El RBA duplica las probabilidades de subir tipos: el petróleo iraní dispara el Brent un 23% en dos semanas

La guerra entre Estados Unidos e Irán dispara el Brent por encima de los 90 dólares, forzando al banco central australiano a replantear su política monetaria mientras la inflación global se convierte de nuevo en una amenaza para los mercados.

El Reserve Bank of Australia (RBA) ha visto cómo la probabilidad de una subida de tipos de interés se duplicaba en los últimos días, según los mercados de futuros. El detonante no es otro que el colapso del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, que ha enviado el precio del petróleo Brent un 23 % al alza en apenas dos semanas y lo ha dejado al borde de los 90 dólares por barril. Lo que parecía un conflicto contenido se ha convertido en un shock energético global que obliga a los bancos centrales a revisar sus hojas de ruta, empezando por uno de los más vigilados del Pacífico.

El mercado descuenta que el RBA no podrá mantener sin cambios el precio del dinero si el crudo sigue escalando. Las señales son inequívocas: la inflación, que parecía domesticada en las economías avanzadas, vuelve a asomar como un riesgo de primer orden. Y Australia, con su fuerte dependencia de las importaciones energéticas, es especialmente vulnerable.

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Los datos que han cambiado el tablero

La escalada bélica ha reintroducido una prima de riesgo en el mercado petrolero que no se veía desde principios de 2025. La trayectoria del Brent lo resume todo:

  • Subida del 23 % en dos semanas, la mayor sacudida en un periodo tan corto desde la invasión rusa de Ucrania.
  • El barril ha pasado de cotizar alrededor de 73 dólares a rozar los 90 dólares, un nivel que pone en alerta roja a los bancos centrales.
  • Los futuros sobre los tipos de interés a corto plazo en Australia han duplicado la probabilidad implícita de un alza en la próxima reunión del RBA.

No es un dato aislado. El alza del crudo se traslada con rapidez a los carburantes, a los costes logísticos y, en última instancia, a la inflación subyacente. En Australia, donde el índice de precios al consumo ya mostraba resistencia sobre el 3,5 %, el shock petrolero puede desanclar las expectativas de los agentes económicos.

La advertencia de los analistas no es menor. Como recoge The Guardian, expertos en energía alertan de que “el mercado energético global se encuentra en un punto crítico, con la escalada de la crisis en Oriente Medio lastrando aún más la ya debilitada economía australiana”.

“El mercado energético global se encuentra en un ‘punto crítico’, con la escalada de la crisis en Oriente Medio lastrando aún más la ya debilitada economía australiana.” — Expertos consultados por The Guardian, 22 de julio de 2026

Análisis: el fantasma de la estanflación vuelve a los mercados

Lo que veo en este movimiento es un eco de crisis energéticas pasadas, donde un shock de oferta de petróleo reaviva la inflación y obliga a los bancos centrales a apretar aún más la política monetaria, incluso cuando el crecimiento flaquea. El RBA se enfrenta a un dilema difícil: subir tipos para contener los efectos de segunda ronda —el trasvase de la energía cara a los salarios y a los servicios— o mantener la calma y arriesgarse a un desanclaje de las expectativas de inflación.

El gobernador del RBA ya ha advertido en anteriores ocasiones que la institución no dudará en actuar si la inflación repunta. Con el barril de Brent coqueteando con los 90 dólares, la paciencia se agota. Los mercados lo saben: han descontado una subida de tipos casi segura en la reunión del 4 de agosto.

El verdadero peligro, sin embargo, es que este no sea un fenómeno puntual. Si el conflicto entre Estados Unidos e Irán se prolonga o escala, el crudo podría superar la barrera psicológica de los 100 dólares. En ese escenario, no solo el RBA tendría que pisar el acelerador monetario; la Reserva Federal y el Banco Central Europeo también se verían obligados a repensar sus calendarios de recortes. La inflación global, que en 2026 parecía camino de normalizarse, volvería a ser un quebradero de cabeza.

🌍 El impacto en España y Europa

Para España, este movimiento tiene consecuencias inmediatas. El Euríbor a doce meses, referencia de la mayoría de las hipotecas variables, es muy sensible al precio del petróleo. Un barril de Brent por encima de los 90 dólares durante varias semanas elevaría la tasa interbancaria en, al menos, 15 o 20 puntos básicos, según los diferenciales históricos. Eso encarecería las cuotas hipotecarias de miles de familias españolas justo cuando el mercado inmobiliario empezaba a dar señales de alivio.

A nivel europeo, la factura energética se dispara y presiona al BCE en un momento delicado. La inflación de la eurozona, que llevaba tres meses instalada en el entorno del 2,5 %, podría repuntar en agosto si el petróleo no se modera. Para los exportadores españoles, un euro debilitado por la incertidumbre geopolítica y unos costes energéticos al alza son una combinación que erosiona márgenes y competitividad.


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