Megadoc ya está en Filmin, y llega para remover los cimientos de lo que muchos daban por sentado sobre el cine de autor. La plataforma española ha incorporado en exclusiva este documental dirigido por Mike Figgis, que retrata sin anestesia el proceso creativo (y el desgaste personal) que supuso rodar Megalópolis, la obra más ambiciosa y arriesgada de Francis Ford Coppola.
No es una simple pieza promocional. Es, según coinciden varias críticas especializadas, uno de los documentales más honestos sobre el cine contemporáneo. Coppola abre las puertas de su propio rodaje sabiendo que la cámara de Figgis no iba a suavizar nada de lo que allí ocurriera.
Megadoc: el documental que Coppola no pudo controlar
Lo primero que sorprende de Megadoc es el acceso. Mike Figgis, director de Leaving Las Vegas, se coló en la preproducción casi por accidente: le escribió a Coppola felicitándole por retomar el proyecto y añadió, medio en broma, que le encantaría documentarlo. Meses después tenía acceso total a uno de los rodajes más singulares del cine reciente.
El resultado es un registro íntimo que no esconde las tensiones. El propio Coppola reconoce ante la cámara ser «demasiado viejo y gruñón» para las exigencias de un rodaje tan poco convencional, una frase que resume el tono de todo el documental.
Coppola, entre la ruina financiera y la obsesión de 40 años
Antes de que se rodara un solo plano, Megadoc ya arrastraba una historia de obsesión: Coppola llevaba más de cuarenta años intentando levantar Megalópolis sin que ningún estudio se atreviera a financiarla. Al final decidió vender parte de sus viñedos para poner de su bolsillo un presupuesto que superó los cien millones de dólares.
Esa decisión convirtió el rodaje en una leyenda incluso antes de estrenarse. El documental profundiza en esa psicología del creador que se juega su patrimonio por una visión artística, algo que pocos cineastas de su generación se plantearían hoy.
Las tensiones que Figgis no quiso esconder
El documental no disimula que el rodaje fue accidentado. Recoge, por ejemplo, las fricciones constantes entre Coppola y Shia LaBeouf, a quien el propio director llega a describir como el actor más insoportable con el que ha trabajado en su carrera.
También queda registrada la sustitución completa del equipo de efectos visuales en mitad de la producción, un movimiento drástico que refleja hasta qué punto el caos formaba parte del método de Coppola. Lejos de avergonzarse, el director parece asumir que solo sabe trabajar así.
Lo que revela sobre el verdadero Coppola
Hay un momento especialmente revelador en el que Coppola explica qué esperaba obtener de esta aventura tardía. «Ya tengo dinero y fama, ya tengo Óscars, ¿qué puedo ganar?», se pregunta ante la cámara. Cuando Shia LaBeouf le responde «¿amor?», el director corta la conversación con una sonrisa: «Diversión, quiero divertirme».
Ese instante condensa el espíritu de todo el documental: no es la crónica de un fracaso, sino el retrato de alguien que a los 85 años sigue necesitando arriesgarlo todo. El propio filme está dedicado a Eleanor Coppola, esposa del director durante más de sesenta años, fallecida en abril de 2024.
Entre los momentos que capta Megadoc destacan:
- Las celebraciones íntimas del rodaje, como los 60 años de matrimonio de los Coppola relatados con humor en pleno set.
- Los desacuerdos técnicos que obligaron a replantear departamentos enteros sobre la marcha.
- Las confesiones del director sobre sus propias limitaciones a una edad avanzada.
- El paralelismo directo con Hearts of Darkness, el documental que su esposa dirigió sobre el rodaje de Apocalypse Now.
Por qué este documental importa más allá del cine
Megadoc no es solo un producto para cinéfilos nostálgicos. Se ha convertido en un caso de estudio sobre cómo se financia y se sostiene el cine de autor cuando ningún estudio quiere asumir el riesgo. Para muchos profesionales del sector, el documental funciona casi como un espejo incómodo.
Quienes trabajan en la industria audiovisual probablemente se sentirán identificados con algunas de las decisiones que Coppola defiende frente a la cámara, incluso cuando no comparten sus métodos. Es, en ese sentido, un ejercicio de honestidad poco habitual en el cine que habla de sí mismo.
Qué esperar del futuro de los documentales de rodaje
Si Megadoc marca tendencia, es probable que veamos más plataformas apostando por este tipo de contenido entre bastidores, especialmente cuando el propio director asume el riesgo económico y creativo de dejar entrar la cámara sin condiciones. El público de Discover y streaming ha demostrado un apetito creciente por este tipo de historias reales.
Para quienes disfrutaron de Megalópolis, o incluso para quienes la consideraron un tropiezo, Megadoc ofrece algo distinto: la posibilidad de entender el proceso sin filtros publicitarios. Y en un momento en el que la industria busca constantemente fórmulas seguras, ver a un cineasta de 85 años apostarlo todo por una idea propia resulta, cuando menos, refrescante.







