Stellantis España recorta un 80% sus beneficios por su filial en Argentina

La facturación de la compañía subió un 1,1% hasta 15.700 millones, pero el deterioro de Peugeot Citroën Argentina hundió el resultado neto. La producción en sus tres plantas españolas cayó un 2,3% y la plantilla se redujo un 4%.

Stellantis España, la filial del gigante automovilístico dueño de Opel, Peugeot y Citroën, cerró 2025 con un desplome del 78% en su beneficio neto, hasta 156 millones de euros, arrastrada por la fuerte devaluación de su participación en Peugeot Citroën Argentina. La cifra supone un recorte cercano al 80% respecto a los 719 millones que anotó en 2024, pese a que la facturación del grupo en España se mantuvo estable, con un ligero avance del 1,1% hasta los 15.700 millones, según recogen las cuentas anuales remitidas al Registro Mercantil.

El resultado pone de manifiesto la dependencia histórica de la matriz española de la evolución de su filial en Argentina, donde posee el 99,97% del capital. En 2024, la hiperinflación y la depreciación del peso argentino habían generado un efecto extraordinario positivo, mientras que un año antes el tipo de cambio había castigado con dureza las cuentas. En 2025, la volatilidad cambiaria volvió a golpear con fuerza, restándole casi 240 millones en instrumentos financieros que en 2024 habían compensado el deterioro.

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El lastre argentino: devaluación y volatilidad permanente

Peugeot Citroën Argentina lleva años marcando el ritmo de los beneficios de Stellantis España. La filial argentina, integrada casi al 100%, opera en un entorno de alta inflación y controles cambiarios que distorsionan el valor de los activos. En 2024, el rebote tras la caída de 2023 generó un efecto contable favorable; en 2025, la historia se invirtió y la devaluación del peso volvió a penalizar las cuentas.

Fuentes del sector consultadas por MERCA2.ES apuntan a que el grupo no prevé grandes cambios en esta estructura, que seguirá condicionando los resultados de la filial española mientras Argentina no estabilice su divisa. La compañía ya ha demostrado en ejercicios anteriores que un año con tipo de cambio favorable puede disparar artificialmente el beneficio, y al siguiente hundirlo con la misma intensidad.

Producción a la baja, ajuste de plantilla y dividendos récord

Pese al desplome en beneficios, la facturación de Stellantis España aguantó el tipo. La cifra de negocio alcanzó 15.666 millones, un 1,1% más, gracias a la ligera mejora de las ventas en Europa. Sin embargo, la producción en sus tres plantas españolas (Madrid, Vigo y Zaragoza) retrocedió un 2,3%, pasando de 982.000 a 959.000 vehículos, arrastrada por la caída de los principales mercados de exportación en Europa.

La montaña rusa argentina se ha convertido en el mayor factor de distorsión de las cuentas de Stellantis España, ocultando una realidad industrial que resiste pese a todo.

El ajuste también se reflejó en el empleo: la plantilla media se redujo un 4%, hasta 11.841 trabajadores. Aun así, la matriz neerlandesa Stellantis NV no dudó en aprobar un dividendo de 704 millones de euros a cargo de la filial española, después de que en 2024 no se distribuyera cantidad alguna.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El deterioro de las cuentas de Stellantis España tiene una lectura más profunda que la pura anécdota cambiaria. La compañía es el primer fabricante de automóviles en España, con un peso del 10% de la facturación mundial del grupo, y sus tres plantas son estratégicas para la transición eléctrica. Sin embargo, la volatilidad argentina introduce una fragilidad financiera que puede condicionar las inversiones futuras.

Para 2026, Stellantis España contempla reforzar su gama con nuevos modelos y transferir la propiedad de su planta de Madrid a una empresa conjunta con la china Leapmotor, en el marco de una alianza más amplia que también incluye a Dongfeng. A eso se suma el megaplan de electrificación previsto para 2027, que buscará reposicionar a Vigo y Zaragoza en el mapa de los eléctricos. Observamos que, pese a la debilidad coyuntural, la filial española retiene capacidad industrial y sigue generando caja para la matriz.

El verdadero riesgo no está en 2025, sino en cómo la matriz gestione la tensión entre la presión de los resultados a corto plazo y las inversiones millonarias que exige la electrificación. La apuesta por Leapmotor y la futura reasignación de plantas apuntan a que Stellantis España ya está preparando el terreno. El tiempo dirá si la filial argentina deja de ser un lastre antes de que las nuevas plataformas eléctricas exijan el músculo financiero que hoy le resta.

La próxima cita clave será la presentación de resultados del primer semestre de 2026, donde se podrá calibrar si la tendencia argentina se modera o si, por el contrario, obliga a nuevos ajustes.


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