Google absorbe tráfico búsqueda: el 75% de las búsquedas en Modo IA no salen del buscador

El Modo IA de Google retiene a los usuarios dentro del buscador y reduce un 40% el tráfico humano a medios y tiendas online. La web abierta se enfrenta a una crisis de clics que Tim Berners-Lee ya anticipó como el fin de su diseño original.

Google está convirtiendo su buscador en el mayor sumidero de tráfico de la historia de internet. El dato que lo confirma: según el estudio de la consultora especializada Growth Memo, en el 75% de las sesiones del Modo IA los usuarios jamás hacen clic en un enlace externo. La respuesta generativa, conversacional y encapsulada dentro de Google se basta a sí misma. Lo que para el gigante de Alphabet es un refuerzo de su dominio publicitario supone, para el resto de la web, una hemorragia de visitas que ya se acerca al 40% interanual de pérdida de tráfico humano.

Claves de la operación

  • El 75% de las interacciones con el Modo IA no generan clics. Los usuarios permanecen en la interfaz de Google entre uno y nueve minutos más que en una búsqueda tradicional, escribiendo consultas hasta tres veces más largas.
  • Los medios pierden hasta el 40% de su tráfico humano en apenas diez meses. Sectores como la información, las finanzas y el comercio electrónico minorista han experimentado un desplome acusado, según los datos de Cloudflare entre junio de 2025 y abril de 2026.
  • Wikipedia se convierte en un botadero de entrenamiento para la IA. Su tráfico humano cae un 8% mientras los bots multiplican su presencia. La directora de producto, Selena Deckelmann, teme que la gente termine por olvidar que la enciclopedia libre existe.

La «Google Zero» se materializa: del snippet al monólogo infinito

Nilay Patel, director de The Verge, lleva años acuñando el término «Google Zero» para describir la pesadilla de los editores: que el tráfico procedente del buscador cayera prácticamente a cero. Con el Modo IA activado por defecto, esa hipótesis ha dejado de ser una advertencia. La lenta erosión de los clics que ya provocaban los snippets se ha convertido en un punto de inflexión real.

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Los números dibujan un ecosistema que ya no necesita salir de Google: los usuarios redactan consultas tres veces más largas que las búsquedas tradicionales, conversan con Gemini durante varios minutos y, en tres de cada cuatro ocasiones, terminan la sesión sin haber visitado una sola página externa. Growth Memo, la firma que destapó la cifra, la califica como la mayor transformación del comportamiento de búsqueda desde la aparición del PageRank.

Google, a través de su vicepresidenta Liz Reid, mantiene que el volumen de clics que envía a los editores se ha mantenido «relativamente estable» y que las metodologías empleadas por los estudios independientes son «defectuosas». Sin embargo, los testimonios de quienes viven de ese tráfico cuentan una historia muy distinta.

Cuando el tráfico humano se encoge: medios y tiendas en caída libre

Según el último Radar de Cloudflare, más de la mitad del tráfico web global ya no es humano. El dato se agrava al acotar la ventana: entre junio de 2025 y abril de 2026, el tráfico humano hacia webs de medios, finanzas y comercio electrónico minorista se ha desplomado un 40%. La coincidencia temporal con la expansión del Modo IA de Google es demasiado precisa para ser casual.

Vox Media, propietaria de cabeceras como The Verge, empezó a vender algunos de sus sitios el pasado mayo. Jim Bankoff, su CEO, reconoció que «diezmar el tráfico de búsqueda», en sus propias palabras, había sido determinante para replantear el negocio. La decisión culminó con la venta de la mitad del grupo a James Murdoch, un movimiento que muchos interpretan como una huida hacia adelante antes de que el tráfico orgánico se evapore del todo. El drama no es exclusivo de los grandes grupos estadounidenses. La asfixia se replica en cualquier medio cuyo modelo dependa de la publicidad por impresiones.

En paralelo, Wikipedia registra una paradoja amarga: el tráfico humano cayó un 8% en el último año, mientras los bots que rastrean su contenido para entrenar modelos de IA no dejan de crecer. Selena Deckelmann, directora de producto y tecnología de la Fundación Wikimedia, lo resumió con crudeza: «Mi trabajo es asegurarme de que la gente no se olvide de nosotros porque la interfaz de Google haya cambiado».

Google ha logrado convertir su buscador en el destino final: la pregunta no conduce a una respuesta enlazada, sino a un monólogo infinito con su IA.

fin de la web abierta

El aviso de Berners-Lee y el eco en los medios españoles

Tim Berners-Lee ya advirtió en 2024 que la IA estaba acelerando una tendencia que llevaba años en marcha: encerrar a los usuarios en ecosistemas cerrados pensados para maximizar el beneficio, en lugar de dirigirlos hacia una web abierta y sin fronteras como la que él imaginó en 1989. La profecía del padre de la World Wide Web se cumple ahora con una precisión inquietante.

En España, donde Prisa, Vocento y Unidad Editorial han dependido históricamente del tráfico de Google para sostener sus ediciones digitales, la alarma ya ha saltado en las redacciones. Fuentes del sector consultadas por esta redacción estiman que los grandes medios españoles perdieron más del 25% de su tráfico orgánico en 2025, una sangría que se ha acelerado en los primeros meses de 2026 coincidiendo con el despliegue del Modo IA en España.

La cara opuesta la muestra la propia Alphabet: sus ingresos publicitarios en el mercado español no han dejado de crecer. Mientras las páginas de noticias ven cómo se vacían sus audiencias, Google retiene al usuario, lo monetiza con anuncios integrados en la conversación y se queda con todo el valor de la consulta.

En esta redacción consideramos que la asfixia de la web abierta no es un efecto colateral indeseado: es el diseño explícito de un producto. El Modo IA no está optimizado para enviar tráfico a terceros. Está diseñado para que el usuario encuentre todo lo que necesita sin moverse del buscador. Y esa arquitectura, jurídicamente impecable, plantea un dilema estratégico: si la web que entrena a los modelos se marchita por falta de tráfico humano, ¿con qué contenido se alimentarán las próximas versiones de Gemini?

El círculo se cierra. Por ahora, la única certeza es que los clics que construyeron internet se están apagando, y con ellos, la promesa de una web descentralizada que nunca llegó a ser del todo. La pregunta que queda en el aire es quién quedará para contar la historia cuando ya nadie visite las páginas que la escriben.


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