Mediapro abandonará su marca histórica y pasará a llamarse Imagina a partir del 1 de enero de 2027, una decisión que busca cerrar su reestructuración y entrar en una fase inversora de 100 millones de euros.
El fin del plan de reestructuración y el salto a Imagina
El presidente ejecutivo, Sergio Oslé, y el consejero delegado, Carlos Núñez, anunciaron este miércoles a la plantilla que la compañía da por cerrado el plan de reestructuración, saldado con un ERE de 189 trabajadores y la revisión de todas las unidades de negocio. El grupo controlado por Southwind, sociedad del inversor chino Orient Hontai Capital, quiere pasar de la contención al crecimiento sin romper la liquidez.
El cierre de 2025 dejó la fotografía más dura del grupo: un ebitda de 60 millones de euros y unas pérdidas de 286 millones, en parte por las provisiones vinculadas al ajuste. La deuda alcanza los 525 millones de euros, una losa que condiciona cualquier decisión de inversión y marca el tono de la nueva fase.
La herencia pesa.
La compañía asume que la situación sigue siendo delicada. La frase elegida por Oslé ante la plantilla lo resume: ‘La situación financiera es complicada, pero es el momento de volver a crecer’. En la misma línea, Núñez situó el arranque de la recuperación en este mismo ejercicio, no en 2027.
Objetivos financieros y las cuatro áreas del plan
El primer objetivo marcado por la dirección es elevar el ebitda entre un 50% y un 60% este año y generar flujo de caja positivo, tras un 2025 en el que la compañía rozó su límite financiero. El grupo espera mantener una facturación cercana a los 1.000 millones de euros y liberar recursos para invertir 100 millones hasta 2029.

Ni el cambio de marca ni la inversión de 100 millones resuelven por sí solos una deuda de 525 millones; la clave es que el ebitda vuelva a crecer y estabilice la caja.
Para sostener ese crecimiento, la nueva estrategia se apoya en cuatro áreas: los servicios de producción audiovisual, que ya aportan casi la mitad del negocio; la creación de contenidos; la gestión de derechos deportivos —con la comercialización internacional de LaLiga como activo destacado—; y, el área de eventos y experiencias. La dirección estudia adquisiciones y alianzas para engordar proyectos en cada bloque.
El nuevo nombre no es una decisión ajena a la historia del grupo. Imagina ya se utilizó para bautizar el edificio del 22@ que ocupa la compañía o para la exposición Codi Gaudí que se presentará el 21 de septiembre. La idea es que la marca paraguas pierda protagonismo frente a las marcas comerciales del grupo, como Overon, Cimarrón o El Terrat.
La dirección niega que el cambio responda a una voluntad de desvincularse de los fundadores Jaume Roures, Tatxo Benet y Gerard Romy. Sin embargo, el anuncio llega dos meses después de que Benet vendiese su 5% del capital a Southwind y dejase la vicepresidencia, un cargo sin funciones ejecutivas.
Lo que está en juego: la herencia de Roures y el refuerzo de la marca
El relevo de marca se produce tras un año de fuertes tensiones internas. Benet había dejado de liderar el grupo el ejercicio pasado tras la fallida incursión en la liga francesa de fútbol para explotar los derechos televisivos y la pérdida del contrato de partidos de primera y segunda división en España. La nueva cúpula quiere ahora recomponer la relación con los clientes clave y reordenar el perímetro antes de 2027.
La operación tiene una lectura empresarial clara: Imagina es el paraguas de un grupo que todavía conserva una posición relevante en producción audiovisual, pero que necesita demostrar que puede crecer sin la marca que lo sostuvo durante tres décadas. El reto no es únicamente estético; pasa por convertir el incremento previsto del ebitda en una mejora sostenible de la caja operativa y por evitar que la deuda de 525 millones ahogue el plan de adquisiciones.
La dependencia de los derechos deportivos tampoco desaparece. Aunque LaLiga en el extranjero siga en cartera, la producción audiovisual ya aporta la mitad del negocio, lo que reduce la exposición a los vaivenes del fútbol, pero no elimina la negociación de contratos discrecionales. La inversión de 100 millones hasta 2029 parece moderada frente al pasivo y al objetivo de caja positiva.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La evolución del ebitda en 2026 y la confirmación de que el flujo de caja deja de ser negativo antes del cambio de marca.
- Reacción del valor: Al no cotizar en bolsa, la evidencia de riesgo se medirá por la capacidad para estabilizar la deuda de 525 millones y por el tono de los acreedores.
- Precedente sectorial: El uso de marcas paraguas frente a sub-marcas comerciales ya se ensayó en Imagina, Overon o El Terrat; ahora se invierte la jerarquía para dar protagonismo a las filiales.




