Naturgy invierte 300 millones en Australia en un proyecto híbrido de 510 MW

La compañía presidida por Francisco Reynés eleva su cartera en Australia a más de 1.800 MW con un proyecto que combina 330 MW solares y 180 MW de baterías. La planta contará con un contrato de venta de energía a diez años y empezará a operar en 2028.

Naturgy ha anunciado una inversión superior a 300 millones de euros en Australia para el desarrollo de un proyecto híbrido renovable de 510 megavatios (MW) en la región de Fraser Coast, en Queensland. La iniciativa, que se ejecutará a través de su filial Global Power Generation (GPG), combinará 330 MW de capacidad solar fotovoltaica y 180 MW de almacenamiento en baterías, convirtiéndose en la mayor instalación de la compañía en el país oceánico.

Un coloso híbrido con contrato a diez años

El proyecto Fraser Coast suma 330 MW de generación solar y 180 MW de baterías, una configuración que permite a la planta inyectar electricidad a la red incluso en horas sin sol. La hibridación con almacenamiento no solo mejora la firmeza del suministro, sino que optimiza la captura de precios en un mercado mayorista especialmente volátil.

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La instalación contará con un contrato de compraventa de energía a largo plazo (PPA) a diez años, suscrito con un gran consumidor industrial cuyo nombre no ha sido revelado. Este acuerdo blinda los ingresos del proyecto durante una década y demuestra el atractivo de los esquemas híbridos para offtakers comprometidos con la descarbonización.

El proyecto entra ahora en fase de construcción tras superar los trámites administrativos y financieros. La previsión de la compañía es que comience a operar en 2028, sumándose a una cartera renovable que ya supera los 1.300 MW en el país.

Se trata del segundo proyecto híbrido de Naturgy en Australia, después del complejo Cunderdin, y el de mayor envergadura hasta la fecha. La participación del 25% del fondo soberano kuwaití Kuwait Investment Authority (KIA) en GPG refuerza la capacidad financiera para acometer este tipo de inversiones.

El PPA a diez años transforma la intermitencia solar en un flujo de caja predecible, blindando el proyecto frente a la volatilidad del mercado australiano.

Australia, el trampolín internacional de GPG

Australia se ha consolidado como uno de los mercados prioritarios de Naturgy fuera de España. La compañía ya opera en cinco estados —Australia Occidental, Victoria, Nueva Gales del Sur, el Territorio de la Capital Australiana y Queensland— gracias a una cartera diversificada que incluye seis parques eólicos, dos plantas solares y la primera batería independiente del grupo, la ATC Battery.

La cartera operativa totaliza 1.300 MW, a los que se sumarán los 510 MW de Fraser Coast una vez entre en funcionamiento en 2028. Eso elevará la capacidad gestionada en el país hasta casi los 1.800 MW, una cifra que sitúa a GPG entre los principales desarrolladores renovables internacionales en Australia.

La estrategia de hibridación solar-baterías responde a las necesidades de un sistema eléctrico con alta penetración de renovables y restricciones de red. Las baterías no solo almacenan la generación excedentaria para venderla en horas pico, sino que también pueden proveer servicios de estabilidad a la red, una fuente de ingresos adicional que mejora la rentabilidad de los proyectos.

proyecto híbrido renovables

Análisis: la hibridación como respuesta a la volatilidad

El movimiento de Naturgy con Fraser Coast es más que una suma de megavatios: es la validación de un modelo de negocio donde la combinación de tecnologías intermitentes con almacenamiento y contratos a largo plazo dibuja una hoja de ruta rentable en mercados maduros. Australia, con precios de la electricidad que fluctúan con rapidez y una regulación que incentiva el autoconsumo industrial de renovables, es el laboratorio perfecto.

La dependencia de un PPA a diez años reduce el riesgo de exposición al pool, pero también limita el potencial alcista si los precios se disparan. La fórmula híbrida, sin embargo, mitiga ese coste de oportunidad: la batería permite almacenar energía y venderla cuando los precios son más altos, creando una cobertura natural incluso dentro de los contratos de venta a plazo.

El verdadero reto para Naturgy será replicar este modelo en mercados con menor madurez regulatoria o donde los PPAs corporativos aún no son moneda corriente. La expansión internacional de GPG depende en buena medida de que proyectos como Fraser Coast demuestren que el binomio solar-almacenamiento no necesita incentivos públicos para ser rentable.

La decisión de apostar por Queensland, un estado con ambiciosos objetivos de descarbonización y una red que necesita flexibilidad, no es casual. Si el proyecto cumple plazos y costes previstos, podría convertirse en la plantilla para una cartera de instalaciones similares en Asia-Pacífico y, eventualmente, en Europa. El camino, sin embargo, no está exento de tropiezos: los cuellos de botella en la cadena de suministro de baterías y los sobrecostes en la construcción de infraestructuras renovables en zonas remotas son los riesgos más evidentes. Por ahora, Naturgy ha puesto 300 millones sobre la mesa y un cronómetro en marcha hasta 2028.


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