Bruselas acusa a un cártel de diez cementeras de pactar precios en Francia, Alemania y España

Diez empresas y tres patronales, incluida la española Anafah, habrían coordinado subidas de precios entre 2021 y 2022. Bruselas podría imponer multas de hasta el 10% de la facturación global si se confirma la infracción.

He examinado esta mañana la acusación formal de Bruselas contra un cártel de diez empresas cementeras que, según la Comisión, pactaron precios de aditivos químicos en Francia, Alemania y España. El pliego de cargos, hecho público el 20 de julio de 2026, confirma una investigación que arrancó en 2023 con inspecciones por sorpresa.

La supuesta conspiración se extiende entre 2021 y 2022, en plena tormenta de costes energéticos y de materias primas tras la pandemia y la invasión rusa de Ucrania. Los fabricantes habrían coordinado aumentos de precios para aditivos plastificantes y acelerantes usados en hormigón y mortero, presentándolos como inevitables. Sin embargo, la Comisión sostiene que esta conducta falsea la competencia.

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El presunto pacto: empresas, productos y gremios

Los pliegos de cargos detallan los implicados:

  • Diez empresas: Cemex, Mapei, Chrysto, Master Builders Solutions, MC Bauchemie, Sika, TAM, Ha-be, Liesen y Remei.
  • Tres asociaciones sectoriales: entre ellas, la Asociación Nacional de Fabricantes de Aditivos para Hormigón y Mortero (ANFAH), la patronal española del sector.
  • Aditivos químicos afectados: plastificantes, acelerantes y otros compuestos que mejoran la trabajabilidad o la durabilidad del cemento.
  • Período temporal: 2021-2022.

La Comisión sospecha que estas empresas y patronales acordaron comunicados conjuntos para justificar las subidas, una práctica que, pese al contexto inflacionista, está prohibida por el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. La investigación preliminar apunta a que los mensajes comerciales se coordinaban para transmitir una imagen de inevitabilidad, pero en realidad eliminaban cualquier presión competitiva entre ellas.

«Esta conducta infringiría las normas de competencia que prohíben los cárteles en la Unión Europea.» — Comisión Europea, pliego de cargos, 20 de julio de 2026

Análisis: ¿tolerancia cero frente a la excusa de la crisis?

Lo que me llama la atención de este caso es que Bruselas no ha aceptado el argumento de la excepcionalidad pandémica. La Dirección General de Competencia ha dejado claro que ni la guerra ni la disrupción de las cadenas de suministro legitiman un pacto de precios entre competidores. Si finalmente se demuestra la infracción, las multas podrían alcanzar hasta el 10% de la facturación global de cada grupo: para compañías como Cemex o Sika hablamos de sanciones potencialmente multimillonarias. En los últimos años, la Comisión ha impuesto multas récord en sectores como el automóvil, y este nuevo frente en la construcción demuestra que ningún sector escapa al radar comunitario.

Observo además que la acusación abarca dos años completos, lo que evidenciaría una coordinación prolongada. El sector de la construcción, ya muy tensionado por el encarecimiento de la energía y los materiales, podría haber soportado sobrecostes artificiales que se han trasladado a viviendas, infraestructuras y obra pública. En mi opinión, este expediente refuerza la línea dura que la Comisión Europea viene aplicando desde hace años contra los cárteles, y envía una señal clara: la política de clemencia no exime a quienes colaboran en pandemias.

El proceso ahora entra en una fase de alegaciones. Las empresas y asociaciones pueden contestar, pero Bruselas no tiene plazo fijo para resolver. La duración dependerá de la complejidad del caso y de la cooperación de los acusados, un factor que en investigaciones pasadas ha sido determinante.

🌍 El impacto en España y Europa

En España, la presencia de ANFAH entre las investigadas otorga una dimensión local a este expediente. Aunque los aditivos representan una porción pequeña del coste final de una obra, cualquier pacto horizontal encarece directamente el metro cuadrado construido y, por extensión, el precio de la vivienda. Esto se produce en un contexto en el que el Euríbor aún se mantiene elevado, castigando a los hipotecados, y la inflación de los materiales de construcción no termina de remitir.

Para el conjunto de la eurozona, la noticia coincide con un momento en el que el Banco Central Europeo intenta enfriar la demanda para controlar los precios. Cualquier sobrecoste artificial en un sector tan transversal como la construcción entorpece ese objetivo. Si las acusaciones prosperan, las multas podrían ascender a cientos de millones de euros, y sentar precedente para otros sectores industriales tentados de coordinar sus tarifas en futuros episodios de crisis. La Comisión, por ahora, ha puesto el foco en diez nombres propios; el mercado español y europeo aguardan ahora el desenlace de un procedimiento que podría durar años.


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