French Hill, el congresista republicano que preside el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, ha redoblado la presión sobre el Senado de Estados Unidos para que vote la Ley CLARITY antes del receso de agosto. En una entrevista en Fox Business con Maria Bartiromo, Hill instó a los líderes de la Cámara Alta a fijar una fecha en julio para forzar las negociaciones finales y desbloquear una norma que el sector cripto lleva meses esperando.
La Digital Asset Market CLARITY Act (Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales, en español) fue aprobada por la Cámara de Representantes hace un año con el respaldo de 78 demócratas. Sin embargo, se ha quedado atascada en el Senado, donde las dudas éticas sobre los negocios cripto del presidente Trump —incluidos el lanzamiento de la memecoin $TRUMP y las ventas de tokens de World Liberty Financial, que generaron unos 1.400 millones de dólares en 2025— han frenado el consenso. Hill defiende que, precisamente, aprobar la ley resolvería esos conflictos porque sometería todas esas actividades a un marco de transparencia y supervisión.
¿Qué es la Ley CLARITY y por qué importa ahora?
La CLARITY Act busca establecer un marco regulatorio integral para los activos digitales en Estados Unidos. En esencia, define qué criptoactivos son materias primas, cuáles son valores y qué competencias tienen la SEC y la CFTC. Para el inversor medio, esto significa reglas claras que reduzcan la inseguridad jurídica y permitan que los exchanges y proyectos operen con licencias claras en lugar de vivir en una zona gris.
El texto se concibió como la pieza complementaria de la GENIUS Act, la ley de stablecoins que ya entró en vigor el año pasado. Hill lo explicó con una analogía sencilla: “Una stablecoin es como un teléfono móvil sin cobertura de red; el marco de mercado es la red que necesitamos”. La GENIUS Act puso orden en las monedas estables, pero sin una ley de estructura de mercado, el ecosistema sigue cojo.
El calendario aprieta. El Senado retoma sus sesiones el 13 de julio, lo que deja apenas unas tres semanas antes del receso estival, que arranca a finales del ese mes. Si no se vota ahora, el proceso podría demorarse hasta después del verano, en pleno año electoral y con un clima político más enrarecido.
Con la votación a la vuelta de la esquina, el sector se juega un marco legal que definiría las reglas del juego para el cripto en la mayor economía del mundo.
La carrera contra el reloj: votación en julio y el complemento de la GENIUS Act
Hill ha trazado una estrategia de presión que incluye una audiencia de campo en Nueva York la próxima semana, liderada por el subcomité de activos digitales que preside el republicano Bryan Steil. La idea es escenificar el apoyo bipartidista y dejar claro que la norma no es un capricho ideológico, sino una necesidad económica.
En la misma entrevista, el presidente de la CFTC, Michael Selig, advirtió de que un retraso indefinido “dejaría las reglas en manos de los reguladores”, algo que podría derivar en una sobrerregulación por goteo. Por su parte, el vicepresidente de Coinbase, Ryan VanGrack, antiguo alto cargo de la SEC, describió la situación como “estar en la yarda uno”, con senadores de ambos partidos “trabajando a contrarreloj para conseguirlo”. La fecha límite es la única forma de forzar el consenso, insistió Hill, porque en el Congreso “sin una fecha tope nadie se mueve”.
El mercado de predicciones Polymarket refleja la incertidumbre: la probabilidad de que la CLARITY Act se apruebe en 2026 ronda el 39%, muy lejos del 74% que marcaba hace un mes. El desplome es una señal de que los inversores dudan de que la presión de Hill sea suficiente. Aun así, el hecho de que la discusión se haya reabierto con figuras de peso y una audiencia inminente mantiene viva la esperanza de un desenlace antes del parón estival.
¿Qué supone para el mercado cripto y los inversores?
Si el Senado da luz verde, Estados Unidos se dotaría de una arquitectura regulatoria gemela: la GENIUS Act para stablecoins y la CLARITY Act para el resto de activos digitales. Eso enviaría una señal de madurez al resto del mundo y podría acelerar la adopción institucional. Para el inversor español que tenga exposición a criptoactivos —ya sea a través de ETFs al contado, plataformas como Coinbase o directamente con monederos propios—, un marco claro en EE.UU. reduce el riesgo de prohibiciones sorpresivas y allana el camino para productos financieros más accesibles.
Ahora bien, las dudas éticas que mencionan los críticos no son menores. Los negocios cripto de la familia Trump generan incomodidad incluso entre algunos republicanos. Hill insiste en que la ley aportaría la transparencia necesaria para disiparlas, pero el mercado de predicciones sugiere que esa fe no es compartida por todos. Cabe recordar que la CLARITY Act no regula directamente los conflictos de intereses, sino que les da un envoltorio de supervisión, y muchos observadores creen que eso no bastará para contentar a los senadores más reticentes.
En cualquier caso, el pulso de French Hill tiene una virtud: ha colocado la fecha límite en el centro del debate. Con el Senado de vuelta el día 13 y la audiencia en Nueva York en el horizonte, las próximas dos semanas serán decisivas. Si el proyecto sale adelante, el cripto estadounidense pasará de la adolescencia regulatoria a una edad adulta con reglas escritas. Si vuelve a encallar, el verano de 2026 se recordará como otra oportunidad perdida.




