig y Canet d’en Berenguer. Son desarrollos que la compañía irá desplegando según los ritmos de urbanización y licencias.
El buque insignia es TM Tower, el residencial que aspira a convertirse en el más alto de Europa con 260 viviendas, 230 metros de altura y 64 plantas, y entrega prevista para 2028. En paralelo, TM expande su modelo en México con 1.000 llaves hoteleras y el proyecto Xcalacoco Beach en Playa del Carmen. La vivienda asequible, en la que ya ha trabajado en Murcia, pasa por ‘colaboración público-privada real’, afirma Serna.
En turismo residencial premium, la compañía ve un crecimiento sólido en España gracias a la demanda europea: 500 millones de ciudadanos a menos de tres horas de vuelo. Esa ventaja competitiva, sostiene su CEO, convierte al Mediterráneo español en uno de los destinos más atractivos de Europa pese a la tensión geopolítica.
La Ficha del Inversor
La métrica que resume esta advertencia es el 1% mensual de encarecimiento atribuido a los retrasos urbanísticos. Sobre el precio medio de la vivienda en la costa valenciana, cada mes de parálisis administrativa puede equivaler a varios miles de euros. No obstante, la cifra no está contrastada con datos oficiales y procede de la propia promotora: conviene tomarla como una estimación sectorial, no como una evidencia del INE.
La tendencia a seis meses en este nicho sigue alcista. El comprador internacional mantiene el apetito, los costes de construcción no bajan y la oferta de suelo finalista en destinos premium no se resuelve por decreto. Si la agilidad administrativa no mejora, los precios seguirán presionados. El perfil recomendado cambia poco: comprador de segunda residencia con capacidad de espera, inversor patrimonial en el arco mediterráneo y capital internacional diversificado.
El pulso entre operadores no es menor. Mientras TM insiste en la burocracia como freno, otras promotoras y fondos compiten por los mismos suelos y licencias. La lectura a 5-10 años es clara: quien controle suelo finalista y equipos de gestión urbanística marcará el ritmo del residencial costero. El precedente de la pasada década deja lecciones: la ineficiencia municipal no solo encarece, también expulsa oferta asequible.
Habrá que seguir la próxima convocatoria de suelo en la Comunidad Valenciana y el despegue de las entregas de Santa María Sea by TM como termómetro. El sector, mientras tanto, cuenta los meses.




