La guerra Estados Unidos-Irán por Ormuz suma su novena noche de bombardeos y el Brent se dispara

Los ataques cruzados dejan ya dos militares estadounidenses fallecidos, daños en infraestructuras energéticas de Kuwait y una central nuclear iraní bajo fuego, mientras los mercados temen un cierre del estrecho de Ormuz.

La guerra no declarada entre Estados Unidos e Irán cumplió anoche su novena noche consecutiva de bombardeos cruzados, y los mercados energéticos respondieron con una nueva sacudida. El precio del petróleo Brent se disparó hasta cotizar en máximos que no se veían desde hace más de un año, arrastrado por el temor a un cierre —incluso parcial— del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del crudo mundial. Lo que empezó como una respuesta puntual a la muerte de dos soldados estadounidenses en Jordania se ha transformado en una campaña de desgaste metódica, sin un horizonte claro de alto el fuego.

Destrucción sistemática y la amenaza nuclear

Los ataques de esta madrugada, según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), se concentraron de nuevo en la costa sur de Irán. La estrategia de Washington es evidente: destruir puentes, líneas eléctricas y nodos ferroviarios que conectan las ciudades portuarias con el interior. El objetivo es dificultar la capacidad de Teherán de controlar el estratégico paso marítimo de Ormuz. Teherán, por su parte, ha respondido con misiles y drones dirigidos, en su mayoría, hacia territorio jordano y kuwaití.

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  • Kuwait: la estatal Kuwait Petroleum Corporation denunció «ataques iraníes brutales y repetidos» contra una instalación clave, con pérdidas materiales severas y heridos.
  • Jordania: las autoridades interceptaron al menos tres proyectiles en la zona de Aqaba y la embajada estadounidense recomendó evitar el aeropuerto y el puerto.
  • Bahréin: informó de la destrucción de múltiples ataques aéreos en las últimas 48 horas.
  • Irán: además de los puentes, una central nuclear en construcción en Darkhovin, en la provincia de Juzestán, fue alcanzada, según medios estatales iraníes. También se reportaron incendios en buques mercantes por minas navales.

«Cualquier agresión o barbarie será recibida con una respuesta decisiva y devastadora.» — General Ali Abdollahi, comandante del Cuartel General Khatam al-Anbiya

La escalada no solo involucra a los actores principales. Esta vez, Israel no participa directamente en los bombardeos, pero ha permitido que Estados Unidos refuerce su flota de aviones cisterna en su territorio. Teherán ha advertido a cualquier país que coopere con Washington de que podría convertirse en blanco.

Washington ante el dilema de Ormuz

En mi análisis, la ofensiva estadounidense sigue un patrón que mezcla presión militar con un mensaje político difuso. Bombardear puentes y torres de control marítimo apunta a cortar las arterias logísticas de Irán, pero no se ha visto un movimiento hacia una invasión terrestre ni un ultimátum claro. La administración Trump, de momento, no ofrece una hoja de ruta sobre cuánto puede prolongarse esta nueva fase ni cuál es su objetivo final. El exembajador Ryan Crocker advirtió el sábado que bombardear a Irán “hasta la sumisión” no funcionará, y voces dentro del establishment empiezan a cuestionar el riesgo de que una escalada accidental cierre Ormuz por error.

El riesgo que más me preocupa es la creciente posibilidad de que una mina o un misil errático dañe un gran petrolero en el estrecho. Eso provocaría un shock en los suministros globales de crudo y gas natural que la economía mundial, aún enfriándose tras el último ciclo inflacionista, no está en condiciones de absorber.

«El Gran Satán, esos criminales de EE UU, se han dado cuenta ahora de que la continuación de su presencia dominante y despreocupada en la región es una ingenua fantasía.» — Mojtaba Jamenei, líder supremo de Irán

La declaración del líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, quien reapareció este domingo tras días de hermetismo, busca movilizar a la opinión pública interna. Sin embargo, crecen las filtraciones en el aparato de seguridad iraní: el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, ha puesto en duda la integridad de los servicios secretos, sugiriendo que pudieron facilitar el bombardeo del pasado 28 de febrero que acabó con la vida de su predecesor, el ayatolá Ali Jamenei.

🌍 El impacto en España y Europa

Europa, y en particular España, se enfrentan a un escenario de precios energéticos al alza y disrupción logística que puede revertir parte de los avances en la lucha contra la inflación. Si el Brent escala hasta los 115-120 dólares, la factura de importación de petróleo de España se dispararía de inmediato, y el encarecimiento del gas natural —que también transita por la región— elevaría los costes industriales y residenciales. El Euríbor, que había comenzado a moderarse, podría reaccionar al alza si el BCE interpreta que la crisis petrolera retrasa la caída de la inflación subyacente, lo que encarecería las hipotecas variables de cientos de miles de familias españolas. Además, las refinerías y la industria petroquímica del sur de Europa dependen críticamente de los suministros del Golfo; un cierre del estrecho, aunque fuera parcial, forzaría a desviar rutas hacia el cabo de Buena Esperanza, incrementando los costes de flete y los seguros.

El BCE, que se reúne en septiembre, podría verse forzado a revisar su hoja de ruta de recortes de tipos si la presión energética se traslada a los salarios. En Madrid y Bruselas, los equipos económicos ya están monitorizando los inventarios estratégicos de crudo y gas, pero hasta que no se enfríe la escalada militar, la incertidumbre seguirá siendo la única certeza.


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