La CE publica la cuarta subasta de hidrógeno renovable con 500 millones y un requisito anti-China

El presupuesto de 500 millones de euros financiará la producción de hidrógeno renovable con primas fijas a diez años. El borrador incluye que al menos el 75% de los electrolizadores no proceda de China.

La Comisión Europea ha publicado el borrador de los términos de la cuarta subasta del Banco Europeo de Hidrógeno, con 500 millones de euros para impulsar la producción de hidrógeno renovable y un requisito que marcará la cadena de suministro: al menos el 75% de los electrolizadores no podrán ser de origen chino. La medida busca acelerar la descarbonización de industrias difíciles de electrificar y reforzar la autonomía estratégica europea en tecnologías limpias.

El documento, que abre ahora un período de consultas con las partes interesadas, detalla el diseño de un mecanismo de primas fijas a diez años que se pagarán contra producción verificada de hidrógeno. La Comisión prevé lanzar la convocatoria antes de que termine 2026.

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500 millones de euros para dos modalidades de hidrógeno limpio

De los 500 millones de euros presupuestados, 350 millones se destinarán a apoyar la producción de hidrógeno renovable de origen no biológico (RFNBO, por sus siglas en inglés). Los 150 millones restantes financiarán proyectos que produzcan tanto hidrógeno RFNBO como hidrógeno bajo en carbono de origen electrolítico.

La ayuda se materializará mediante una prima fija a diez años. Los proyectos se clasificarán según el precio que soliciten por kilogramo de hidrógeno producido, y la subvención se calculará en función de la prima pedida, los volúmenes de producción previstos y la capacidad de electrolizadores instalada. La prima fija a diez años blindará la rentabilidad de los proyectos frente a la volatilidad del precio del gas, pero la competencia de precios podría llevar las ofertas a niveles muy ajustados.

La letra pequeña: el 75% de electrolizadores no puede venir de China

El dato más sensible del borrador es el requisito de resiliencia en la cadena de suministro. Al menos el 75% de los electrolizadores y de sus componentes clave deberá proceder de países distintos de China. La exigencia, ya introducida en la segunda y tercera subasta, se endurece ahora como respuesta a la elevada dependencia comunitaria del gigante asiático en tecnologías de electrólisis.

Además, los solicitantes tendrán que demostrar el cumplimiento de las normas de ciberseguridad, de ayudas de Estado y de las reglas comerciales de la UE. Todo ello, junto con el respeto al principio de “no causar un perjuicio significativo” (DNSH, por sus siglas en inglés), que obliga a alinear cada proyecto con los criterios técnicos de la Taxonomía europea para la producción de hidrógeno.

Para acreditar el DNSH, los proyectos deberán presentar una autodeclaración de conformidad en la fase de evaluación y un informe completo de cumplimiento al final de la implantacion [sic]. El incumplimiento de estos criterios ambientales, de ciberseguridad o de origen de los equipos implicará la exclusión del proceso.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Inversión: 500 millones de euros, de los que 350 millones se destinan a hidrógeno renovable (RFNBO) y 150 millones a producción que incluya hidrógeno bajo en carbono.
  • Capacidad: No se fija una capacidad mínima por proyecto; la ayuda se asigna según producción real y capacidad de electrólisis declarada.
  • CO2 evitado: No detallado en la fuente oficial. El objetivo es sustituir hidrógeno gris de origen fósil, responsable de alrededor de 10 kg de CO2 por cada kg de H2 producido.
  • Equivalencia tangible: Las subastas anteriores atrajeron solicitudes por 8,5 GW de capacidad electrolítica. Si una fracción similar se concretara, podrían evitarse millones de toneladas de CO2 en sectores como el acero, los fertilizantes o el transporte pesado.
Banco Europeo de Hidrógeno

Lecciones de las tres subastas anteriores: primas a la baja y dudas sobre viabilidad

Esta cuarta ronda llega después de tres experiencias que ilustran la maduración acelerada del mercado. La primera subasta se lanzó en noviembre de 2023 con un precio máximo de 4,50 euros por kilogramo de hidrógeno renovable. Recibió 132 ofertas por 8,5 GW de capacidad y adjudicó 720 millones de euros a siete proyectos en Finlandia, Noruega, Portugal y España, con primas que oscilaron entre 0,37 y 0,48 euros/kg.

La segunda, de diciembre de 2024, seleccionó 15 proyectos y repartió 992 millones de euros en subsidios, con primas que se movieron entre los 0,20 y los 1,88 euros/kg. Algunos analistas ya alertaron entonces de que los niveles de prima eran muy bajos, lo que puso en duda la viabilidad real de varias iniciativas.

La tercera convocatoria, cerrada en mayo de 2026, asignó 1.090 millones de euros a nueve iniciativas de siete países. La subasta estuvo sobresuscrita con 58 ofertas de once Estados miembros, y las primas fijas adjudicadas oscilaron entre los 0,44 y los 3,49 euros por kilogramo de hidrógeno. La exigencia del 75% de electrolizadores no chinos transforma la subasta en una herramienta geopolítica, no solo en un mecanismo de financiación climática.

La tendencia general es una presión a la baja sobre las primas, síntoma de que los costes de producción de hidrógeno electrolítico están cayendo, pero también de que muchos proyectos apuran los números para resultar competitivos. La Comisión confía en que el blindaje ante la volatilidad del gas y la seguridad jurídica de un contrato a diez años atraigan suficiente interés, pese al endurecimiento de las condiciones técnicas.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Cada kilogramo de hidrógeno renovable que sustituya al de origen fósil elimina alrededor de 10 kg de CO2 de la atmósfera, según los estándares del sector. Una subasta bien ejecutada puede evitar cientos de miles de toneladas anuales si los proyectos arrancan a escala industrial.
  • Modelo que cambia: La descarbonización de la industria pesada y del transporte de larga distancia deja de ser una opción tecnológica lejana para convertirse en una realidad financiada con recursos públicos europeos que arrastra a la inversión privada. La diversificación de la cadena de suministro reduce la dependencia de un único proveedor.
  • Para las próximas generaciones: Una Europa con una capacidad de electrólisis robusta y diversificada es una Europa con menor exposición a crisis energéticas y con una industria más limpia. La semilla que se planta con estas subastas es la base del modelo energético que heredarán nuestros hijos.

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