El duopolio televisivo formado por Mediaset y Atresmedia continúa dominando el mercado publicitario y las audiencias en España casi dos décadas después de su consolidación. Según el último Estudio InfoAdex, ambos grupos concentraron en 2025 el 69,3% de la inversión publicitaria en televisión, con un reparto prácticamente simétrico que deja escaso margen al resto de operadores.
El pastel publicitario: siete de cada diez euros
Las cifras del año pasado reflejan un ecosistema donde Atresmedia (34,8% del total) y Mediaset (34,5%) se reparten el grueso de los más de 1.784,4 millones de euros que la televisión movió en publicidad. En términos absolutos, el grupo de San Sebastián de los Reyes ingresó por esta vía 621,8 millones de euros y el de Fuencarral 615,8 millones. Los demás canales en abierto apenas sumaron 111,3 millones, una cuota conjunta del 6,2%.
Este reparto hunde sus raíces en la Ley de Financiación de RTVE de 2009, que eliminó la publicidad comercial de los canales públicos. A partir de ese momento, las privadas absorbieron casi todo el pastel que antes compartían con TVE, proceso que se aceleró con las fusiones que dieron lugar a los actuales grupos. El modelo de aportación de televisiones y telecos a la corporación pública, junto a las partidas presupuestarias, cerró la puerta a que un tercer actor en abierto pudiera disputar el liderazgo.
La retirada de los anuncios de TVE en 2009 abrió un vacío que las dos privadas aprovecharon para consolidar un reparto casi simétrico del mercado publicitario televisivo.
Audiencias: más de la mitad del share pese a la fragmentación
El dominio no se limita al negocio publicitario. En 2007, el primer año completo con las principales cadenas generalistas ya operativas, Atresmedia (entonces Antena 3 y laSexta, con un 17,4% y 4% respectivamente) y Mediaset (Telecinco y Cuatro, 20,3% y 7,7%) sumaban el 49,4% de la cuota de pantalla frente al 21,8% de RTVE. Las temáticas apenas arañaban un 3,1%.
Casi veinte años después, con un panorama televisivo mucho más fragmentado y más canales en la TDT, los dos grandes grupos concentran el 50,5% del share (26,1% Atresmedia y 24,4% Mediaset en 2025), mientras la oferta pública se quedó en el 16,6%. Aunque el consumo lineal haya menguado, la capacidad de ambas compañías para agregar audiencia sigue intacta y sin un rival en abierto que pueda hacerles sombra.

Un mercado blindado a nuevos actores en abierto
El mantenimiento de este duopolio responde, en buena medida, a la arquitectura normativa heredada de la ley de 2009. La prohibición de publicidad en TVE eliminó al único competidor que podía disputar espacios por volumen de audiencia y, al mismo tiempo, el modelo de financiación con aportaciones de operadores privados ha desincentivado la aparición de un tercer grupo comercial autóctono con vocación generalista.
El resultado es un tablero donde la inversión publicitaria en televisión ha quedado concentrada en dos manos, a pesar de la irrupción de plataformas digitales y del trasvase de parte del gasto hacia el entorno online. La televisión en abierto sigue siendo el medio con más peso en el reparto publicitario, y dentro de este segmento, los canales de Atresmedia y Mediaset acaparan tres de cada cuatro euros que llegan a la pequeña pantalla.
El principal reto para los grupos de medios no es ya la competencia entre ellos, sino la adaptación a un público joven que crece fuera del lineal y la necesidad de monetizar sus contenidos en el ecosistema digital. Sin embargo, el blindaje de la televisión en abierto les otorga un colchón de ingresos que ningún otro operador nacional puede igualar.
📡 El Radar del Sector
- El vacío que llena: La salida de la publicidad de TVE dejó un hueco que las privadas ocuparon por completo; casi dos décadas después no ha surgido un tercer operador capaz de disputarlo.
- El reto por delante: Mantener el atractivo para los anunciantes en un entorno donde los soportes digitales ganan cuota y las audiencias lineales siguen a la baja.
- El tablero competitivo: Mediaset y Atresmedia mantienen un duopolio sólido en abierto, aunque la pugna real por la atención se libra ya contra plataformas globales y redes sociales.




