La Secretaría de Energía de Argentina ha adjudicado hoy, 9 de julio de 2026, un total de 700,5 MW de almacenamiento en baterías en 20 proyectos repartidos por siete regiones del país. La inversión estimada alcanza los 700 millones de dólares y refuerza la red eléctrica nacional, con el foco puesto en los nodos más alejados del área metropolitana de Buenos Aires, y abre la puerta a una integración más rápida de las renovables.
Una subasta 11 veces sobresuscrita: 235 ofertas para 700 MW
La licitación AlmaSADI, lanzada en marzo de 2026, atrajo un interés privado que superó todas las expectativas. CAMMESA, el administrador del mercado eléctrico mayorista, recibió 235 ofertas técnicas que sumaban 8.338 MW, once veces más que la capacidad objetivo. Tras la evaluación técnica y la apertura de las ofertas económicas el 24 de junio, la adjudicación final se plasmó en la Resolución 155/2026.
Los 700,5 MW se han repartido entre cinco empresas: Genneia, con siete proyectos; DQD Energy, con ocho; 360 Energy Solar, con tres; Aluar, con uno, e Intermepro, con otro. La distribución geográfica cubre siete regiones: Buenos Aires (185 MW), Noroeste argentino (150 MW), Chaco-Formosa (161,5 MW), Misiones-Corrientes (50 MW), Entre Ríos (50 MW), Santa Fe (36 MW) y la región pampeana (68 MW).
La empresa Genneia ha logrado siete proyectos, consolidando su su presencia en el almacenamiento energético del país. Por su parte, DQD Energy se lleva la mayor cantidad de emplazamientos, mientras que la participación de Aluar, del sector del aluminio, refleja el interés de la gran industria por asegurar suministro estable.
Cómo funcionará el almacenamiento en siete regiones críticas
Los sistemas de baterías adjudicados se instalarán en nodos estratégicos del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) con el propósito de dar una respuesta rápida a los cambios de demanda, añadir flexibilidad al despacho y aportar reservas operativas que mejoren la fiabilidad de la red. Según la Secretaría de Energía, estos activos reducirán las probabilidades de cortes y elevarán la calidad del servicio en zonas que hoy sufren restricciones de transmisión o necesitan refuerzos adicionales.
La decisión de excluir el área metropolitana de Buenos Aires no es casual: la primera gran licitación de almacenamiento, AlmaGBA, ya adjudicó 713 MW en los nodos críticos del conurbano (superando su meta inicial de 500 MW tras sumar dos contratos adicionales de 46 MW). Ahora, con AlmaSADI, el gobierno completa el mapa de despacho flexible en las provincias, descongestionando las líneas que conectan el interior con la capital.

📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 evitado: No detallado en la fuente oficial, aunque el almacenamiento permitirá desplazar generación fósil en puntas de demanda y facilitar la integración de eólica y solar.
- Capacidad / magnitud: 700,5 MW en 20 proyectos de baterías (BESS).
- Inversión: 700 millones de dólares estimados en primera fase.
- Equivalencia tangible: Potencia suficiente para cubrir el consumo de cientos de miles de hogares durante los picos de demanda y estabilizar siete regiones eléctricas.
El desembolso millonario no solo moderniza la infraestructura, sino que respalda el objetivo del plan nacional lanzado en 2024 para aliviar los cuellos de botella del SADI. Con AlmaSADI, Argentina da un paso más allá de los grandes centros urbanos y lleva la resiliencia de la red a provincias que dependen de líneas largas y a menudo congestionadas.
El almacenamiento no es solo una herramienta de respaldo: es la llave que permite a las renovables funcionar como generación firme.
Almacenamiento en baterías: la pieza que falta en la transición energética argentina
Argentina cuenta con un potencial eólico y solar de clase mundial, pero la integración masiva de estas fuentes variables tropieza con la capacidad de transporte y la inercia del sistema eléctrico. Las baterías adjudicadas en AlmaSADI acortan ese camino: inyectan o absorben potencia en milisegundos, evitan vertidos de renovables y reducen la necesidad de tener centrales térmicas de gas o diésel arrancadas solo para cubrir las puntas. En un contexto de sequías recurrentes que afectan a la generación hidroeléctrica, contar con almacenamiento rápido se convierte en un seguro de suministro.
La experiencia previa de AlmaGBA ya mostró resultados: los 713 MW adjudicados en el área metropolitana están reduciendo la presión sobre los transformadores y mejorando los indicadores de calidad en zonas de alta densidad de consumo. Ahora, al extender el modelo a siete regiones, el gobierno aspira a replicar esos beneficios y a crear una base de carga que dé confianza a nuevos proyectos renovables que, sin almacenamiento, veían limitada su evacuación en horas de baja demanda.
La sobresuscripción de once veces indica que el sector privado comparte el diagnóstico. Empresas como Genneia, que ya operan parques eólicos y solares, ven en las baterías una forma de optimizar sus carteras de generación y, al mismo tiempo, capturar ingresos por servicios de red. La participación de Aluar, un gran consumidor electrointensivo, subraya que la estabilidad del sistema ya es una preocupación de primera línea para la competitividad industrial.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 700,5 MW de almacenamiento que dotan de flexibilidad a la red y facilitan la entrada de más energía solar y eólica.
- Modelo que cambia: El respaldo tradicional con centrales térmicas de punta pierde terreno frente a baterías que responden en segundos y no emiten CO2.
- Para las próximas generaciones: Una red más robusta y menos dependiente de combustibles fósiles, que allana el camino hacia una matriz eléctrica limpia y resiliente frente a fenómenos climáticos extremos.




