Superávit de petróleo en 2026: la AIE lanza su previsión con impacto en Repsol

La AIE condiciona su pronóstico a que se consolide el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos y se mantenga el tránsito en el estrecho de Ormuz. Las acciones de Repsol lideran las caídas del IBEX 35 ante un escenario de menor precio del crudo a medio plazo.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha prendido las alertas en el mercado petrolero. Su boletín mensual de julio anticipa un superávit de crudo hacia finales de 2026, una previsión que se extendería a lo largo de 2027 si se mantiene el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos. La noticia ha sacudido a las petroleras europeas, con Repsol como uno de los valores más castigados en la apertura del viernes. La compañía española, muy ligada al precio del barril, cotiza con caídas que rondan el 2%.

El superávit llega tras la reapertura de Ormuz

El informe de la AIE detalla que el tránsito de buques a través del estrecho de Ormuz se ha recuperado de forma significativa durante el mes de junio, impulsado por la tregua entre Washington y Teherán. Este corredor, por el que circula una quinta parte del suministro mundial, había estado semicerrado desde el estallido del conflicto en Oriente Próximo.

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Con el levantamiento temporal de las restricciones a las exportaciones iraníes, los petroleros atrapados en el Golfo Pérsico se apresuraron a salir. Según los datos recogidos en el boletín, las exportaciones de la región se dispararon en 6,5 millones de barriles diarios (mb/d) en junio, hasta alcanzar los 16,1 mb/d. Un repunte notable, aunque todavía muy alejado de los 24 mb/d que promediaba antes de la guerra.

Esa normalización parcial de la oferta es la base sobre la que la AIE construye su pronóstico de excedente. El organismo advierte, sin embargo, de que la escalada de hostilidades registrada entre el 7 y el 8 de julio «ensombrece las perspectivas» y podría tirar por tierra el escenario base. «Los recientes enfrentamientos armados en el Golfo ponen de manifiesto los riesgos de no alcanzar un acuerdo de paz duradero», subraya la agencia.

Demanda aún débil: primera contracción anual desde 2020

El superávit esperado no solo responde al aumento de la oferta. El consumo mundial de petróleo sigue mostrando debilidad. La AIE estima que la demanda se contrajo en 4,8 mb/d durante el segundo trimestre de 2026, una cifra que se moderará hasta 1,7 mb/d en el tercer trimestre y que dará paso a un incremento de 1,2 mb/d en el cuarto. Aun así, el balance anual dibujará una caída de 1 mb/d en 2026, la primera contracción desde el aciago 2020 de la pandemia.

Para 2027, la agencia mantiene un repunte de 2 mb/d, pero advierte de que ese ritmo expansivo está muy por debajo de las tendencias históricas. La demanda solo empezará a superar los niveles de 2025 a partir de octubre, según sus modelos. El dato confirma que la recuperación posbélica es más lenta de lo que descontaba el consenso de analistas hace apenas unos meses.

La combinación de una oferta que se normaliza más rápido que la demanda es el peor cóctel para los precios del crudo, y Repsol lo nota directamente en su cotización.

El impacto en Repsol y en un sector bajo presión

La petrolera que preside Antonio Brufau es uno de los termómetros más fiables del apetito inversor por el sector energético en el IBEX 35. Con un peso del 8% en el selectivo y una sensibilidad elevada al precio del barril, cualquier movimiento en el mercado del crudo se traduce casi de inmediato en su cotización. En la sesión del viernes, los títulos de Repsol retroceden alrededor de un 2,3%, situándose en la zona de los 13,45 euros, tras perder el soporte de los 13,60.

El castigo no es exclusivo de la compañía española. Otras grandes integradas europeas, como TotalEnergies o BP, también cotizan con números rojos, aunque Repsol parte de una posición financiera algo más ajustada tras el fuerte esfuerzo inversor de los últimos años. El superávit anticipado por la AIE hace más difícil que las petroleras puedan defender sus actuales niveles de retribución al accionista basados en precios del crudo por encima de los 70 dólares.

¿Dividendo blindado o en riesgo?

Repsol ha basado buena parte de su atractivo bursátil reciente en la generosidad de su política de retribución al accionista: dividendo en efectivo creciente y recompras de acciones por importes significativos. El plan estratégico vigente contempla una remuneración cercana al 9% de rentabilidad anual, pero esas cifras se calculan con un barril de Brent en el entorno de los 75-80 dólares. Si el superávit empuja el crudo hacia los 60 dólares de forma sostenida, la ecuación se complica.

De momento, el mercado de futuros no descuenta un desplome. El contrato de Brent a tres meses cotiza en 68 dólares, lejos de los mínimos de 2023 pero claramente por debajo de los niveles cómodos para las cuentas de Repsol. La AIE también ha señalado que las reservas mundiales aumentaron en junio por primera vez en cuatro meses, un indicio de que el exceso de oferta ya está empezando a aflorar.

Con todo, el escenario tiene una cláusula de escape. Si las hostilidades en el Golfo se reavivan y Ormuz vuelve a cerrarse, el superávit se esfumaría en semanas y las petroleras podrían verse beneficiadas por un nuevo shock de oferta. Pero ese no es el guion que maneja la AIE en su informe de julio.

Un mercado que descuenta demasiadas certezas

El análisis del boletín de la AIE deja una lectura incómoda para los inversores. El mercado ha estado cotizando durante meses un escenario de normalización ordenada en Oriente Próximo que ahora parece más frágil de lo esperado. Y al mismo tiempo, descuenta una demanda de crudo que sigue sin despegar con la fuerza necesaria para absorber el regreso de la oferta iraní y de sus vecinos del Golfo.

En mi opinión, el informe de la AIE acierta al señalar la fragilidad del alto el fuego como principal variable de riesgo. Pero echo en falta una reflexión más profunda sobre la rapidez con la que Irán podría volcar sus reservas almacenadas si la tregua se consolida. Los 16,1 mb/d de exportaciones de junio son solo el principio. Si se alcanzan los 24 mb/d anteriores a la guerra, estaríamos hablando de casi 8 mb/d adicionales en un mercado que ya tiene problemas para digerir la oferta actual. Esa es la verdadera amenaza para la cotización de Repsol en el medio plazo.

Habrá que vigilar muy de cerca las próximas semanas. Cualquier incidente en el Golfo devolverá la volatilidad al crudo, pero si la paz se afianza, los inversores en Repsol tendrán que replantearse si la rentabilidad por dividendo que pagan hoy es sostenible mañana.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: Las acciones de Repsol caen un 2,3% en la apertura del viernes, hasta los 13,45 euros. El valor pierde los 13,60 euros, un nivel que había actuado como soporte en las últimas sesiones.

Clave técnica: La petrolera se aproxima a la media móvil de 200 sesiones, situada en 13,20 euros. Un cierre diario por debajo de esa referencia técnica activaría una señal bajista adicional y abriría el camino hacia los mínimos de mayo en 12,50 euros.

Apunte macro: La prima de riesgo española se mantiene estable en 82 puntos básicos e ignora por ahora el ruido energético. Un descenso del precio del crudo hasta los 60 dólares aliviaría las presiones inflacionistas en Europa, lo que podría facilitar nuevos recortes de tipos del BCE en otoño.


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