Ford Almussafes presentará la próxima semana su propuesta 2027-2030: el Acuerdo por la Electrificación 2030

La sexta reunión de la negociación del Acuerdo por la Electrificación 2030 pondrá sobre la mesa la propuesta de la dirección, con UGT y STM divididos en la recuperación salarial. La planta de Valencia encadena ERTE y congelación salarial mientras negocia su futuro con la llegada

Ford Almussafes presentará la próxima semana a los sindicatos su propuesta de convenio 2027-2030, el llamado Acuerdo por la Electrificación 2030. La cita será la sexta reunión de una negociación que avanza con más expectativa que certezas.

El marco laboral que marcará la electrificación de la planta

La comisión negociadora para el Acuerdo 2030 se constituyó el pasado 20 de mayo y hasta el momento ha celebrado cinco reuniones sin avances significativos, según detalla Expansión. En la reunión del pasado miércoles, la empresa avanzó a los dos sindicatos del comité de empresa, UGT y STM-Intersindical Valenciana, que la próxima semana hará una propuesta formal. El actual Acuerdo por la Electrificación se aprobó en 2022 y está vigente hasta diciembre de este año.

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La negociación se adelantó unos meses por la necesidad de constituir los equipos y hacer las adaptaciones para el lanzamiento del nuevo modelo de la saga Bronco, a principios de 2028. La planta valenciana, que este año cumple medio siglo, fabrica actualmente un único modelo: el Kuga. La alianza estratégica con la automovilística china Geely, anunciada en julio, permitirá sumar al Kuga y al futuro Bronco tres nuevos modelos a finales de 2028: dos SUV de Geely y un crossover multienergía de Ford.

El aumento de modelos abre una expectativa de producción que podría pasar de las 750 unidades diarias actuales a 2.000, lo que situaría a Almussafes ante la posibilidad de sumar un tercer turno e incrementar plantilla. Hoy, la factoría cuenta con 4.123 trabajadores y tiene en marcha hasta diciembre el mecanismo ERTE-RED. El calendario de paradas incluye cuatro días en septiembre y diez en octubre; sumados a los fines de semana, supondrá que no se producirá entre el 19 de octubre y el 1 de noviembre.

La batalla salarial entre UGT y STM

UGT, sindicato mayoritario, defiende que la empresa asuma la propuesta que aprobó en asamblea en junio por unanimidad, sin recortes. Reclama una subida salarial del IPC más el 1% o el 1,5% anual, una garantía que proteja hasta una posible subida del 20% en cuatro años y una cláusula de revisión salarial retroactiva. Para UGT, aceptarla significaría ‘afianzar el éxito de los futuros lanzamientos con certidumbre y paz social’, tras la ‘larga travesía’ de la que vienen.

STM-Intersindical espera que la empresa haga una propuesta ‘a la altura de lo que la plantilla merece’, una vez se ha logrado dar estabilidad a la línea de negocio. Este sindicato pide garantizar al menos el incremento del IPC más un 2% y, mientras no se recupere el poder adquisitivo perdido —calculado en un 15% por la congelación salarial del anterior acuerdo—, el IPC más el 4%.

La próxima reunión no decide solo salarios: define si la fábrica puede absorber cuatro modelos nuevos sin que la paz social se resienta.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto de esta negociación va mucho más allá de la nómina. Si la dirección logra pactar un marco flexible y de contención salarial, Almussafes se consolida como un nodo industrial clave en el Mediterráneo y puede aspirar al tercer turno con nuevo empleo. Si fracasa, el calendario de lanzamientos de 2028 se complica. El precedente del Acuerdo por la Electrificación de 2022, que congeló salarios y permitió aguantar la transición hasta la llegada del Kuga, es la base sobre la que se construye ahora cualquier discurso.

La alianza con Geely supone un punto de inflexión: por primera vez, la planta tendrá modelos de otro fabricante en su línea y abrirá la puerta a tecnologías híbridas y eléctricas que hasta ahora no asignaba Ford a España. A medio plazo, la posición de Almussafes como polo exportador dependerá de que el convenio garantice la flexibilidad suficiente para los lanzamientos y, a la vez, recupere la confianza de una plantilla que ha soportado ERTE y congelación.

En esta redacción observamos un pulso más profundo: la lucha por repartir los costes de la electrificación. Ford asume que la contención salarial fue la llave para la llegada de los modelos futuros; los sindicatos entienden que la estabilidad conseguida con la alianza con Geely debe traducirse ya en recuperación salarial. La próxima semana no habrá acuerdo cerrado, pero sí un primer boceto de quién paga la factura industrial de los próximos cuatro años.


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