Mediaset España parece haber encontrado un nuevo campo de batalla para intentar recuperar el terreno perdido: los tribunales. En plena crisis de audiencia de Telecinco, con una parrilla que continúa sin encontrar un rumbo claro, el grupo ha vuelto a situar el foco en Pasapalabra.
Primero ha sido el anuncio de una demanda contra Atresmedia por el nuevo juego AlaZ, al considerar la productora neerlandesa MC&F que guarda excesivas similitudes con El Rosco. Paralelamente, Mediaset Italia mantiene desde hace cuatro años un procedimiento ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) para intentar hacerse con la marca Pasapalabra.
La implicación de la productora neerlandesa MC&F también ha generado sorpresa en el sector. La compañía no ha emprendido acciones para impedir que El Rosco siguiera utilizándose en Argentina, pero sí ha decidido actuar con rapidez en España, de la mano de Mediaset. Esa diferencia de criterio alimenta la percepción entre algunas voces de la industria de que la productora está actuando como un aliado estratégico del grupo audiovisual italiano en su pulso contra Atresmedia.
Estrategia judicial en vez de un plan de contenidos
La sensación que transmite Mediaset es que la estrategia legal está ocupando un espacio que debería corresponder a la estrategia televisiva. Resulta llamativo que la compañía vuelva a situar Pasapalabra en el centro de su estrategia cuando precisamente ese formato protagonizó uno de los mayores reveses judiciales de la historia reciente del grupo.
La Audiencia Provincial de Madrid condenó a Mediaset a indemnizar con 73 millones de euros a ITV Studios por emitir Pasapalabra sin autorización entre 2012 y 2019, después de que expiraran los derechos de explotación del concurso. Aquella sentencia supuso uno de los golpes económicos y reputacionales más importantes sufridos por la empresa en los últimos años.

Durante buena parte de aquel periodo, Mario Rodríguez, actual presidente de Mediaset España, dirigía el área jurídica del grupo bajo la dirección del entonces consejero delegado Paolo Vasile. Aunque las responsabilidades empresariales son siempre colegiadas y no pueden atribuirse exclusivamente a una persona, resulta inevitable recordar que quienes hoy lideran la compañía también formaban parte del equipo que gestionó un conflicto que terminó con una condena multimillonaria.
Paradójicamente, ahora Mediaset vuelve a presentarse como impulsor de nuevas acciones legales relacionadas con el mismo universo de Pasapalabra. La imagen que proyecta es la de una empresa que intenta recuperar en los despachos parte del terreno que no está consiguiendo recuperar frente al mando a distancia.
La situación resulta aún más llamativa porque, según ha publicado PocoPasaTV, Mediaset ni siquiera tendría cerrada la productora encargada de desarrollar el futuro concurso que incluiría El Rosco. Si esa información se confirma, significaría que la compañía está dedicando importantes esfuerzos a defender un formato cuyo desarrollo industrial todavía no estaría completamente definido.
La crisis de Telecinco no responde a un único error, sino a una sucesión de decisiones que han ido erosionando la confianza del espectador. La dificultad para encontrar nuevos éxitos y la falta de estabilidad han terminado convirtiéndose en un problema estructural.




