La AP-7, la principal autopista que conecta España con Francia, podría volver a ser de pago apenas cinco años después de su polémica liberalización en septiembre de 2021. La Generalitat de Catalunya estudia implantar un nuevo sistema de tarificación para aliviar la congestión y reducir la siniestralidad, lo que supondrá un coste adicional para miles de conductores y transportistas que la utilizan a diario.
El fin de los peajes convirtió a la AP-7 en un corredor gratuito de alta capacidad. Sin embargo, los datos revelan que aquella decisión trajo consecuencias no deseadas. Según un informe del RACC durante 2025 la autopista registró una media superior a los 20.000 camiones diarios en la mayoría de sus tramos, situándola al límite de su capacidad.
Por qué la Generalitat plantea recuperar el peaje en la AP-7
El tráfico desbocado ha venido acompañado de un aumento de los accidentes. En 2023 la AP-7 llegó a contabilizar casi un siniestro al día, y la mortalidad sigue siendo elevada: solo en la primera mitad de 2026 han fallecido diez personas en esta vía. Ante esta situación, el presidente Salvador Illa ha reconocido abiertamente que “quizás nos equivocamos cuando, alegremente, todos pedíamos fuera los peajes”.
La intención del Ejecutivo catalán es repartir el tráfico pesado de forma más equilibrada y obtener fondos para el mantenimiento de la red viaria. El secretario de Movilidad e Infraestructuras, Manel Nadal, ha explicado que la tarificación podría aplicarse también a la AP-2 y que se plantea en un horizonte de dos a tres años.
“Volver a cobrar por circular por la AP-7 permitiría financiar su conservación y pacificar un corredor saturado de camiones”, defiende el Govern, que ya ha puesto sobre la mesa dos sistemas concretos.
Cuándo y cómo se implantaría el peaje: los sistemas sobre la mesa
El Govern baraja dos fórmulas principales. La primera es el free flow, un sistema sin barreras que ya funciona en la A-636 del País Vasco: pórticos con cámaras leen la matrícula y el cobro se realiza de forma automática, sin detener el tráfico. La segunda es la viñeta, un pago fijo que permite usar determinadas carreteras durante un periodo concreto, al estilo de países como Austria o Suiza.
Además, la Generalitat estudia medidas complementarias de aplicación inmediata, como prohibir los adelantamientos de camiones y obligar a los vehículos de más de 7.500 kilos a circular exclusivamente por el carril derecho.
Cómo afectaría al bolsillo del conductor y qué alternativas hay
Todavía no se ha concretado el coste que supondría para el usuario. El sistema free flow implicaría un pago por uso, mientras que la viñeta establecería una tarifa plana temporal. En cualquier caso, los conductores habituales —particulares y, sobre todo, profesionales— verían incrementados sus gastos de desplazamiento.
Las asociaciones de transportistas critican que estas medidas no solucionan el problema de fondo. Reclaman la construcción de un tercer carril en la AP-7 y denuncian la falta de itinerarios alternativos que permitan desviar parte del tráfico pesado de los tramos más conflictivos.
Análisis: ¿Es el peaje la única solución para los problemas de la AP-7?
La reintroducción de un peaje en una autopista ya amortizada resulta una medida polémica. Por un lado, la evidencia internacional muestra que la tarificación por uso puede reducir la congestión y financiar el mantenimiento sin recurrir a los presupuestos generales. Por otro, castiga desproporcionadamente a quienes no tienen alternativas de transporte público o a los profesionales que dependen de esta ruta para su actividad.
La Generalitat tiene margen para explorar soluciones mixtas: bonificaciones para conductores frecuentes, tarifas reducidas en horarios valle o la reinversión total de lo recaudado en mejorar la propia AP-7 y crear corredores alternativos reales. Sin embargo, insistir solo en el peaje sin abordar la falta de infraestructura podría trasladar el problema a otras vías saturadas y generar un efecto recaudatorio poco popular.
De momento, la propuesta está en fase de estudio. A los conductores que utilizan la AP-7 a diario les conviene seguir de cerca el debate: si el peaje vuelve, sus trayectos habituales podrían dejar de ser gratuitos y el coste mensual podría ser significativo. La clave estará en si el Govern catalán es capaz de diseñar un sistema que, más allá de recaudar, consiga realmente pacificar uno de los corredores más tensos del país.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: Posible reintroducción del peaje en la autopista AP-7, cinco años después de su liberalización.
- Sanción económica: No aplica (se trataría de un pago por uso, no de una multa).
- Puntos del carnet: No aplica.
- Entrada en vigor: Prevista en un plazo de entre dos y tres años (2028-2029, pendiente de decisión definitiva).




