¿Qué es el lactato de sodio y cómo actúa en el rendimiento?
El lactato de sodio no es un desconocido para la bioquímica del ejercicio. Se trata de la sal sódica del ácido láctico, un compuesto que durante años fue injustamente demonizado como el culpable de la fatiga. Hoy sabemos que el organismo recicla el lactato como fuente de energía, sobre todo en el músculo y el corazón. Añadirlo en un suplemento busca aportar un combustible extra que el cuerpo pueda utilizar sin recurrir exclusivamente a la glucosa o a las reservas de glucógeno.
En el contexto del ciclismo de alta competición esto se traduce en una posible vía adicional de energía que, combinada con los carbohidratos convencionales, permita mantener la potencia durante más horas y retrasar el descenso del rendimiento. La idea resulta atractiva: aliviar la dependencia casi exclusiva de los geles de glucosa-fructosa y abrir la puerta a una hidratación más eficiente.
El producto que ha tomado relevancia en el Tour de Francia 2026 contiene 90 gramos de carbohidratos en proporción 2:1 de glucosa y fructosa más 10 gramos de lactato de sodio. Se presenta en un formato de gel en un envase flexible, similar a un bidón pequeño, pensado para disolver en agua dentro del portabidón del ciclista. La marca Enervit, patrocinador del UAE Emirates, ha confirmado que sus profesionales lo utilizan durante la carrera y que la comercialización al público general está prevista para finales de agosto de 2026.
La dosis que toma Pogacar: 10 gramos de lactato y mucha precisión
El líder del Tour ha mostrado en plena competición un sobre de este nuevo gel. Aunque las imágenes generaron especulaciones sobre un producto de otra marca, la realidad es que se trata de un desarrollo de dos años de trabajo. Tadej Pogacar y sus compañeros del UAE lo han integrado en su estrategia de suplementación, especialmente en etapas de montaña donde las exigencias energéticas son máximas.
El producto no está disponible aún para el consumidor común. La dosis que emplean los ciclistas profesionales, basada en estudios de metabolismo deportivo, es de 10 gramos de lactato de sodio acompañados de 90 gramos de carbohidratos por ración. Esta combinación busca cubrir el gasto calórico por encima de los 100 gramos de carbohidratos por hora, una práctica ya habitual en el pelotón.
La clave no reside en una sustancia milagrosa, sino en una integración precisa dentro de un plan nutricional completo que ya incluye barritas, geles convencionales, electrolitos y bebidas específicas.
📊 La pauta en cifras
- Dosis eficaz en el contexto profesional: 10 gramos de lactato de sodio más 90 gramos de carbohidratos (glucosa-fructosa 2:1).
- Cuándo y cómo: Durante esfuerzos prolongados de alta exigencia, disuelto en agua dentro del bidón.
- Calidad a buscar: Formulación que equilibre carbohidratos de absorción rápida y lactato de sodio con pureza garantizada.
- A tener en cuenta: La evidencia en esfuerzos extremos de resistencia es limitada; la tolerancia digestiva puede ser un obstáculo en algunos atletas.

No es casualidad que el producto aterrice justo en el Tour. Las tres semanas de competición con etapas de más de cinco horas ponen a prueba cualquier sistema de suplementación y abren la puerta a estrategias que buscan un mínimo margen de mejora. Aquí es donde el lactato de sodio encuentra su terreno más favorable: un entorno de desgaste extremo en el que cada molécula de energía cuenta.
Ni un solo suplemento sustituye una estrategia de entrenamiento y nutrición bien diseñada. El lactato de sodio puede ser una pieza, no el tablero entero.
Lo que dice la ciencia: entre el potencial y la realidad digestiva
Asker Jeukendrup, uno de los referentes mundiales en nutrición deportiva, ha puesto sobre la mesa varios matices. El lactato de sodio puede parecer atractivo sobre el papel, pero su uso conlleva con frecuencia un obstáculo importante: las molestias gastrointestinales.
Según su análisis, la suplementación con lactato podría mostrar utilidad en esfuerzos cortos e intensos, mientras que los beneficios en rendimiento en pruebas más largas son mucho menos convincentes. En otras palabras, el supuesto combustible extra no siempre se traduce en más vatios sostenidos durante cinco horas, sobre todo si el estómago protesta.
El mismo especialista advierte del riesgo de caer en el péndulo opuesto al que situaba al lactato como el villano del músculo cansado. Si antes se le culpaba de todos los pinchazos, ahora existe el peligro de promocionarlo más de la cuenta como un descubrimiento mayor. La realidad, como suele ocurrir en la nutrición deportiva, se sitúa probablemente entre esos dos extremos.
La ciencia del ejercicio nos recuerda que el lactato actúa como una molécula señalizadora y fuente de energía, pero no hay atajos metabólicos. El beneficio que pueda ofrecer un gel con lactato de sodio dependerá de la dosis, el momento de la ingesta, la tolerancia individual y, sobre todo, de un contexto de entrenamiento previo que permita utilizarlo eficazmente.
Análisis E-E-A-T: ¿moda o evolución de los suplementos de resistencia?
Más allá del brillo mediático del maillot amarillo, conviene evaluar este suplemento con el mismo rigor que aplicamos a cualquier ayuda ergogénica. El lactato de sodio ya ha aparecido en productos de otras marcas que patrocinan a especialistas en carreras de fondo, como el etíope Yomif Kejelcha, y sus partidarios lo presentan como una nueva fuente de energía.
Sin embargo, el precedente de la creatina, los geles de carbohidratos o la cafeína nos enseña que pocas sustancias superan la barrera de la evidencia consistente en todo tipo de pruebas. Este suplemento, a día de hoy, se mueve en el territorio de lo prometedor pero no consolidado. Su utilidad real parece concentrarse en esfuerzos muy específicos, y siempre que el deportista sea capaz de digerirlo sin contratiempos.
En el ciclismo profesional, donde los márgenes se miden en segundos, tiene sentido probar cualquier mejora potencial siempre que no genere un lastre digestivo. Para el deportista amateur la decisión pasa por hacerse una pregunta honesta: ¿mi rendimiento está limitado por la cantidad de carbohidratos que asimilo o por otros factores del entrenamiento y la recuperación? Si la respuesta no es la primera, pocos gramos de lactato van a cambiar la ecuación.
Por último, conviene recordar que la información sobre suplementación deportiva es divulgativa y no sustituye la consulta con un profesional de la nutrición o la medicina del deporte, sobre todo cuando se barajan dosis elevadas de cualquier compuesto.
⚡ Rutina de Optimización Diaria
- Educa el contexto, no el producto: Integra este suplemento solo si tu plan de entrenamiento, descanso e hidratación está afinado. Ningún gel corrige un déficit estructural.
- Empieza con dosis mínimas: Si decides probarlo, hazlo en entrenamientos previos con la mitad de la dosis para comprobar tu respuesta digestiva antes de un evento de gran exigencia.
- Consulta a un nutricionista deportivo: Las recomendaciones sobre carga de carbohidratos y suplementos ergogénicos deben personalizarse según tu deporte, condiciones y objetivos, sin seguir las pautas de un profesional sin tu propio contexto.




