Mercadona ya no compite solo por la cesta de la compra. La cadena que preside Juan Roig se ha convertido en el mayor rival de bares, restaurantes y cadenas de comida rápida: acapara el 19,7% del gasto total en alimentación en España, por delante del conjunto de la hostelería. Así lo revelan los datos de Worldpanel, que obligan a repensar los límites del negocio de la distribución alimentaria.
Claves de la operación
- Mercadona domina casi uno de cada cinco euros del gasto en comida. Su cuota de valor del 19,7% supera la suma de bares, cafeterías y restaurantes independientes.
- El servicio ‘Listo para Comer’ desafía a la restauración rápida. Con menos de una década, factura cientos de millones y compite directamente con McDonald’s y Burger King en la batalla por el tiempo del consumidor.
- El fenómeno está redefiniendo el mapa comercial. Los supermercados regionales ganan terreno como herederos de las tiendas de barrio, mientras la hostelería tradicional denuncia competencia desleal.
El 19,7% que difumina la frontera entre súper y restauración
El dato de Worldpanel es contundente. Mientras los supermercados se reparten tradicionalmente el gasto en alimentación para el hogar, Mercadona ha roto esa lógica. Sus 19,7 puntos de cuota no solo superan a Carrefour (6%) y Lidl (5,1%); también dejan atrás al canal hostelero. Bares y cafeterías suman el 11,2%. Mientras, los restaurantes independientes se quedan en el 8,6%. La diferencia es tan amplia que la cadena valenciana ya vende más comida que todos los bares y restaurantes juntos considerados por separado.
Bernardo Rodilla, Retail Business Director de Worldpanel, lo resume con una imagen: ‘Mercadona ya no compite solo con Carrefour, lo hace con el restaurante de la esquina y McDonald’s. Al final todos luchan por una misma necesidad y cada vez está más próxima’. Su equipo ha empezado a analizar el sector como un mercado único de alimentación, sin distinguir si la comida se consume dentro o fuera del hogar.
El cambio no es anecdótico. Obliga a inversores, analistas y reguladores a revisar las cuotas de mercado con una lente más amplia. Si antes se hablaba de cuota de supermercados, ahora la verdadera competencia es por el estómago del consumidor, sin importar si el ticket se emite en caja o en barra.
‘Listo para Comer’: el asalto a la restauración rápida desde el lineal del súper
El principal vehículo de esta transformación es ‘Listo para Comer’, el servicio de platos preparados que Mercadona lanzó en 2018. En apenas ocho años, la división ha pasado de ser un experimento a facturar cientos de millones de euros, con una oferta que va desde ensaladas y tortillas hasta arroces y platos calientes listos para consumir en el propio establecimiento o llevar a casa. El mensaje es claro: ahorrar tiempo al consumidor y disputar la ocasión de consumo que antes pertenecía al bar de menú o al ‘take away’.
En el nuevo tablero de la alimentación, Mercadona no vende solo comida; vende tiempo. Y el tiempo del consumidor es el campo de batalla donde la restauración tradicional está perdiendo la partida.
Rodilla considera que esta tendencia tiene recorrido. ‘Todo lo que es ‘Listo para Comer’ gana peso y tiene sentido porque al final queremos dedicar el menor tiempo posible a cocinar’, explica. Y es una tendencia global: en España, pero también en otros mercados, los supermercados están invirtiendo en secciones de comida preparada que compiten directamente con la restauración rápida. De hecho, los ‘mercaurantes’ —supermercados con mesas y zonas de degustación— empiezan a multiplicarse en las grandes ciudades.
La reacción de la hostelería tradicional no se ha hecho esperar. En Barcelona, los hosteleros han denunciado a estos formatos híbridos por lo que consideran competencia desleal. El argumento es que, con menores costes estructurales y la capacidad de cruzar categorías, los súper pueden ofrecer menús más baratos. Mientras, el modelo de negocio de la restauración independiente, basado en márgenes estrechos y dependencia del ticket medio, se resquebraja.

La oportunidad para los supers regionales y el legado del especialista de barrio
La transformación no se limita a Mercadona. Los supermercados regionales —Froiz, Masymas, Consum, Gadis— están absorbiendo el espacio que dejan las tiendas de barrio. La desaparición de carnicerías, pescaderías y fruterías ha sido constante en los últimos veinte años, y los consumidores han trasladado esa compra a la distribución organizada. En 2024, la cuota conjunta de estas cadenas regionales rozaba el 18%, un porcentaje que se ha mantenido estable. Han sabido posicionarse como el paso intermedio entre el especialista tradicional y el gran súper, gracias a su proximidad y a una oferta de producto fresco que el consumidor identifica con la calidad de antes.
Mercadona, que comenzó su andadura en 1977 como una pequeña cadena de ultramarinos en Valencia, ha sido el gran catalizador de este reordenamiento. Su expansión nacional, apoyada en una logística obsesiva y en la marca propia, la llevó a superar el 25% de cuota dentro de los supermercados. Ahora, ese mismo músculo le permite disputar el gasto en alimentación fuera del hogar. La mayoría de los supermercados regionales ha sabido leer el cambio y ahora compiten también con la hostelería en el segmento de comida preparada.
El fenómeno tiene recorrido. Las cocinas domésticas podrían convertirse en espacios secundarios, relegadas a un uso lúdico. Sin embargo, el escenario no está exento de fricciones. La protesta de los hosteleros en Barcelona es un síntoma de que la regulación tendrá que poner límites si se generalizan los ‘mercaurantes’. Por ahora, la cuota de Mercadona en el gasto total de alimentación sigue creciendo sin que la hostelería haya encontrado un contrapeso eficaz.




