Morgan Stanley se ha consolidado como el banco que financia el boom de los centros de datos. Ha colocado más de 40.000 millones de dólares en bonos estructurados para este negocio, según cálculos internos de la entidad, y acaba de empezar.
Las cifras del reinado en la financiación de centros de datos
En el primer semestre del año, Morgan Stanley superó a Goldman Sachs en comisiones de mercados de capitales de deuda y renta variable, con 2.300 millones de dólares frente a los 1.400 millones del año anterior, según datos de LSEG. Eso lo situó como el segundo banco del mundo en ese segmento, sólo por detrás de JPMorgan Chase, escalando desde el cuarto puesto.
Los mandatos recientes incluyen un bono de 3.200 millones de dólares para TeraWulf, respaldado por Google; un paquete de deuda de 27.000 millones para la alianza entre Meta y Blue Owl en el centro de datos Hyperion; y el asesoramiento a Broadcom en una financiación de chips de 35.000 millones de dólares, la mayor operación de este tipo hasta ahora.
La ingenierÃa financiera que reduce el coste a la mitad
La clave no está en el ladrillo ni en los chips, sino en quién firma los contratos de alquiler. Cuando una gran tecnológica (Google, Amazon, Meta o Microsoft) garantiza el arrendamiento, el coste de financiación se desploma. âEl diferencial se reduce prácticamente a la mitadâ, explican fuentes del banco.
William Graham, codirector de financiación apalancada, diseñó el modelo con el bono de TeraWulf: un valor que puede venderse a inversores institucionales pero que incorpora protecciones propias de un préstamo de proyecto, como los buzones de pago que blindan los flujos de arrendamiento hacia los tenedores de bonos. Esa estructura hÃbrida ha permitido a Morgan Stanley colocar más de 40.000 millones en bonos para centros de datos y ya la extiende a Asia y Europa.
La calidad crediticia de estos bonos no depende de las promesas de un laboratorio de IA, sino de la firma de un gigante tecnológico que apenas empieza a gastar.
En mayo, junto con MUFG, gestionó un préstamo de 3.100 millones para que CoreWeave comprara GPU de Nvidia. Fue la primera financiación de chips hecha mediante un préstamo sindicado a gran escala. Atrajo una demanda de casi 20.000 millones de dólares, según Graham, porque los inversores se centraron en los contratos de uso a largo plazo, no en el valor de reventa de los chips.
Un ciclo sin precedentes y las grietas que asoman en el modelo
Morgan Stanley prevé que el desarrollo de la IA consumirá 10 billones de dólares en los próximos años. Pero ese volumen de inversión tampoco tiene precedentes en los mercados de deuda. Raj Joshi, vicepresidente sénior de Moody’s Ratings, lo resume asÃ: âEs un ciclo de inversión de capital enorme, sin precedentes en la historia. No existe un manual para estoâ.
El riesgo de crédito se vuelve más evidente cuando el garante no es un hiperescalador. El préstamo a CoreWeave en mayo, respaldado por dos laboratorios de IA, se fijó al 4,5% sobre el tipo de referencia, mientras que el de marzo, con un hiperescalador detrás, se cerró al 2,25%. Conforme la financiación se aleja de los balances de las grandes tecnológicas, la calidad del crédito se debilita.
La pregunta no es si hay demanda para la computación de IA âla hay y creceâ, sino quién asume las pérdidas si los laboratorios incumplen los contratos. JPMorgan ya ha advertido que no entra en algunas operaciones de centros de datos tras analizar sus condiciones. El mercado sigue comprando, pero el diferencial de precios entre cada capa de riesgo cuenta una historia que todavÃa no se ha escrito del todo.





