Comprar un chollo puede salir muy caro: el fraude cambia de cara y comprar en tiendas online cada vez es más peligroso

Un nuevo informe de la compañía de ciberseguridad Gen alerta de un fuerte incremento de este tipo de estafas durante el primer semestre de 2026.

Comprar por Internet forma parte de la rutina de millones de españoles. La facilidad para adquirir cualquier producto con apenas unos clics ha impulsado el comercio electrónico durante los últimos años, pero también ha abierto nuevas oportunidades para los ciberdelincuentes. Las tiendas falsas, las campañas de phishing y las páginas que imitan a comercios legítimos han evolucionado hasta el punto de resultar cada vez más difíciles de distinguir de las auténticas.

El último Informe de Amenazas del primer semestre de 2026 elaborado por Gen pone cifras a esta tendencia y refleja que las estafas relacionadas con tiendas online falsas crecieron un 81% en España durante los seis primeros meses del año, consolidándose como una de las modalidades de fraude digital que más rápidamente está aumentando. Según explica la compañía, estas páginas fraudulentas buscan convencer al usuario para realizar compras de productos que nunca llegan o que terminan siendo falsificaciones de escasa calidad.

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El crecimiento de este fenómeno evidencia que los ciberdelincuentes han encontrado en el comercio electrónico uno de sus principales objetivos, aprovechando la confianza que los consumidores depositan en las compras por Internet.

Los datos españoles siguen una tendencia internacional todavía más preocupante. La telemetría recopilada por Gen muestra que durante el primer semestre de 2026 se bloquearon 114,2 millones de ataques relacionados con estafas en tiendas online en todo el mundo, lo que supone un incremento del 109% respecto al periodo anterior. Para la empresa especializada en ciberseguridad, este crecimiento demuestra que las webs fraudulentas continúan multiplicándose y dirigiéndose a consumidores de todo tipo.

La confianza se ha convertido en el principal objetivo de los delincuentes

Una de las principales conclusiones del informe es que los ataques actuales ya no se basan únicamente en virus informáticos o enlaces claramente sospechosos. Los delincuentes están apostando por integrarse en experiencias digitales cotidianas para que el fraude pase desapercibido el mayor tiempo posible.

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Según recoge Gen, los atacantes aprovechan plataformas, marcas y servicios que los usuarios utilizan habitualmente. En lugar de crear mensajes fácilmente identificables como fraudulentos, buscan reproducir conversaciones, procesos de compra o comunicaciones que parecen completamente legítimas.

El fraude ya no intenta parecer real; directamente intenta formar parte de la experiencia digital habitual del usuario.

Vita Santrucek, director de Tecnología y Desarrollo de Gen, sostiene que los ataques más efectivos durante la primera mitad de 2026 «no parecían ataques», precisamente porque llegaban a través de plataformas de reservas, conversaciones familiares, sistemas de actualización de software o flujos de trabajo asociados a herramientas de inteligencia artificial. El responsable tecnológico considera que la confianza se ha convertido en la nueva superficie de ataque y que la protección debe centrarse precisamente en esos momentos en los que esa confianza puede ser explotada.

Este cambio de estrategia también explica por qué muchas víctimas aseguran no haber detectado ninguna señal de alarma antes de realizar una compra. Las páginas fraudulentas reproducen con enorme fidelidad el diseño de comercios conocidos, utilizan certificados de seguridad, fotografías profesionales e incluso campañas publicitarias que aparecen en buscadores o redes sociales.

La situación se agrava porque muchas de estas tiendas desaparecen pocos días después de recibir los pagos para volver a surgir bajo otro nombre o dominio diferente, dificultando tanto las investigaciones policiales como las reclamaciones de los consumidores.

Los especialistas advierten de que el aspecto profesional de una página web ya no constituye una garantía suficiente para confiar en ella.

El informe también refleja que las estafas en tiendas online no son un fenómeno aislado. Durante el mismo periodo crecieron otras modalidades de fraude que comparten un elemento común: explotar la confianza de las personas en servicios o instituciones aparentemente legítimas.

Entre ellas destacan las estafas de suplantación de identidad gubernamental, que aumentaron un 387% a nivel global; las suplantaciones de familiares, con un incremento del 454%; y las estafas de soporte técnico, responsables de más de 20 millones de ataques bloqueados. Además, la compañía detectó más de 304 millones de impresiones de anuncios fraudulentos en la Unión Europea y Reino Unido en menos de un mes, lo que demuestra la enorme capacidad de difusión que tienen este tipo de campañas.

El phishing y las páginas falsas siguen creciendo en España

En el caso español, las tiendas fraudulentas no son la única amenaza que preocupa a los expertos. Gen también detectó un incremento del 23% en los ataques de phishing, una técnica mediante la cual los delincuentes intentan obtener contraseñas, datos bancarios o información personal utilizando páginas o comunicaciones que aparentan pertenecer a empresas legítimas.

Este tipo de ataques suele complementarse con las tiendas falsas. Los usuarios reciben anuncios o correos electrónicos que prometen descuentos muy elevados, acceden a una página aparentemente auténtica y terminan introduciendo tanto sus datos personales como la información de su tarjeta bancaria.

La combinación de ingeniería social y páginas web muy elaboradas ha elevado considerablemente el porcentaje de éxito de estas campañas fraudulentas.

Junto al phishing, el informe señala un incremento del 33% en las estafas románticas y un aumento del 11% en las estafas de soporte técnico dentro de España. Aunque se trata de modalidades diferentes, todas responden a la misma lógica: aprovechar relaciones o servicios en los que el usuario deposita confianza para obtener dinero o información sensible.

Los expertos insisten en que los consumidores deben extremar las precauciones antes de realizar una compra online, especialmente cuando encuentran ofertas con precios muy inferiores a los habituales o llegan a través de anuncios patrocinados, mensajes de texto o redes sociales. También recomiendan comprobar el dominio de la página, buscar información independiente sobre el comercio y desconfiar de métodos de pago poco habituales o que impidan recuperar el dinero en caso de fraude.

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La evolución de estas amenazas confirma que la ciberdelincuencia está adaptando sus estrategias al comportamiento cotidiano de los usuarios. En lugar de desarrollar ataques técnicamente complejos, muchos delincuentes prefieren explotar la confianza generada por plataformas conocidas, procesos habituales de compra y comunicaciones aparentemente legítimas, un cambio que obliga tanto a empresas como a consumidores a reforzar sus medidas de seguridad para reducir el impacto de un fenómeno que continúa creciendo año tras año. El principal reto ya no consiste únicamente en identificar un fraude evidente, sino en reconocer cuándo una experiencia digital aparentemente normal ha sido diseñada para engañar al usuario.


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