Druckenmiller invierte 125,6 millones en mineras bitcoin y huye de los chips de IA

Su family office, Duquesne, reveló en el formulario 13F posiciones en Bitdeer, Hut 8, Riot e IREN al cierre de junio. La apuesta acumula ya una pérdida no realizada de unos 30 millones de dólares, mientras el bitcoin sube más de un 30%.

Stanley Druckenmiller, uno de los inversores más rentables de Wall Street, ha comprado 125,6 millones de dólares en mineras de bitcoin. Su family office, Duquesne, también ha vendido parte de sus posiciones en fabricantes de chips de inteligencia artificial como Broadcom e Intel, en una rotación que llama la atención del mercado.

El vehículo inversor presentó su formulario 13F el 14 de agosto, el documento que detalla las posiciones de los grandes gestores al cierre del trimestre. En este caso, la foto corresponde al 30 de junio. Para hacer sitio a las mineras, Duquesne vendió participaciones relevantes en fabricantes de chips como Broadcom, Intel y Micron Technology. Las nuevas apuestas en minería suman 125,6 millones de dólares, una cifra modesta dentro de un portafolio de 5.210 millones, pero con una lectura clara: Druckenmiller quiere exposición al bitcoin a través de las empresas que lo producen.

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La mayor posición fue Bitdeer Technologies, con 64,7 millones de dólares. Después llegaron Hut 8, con 36,3 millones; Riot Platforms, con 20,7 millones, e IREN, con 4 millones de dólares. Todo junto representa apenas el 2,4% del portafolio total de Duquesne.

Druckenmiller arrastra una fama que pocos gestores han igualado: más de tres décadas sin cerrar un año en pérdidas y una rentabilidad media anual cercana al 30%. En 1992 acompañó a George Soros en la apuesta contra la libra británica que les reportó alrededor de 1.000 millones de dólares. Por eso, sus movimientos se estudian con lupa.

Por qué mineras y no bitcoin

Druckenmiller no ha comprado bitcoin directamente ni fondos cotizados al contado. Ha comprado electricidad, en sentido figurado. Las mineras de bitcoin llevan una década asegurando conexiones a la red y contratos de energía barata en lugares donde la electricidad sobra. Esa infraestructura es ahora muy valiosa para los centros de datos de inteligencia artificial, que necesitan cantidades enormes de energía y no pueden esperar años a que se construyan nuevas redes.

El caso de Bitdeer lo resume bien. La compañía extrajo 2.694 bitcoins durante el último trimestre y, además, firmó un contrato de arrendamiento de 4.700 millones de dólares a 16 años con Volta. Ese acuerdo cubre un emplazamiento en Noruega equipado con chips de NVIDIA para un laboratorio de IA. Riot Platforms está siguiendo un camino parecido con su giro hacia los centros de datos.

La operación no dice tanto sobre bitcoin como sobre la escasez de energía: Druckenmiller ha comprado acceso a una red que la inteligencia artificial también necesita.

Una pérdida de 30 millones, el lado incómodo

Hasta ahora, la apuesta no ha salido bien. Desde el 30 de junio, las cuatro acciones han caído con fuerza: Bitdeer pierde un 25,5%, Hut 8 un 24,4%, Riot un 24,3% e IREN un 10%. El paquete completo vale ahora unos 94,9 millones de dólares, frente a los 125,6 millones desembolsados. Es una pérdida en papel de unos 30,7 millones de dólares.

El bitcoin ha ido en dirección contraria. Desde finales de junio, la criptomoneda ha subido aproximadamente un 33%, desde cerca de 58.600 dólares hasta superar los 81.000 dólares en el momento de redactar este artículo. Dicho de otro modo, la apuesta indirecta a través de las mineras ha rendido menos que comprar bitcoin directamente.

Conviene matizar un detalle importante. Un formulario 13F es una fotografía fija, no un seguimiento en tiempo real. Druckenmiller podría haber comprado más acciones o haber vendido desde el 30 de junio. Su próxima declaración trimestral se conocerá en noviembre, y solo entonces se verá si mantiene la apuesta.

La lectura de Merca2: energía, no una conversión al bitcoin

La operación no debe leerse como una conversión al bitcoin en el sentido clásico. En octubre de 2023, Druckenmiller reconoció que no poseía bitcoin, pero que probablemente debería. Ahora ha vuelto, aunque por la puerta de atrás: en lugar de exponerse al activo, invierte en las empresas que controlan una de las materias primas más disputadas del momento, la electricidad barata.

Eso explica también que no haya abandonado del todo los semiconductores. Aumentó su posición en Taiwan Semiconductor Manufacturing hasta 281,6 millones de dólares desde 167,4 millones anteriores, y abrió posiciones en Advanced Micro Devices, Lam Research, Equinix y Alphabet. La rotación no es ‘adiós chips’, es más bien ‘dónde está la energía y quién la usa mejor’.

El riesgo, como se ve en las pérdidas provisionales, es que las mineras siguen cotizando con una volatilidad muy superior a la del bitcoin. Un mal trimestre operativo, como los que sufrieron MARA y CleanSpark en agosto, puede castigarlas con dureza incluso cuando el precio de la criptomoneda sube. La tesis de Druckenmiller es de largo plazo: paciencia, y una fecha clave, noviembre.


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