LetterOne congela todas sus nuevas inversiones en Europa, EE.UU. y Reino Unido por las sanciones a Fridman y Aven

El grupo propietario de Dia redirige su capital hacia el Golfo Pérsico y la India mientras sus accionistas sancionados siguen sin poder operar. La cartera actual no se toca, pero no habrá desembolsos en Occidente hasta que se levanten las sanciones.

LetterOne, el vehículo inversor que controla la cadena de supermercados Dia, ha congelado cualquier nueva inversión en Europa, Estados Unidos y Reino Unido hasta que se levanten las sanciones internacionales que pesan sobre sus accionistas de referencia, Mikhail Fridman y Petr Aven. La decisión, comunicada en su informe anual de 2025, supone un freno a su estrategia de expansión en telecomunicaciones y energía mientras la empresa redirige su capital hacia el Golfo Pérsico y la India.

Desde que la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos incluyeran a Fridman y Aven en sus listas negras tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, LetterOne funciona bajo un consejo de administración independiente. Los dos magnates, que suman cerca del 50% del capital, tienen congeladas sus participaciones y no pueden intervenir en la gestión. El consejero delegado, Jonathan Muir, reclama en el documento que se levanten esas sanciones. «Seguimos confiando en que se encuentre una solución a la devastadora guerra en Ucrania y que se levanten las sanciones impuestas a nuestros accionistas», escribe.

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Un capital que no es bienvenido en Occidente

Muir es contundente al señalar que el dinero de LetterOne no es deseado en todas las jurisdicciones. «Es evidente que el capital de LetterOne no es bienvenido en la Unión Europea y Reino Unido, pese a nuestro distanciamiento y posición pública, y el de nuestros accionistas, en la guerra ilegal en Ucrania», detalla la carta a la que ha tenido acceso Cinco Días. Esta realidad, explica, impide generar el impacto económico adicional que el grupo persigue: «No podremos generar el impacto económico adicional que deseamos en la Unión Europea, Reino Unido y EE UU a través de nuevas inversiones».

El presidente, Lord Davies de Abersoch, matiza que la congelación no equivale a dar la espalda a esos mercados. Subraya el compromiso de «apoyar y fortalecer la cartera existente», incluida Dia. Sin embargo, admite que las sanciones han frustrado las operaciones de mayor calibre. «Se trata de una importante oportunidad perdida, y no preveo que la situación cambie sustancialmente hasta que se resuelva la guerra en Ucrania», afirma.

Mientras ese escenario no llegue, LetterOne ha decidido virar su brújula inversora. El grupo ha abierto oficinas en Dubái, Abu Dabi y Riad y prepara una en Mumbai este mismo año. Davies explica que la India será «el principal motor de crecimiento para las nuevas inversiones en el futuro más inmediato.

La congelación de desembolsos en Occidente no es un portazo, sino el reconocimiento de que el capital del grupo es rechazado mientras persistan las sanciones. Un coste de oportunidad multimillonario que empuja a LetterOne a buscar rentabilidad en mercados emergentes.

Resultados: Dia apuntala la valoración

El grupo cerró 2025 con un beneficio neto de 1.406 millones de euros, un 17% más que el año anterior, gracias a la revalorización de Dia. El valor neto de los activos bajo gestión alcanzó los 21.500 millones de dólares (unos 19.000 millones de euros al al cambio actual), un 10% más y la cifra más alta desde el inicio de la guerra. Las inversiones en instrumentos del tesoro representan el 35% del total, mientras que el retail (donde se encuadra Dia) aporta el 13,6%.

Fridman sanciones

Davies recuerda en el informe «las dificultades que hemos enfrentado desde la inmoral invasión de Putin» y destaca la reconstrucción de la gobernanza: «Hemos trabajado mano a mano con los reguladores y contrapartes para estabilizar las operaciones y devolver al grupo al crecimiento tras la significativa destrucción de valor de 2022 y 2023».

Análisis: un rumbo condicionado por la geopolítica

El giro de LetterOne confirma un patrón en el capital de origen ruso tras las sanciones. La expulsión de facto de los mercados desarrollados obliga al grupo a concentrar su expansión en regiones donde su huella inversora no es cuestionada. El coste de oportunidad es evidente: sin capacidad para desplegar nuevos fondos en Europa, EE UU o Reino Unido, LetterOne queda limitada a una cartera existente que ya ha dado frutos (Dia ha sido clave) pero cuyo margen de crecimiento depende de la evolución de sus participadas.

La decisión no afecta a la operativa de Dia, que mantiene su plan de negocio, pero subraya la dependencia del grupo de un entorno geopolítico imprevisible. La mejora del 17% en el beneficio y la subida del 10% en activos son buenas noticias, pero la imposibilidad de reinvertir esos recursos en Occidente impone un techo a su trayectoria. Los inversores deberán monitorizar cualquier avance en el levantamiento de sanciones, aunque el tono de las declaraciones de Muir y Davies sugiere que el horizonte sigue lejos.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La evolución de las sanciones a Fridman y Aven y cualquier señal de acercamiento diplomático que permita descongelar sus activos. El desempeño de Dia seguirá siendo el pulso más tangible de la cartera.
  • Reacción del valor: Al no cotizar LetterOne, el impacto bursátil es indirecto. Las acciones de Dia no han mostrado volatilidad anómala, y el mercado descuenta estabilidad en la gestión mientras la cadena de supermercados cumple objetivos.
  • Precedente sectorial: Otros vehículos con capital ruso sancionado, como el fondo Sberbank, también han tenido que replegarse hacia mercados asiáticos. La resolución del conflicto ucraniano sigue siendo la llave que podría desbloquear el regreso a los grandes centros financieros.

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