Webb revela la galaxia Centaurus A: un paisaje estelar moldeado por colisión cósmica

Las imágenes infrarrojas del telescopio, tomadas para su cuarto aniversario científico, desvelan millones de estrellas individuales y un agujero negro supermasivo en plena actividad. El choque con otra galaxia hace 2.000 millones de años sigue modelando este laboratorio cósmico.

El telescopio espacial James Webb ha desvelado la estructura íntima de la galaxia Centaurus A con un detalle sin precedentes, revelando millones de estrellas individuales y las cicatrices de una colisión cósmica que ocurrió hace 2.000 millones de años. Las imágenes, publicadas por la NASA para celebrar el cuarto aniversario científico del observatorio, muestran un paisaje de polvo brillante, un agujero negro supermasivo en plena actividad y una historia escrita estrella a estrella.

Una imagen que transforma lo que sabíamos de Centaurus A

Centaurus A, situada a unos 11 millones de años luz de la Tierra, es una de las galaxias activas más cercanas. Hasta ahora, el polvo denso de su centro había ocultado los detalles de su núcleo a los telescopios ópticos. El Hubble no podía atravesarlo, y el ya retirado Spitzer ofrecía vistas infrarrojas de gran escala, pero sin la nitidez suficiente para distinguir estrellas individuales. El Webb, con sus instrumentos NIRCam y MIRI, ha cambiado las reglas del juego.

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La nueva visión en infrarrojo medio y cercano revela un denso campo de millones de estrellas, cada una como un punto de luz que contiene información sobre la evolución galáctica. «Ningún telescopio cuenta toda la historia», afirmó Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la NASA. «Webb representa el paso adelante más potente, abriendo una ventana a longitudes de onda y detalles nunca accesibles.»

Así desvela el Webb el polvo, las estrellas y el agujero negro

La visión en infrarrojo medio del Webb resalta las ricas estructuras de polvo, que brillan con formas intrincadas, y que desconciertan a los astrónomos. Una banda deformada, parecida a un paralelogramo, atraviesa el centro galáctico, mientras que una enigmática figura en forma de «S» destaca en la imagen de MIRI. Muchos de los puntos rojizos de la imagen son estrellas ricas en polvo o viveros estelares, donde estrellas viejas expulsan material o nacen otras nuevas.

Ese polvo es la materia prima para futuras generaciones de estrellas y planetas. Con la resolución del Webb, los astrónomos pueden estudiar Centaurus A estrella a estrella incluso en la región central, antes oculta. Lo que parece «granulado» en la imagen combinada de NIRCam y MIRI es, en realidad, un campo abarrotado de estrellas individuales.

En el corazón de la galaxia, un agujero negro supermasivo se alimenta y lanza potentes chorros. Los primeros datos espectroscópicos del Webb revelan gas ionizado que fluye hacia fuera, probablemente impulsado por la actividad del agujero negro, y hidrógeno molecular más caliente en un disco deformado que gira cerca del centro. Esta dualidad —disparar formación estelar comprimiendo gas o inhibirla expulsando material— convierte a Centaurus A en un laboratorio cósmico único.

Cada uno de esos puntos de luz no es ruido, sino una estrella antigua o un vivero estelar, y juntos forman una cronología de la colisión que aún moldea la galaxia.

Lo que el choque galáctico sigue escribiendo 2.000 millones de años después

Las imágenes del Webb trascienden la mera espectacularidad: permiten practicar arqueología galáctica. Cada estrella ayuda a reconstruir cuándo se formaron las poblaciones más viejas, cuándo se frenó la actividad, qué estallido de formación estelar desencadenó la colisión con otra galaxia y cómo el gas removido alumbró nuevas generaciones. Centaurus A guarda en sus estrellas el diario de una fusión violenta. Por eso, este es un laboratorio de primera fila para estudiar la coevolución de galaxias y agujeros negros supermasivos.

Sin embargo, la interpretación aún tiene lagunas. La intrigante estructura en «S» del polvo, visible en el infrarrojo medio, no tiene una explicación cerrada. ¿Es producto de la turbulencia generada por el choque o está esculpida por los chorros del agujero negro? Se necesitan simulaciones detalladas que incorporen la retroalimentación del núcleo activo. Por fortuna, los datos del Webb son públicos y la comunidad astrofísica ya trabaja en modelos que comparen estas observaciones con las predicciones. Lo que ya es seguro es que la colisión de hace 2.000 millones de años sigue dictando la evolución de esta galaxia, y que el Webb está ofreciendo la vista más nítida jamás obtenida de ese proceso en acción. El telescopio apenas empieza a desenterrar la arqueología de Centaurus A; cada estrella es una página de un diario que abarca eones.

La publicación de estas imágenes coincide con el cuarto año de operaciones científicas del Webb, cuyo rendimiento ha superado todas las expectativas. La misión, una colaboración de la NASA con la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), sigue desentrañando los misterios del universo desde nuestro vecindario solar hasta las primeras galaxias. Y Centaurus A, a apenas 11 millones de años luz, se ha convertido en un lienzo detallado de las fuerzas que gobiernan la evolución cósmica.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Imágenes de Centaurus A que revelan millones de estrellas individuales, estructuras de polvo nunca vistas y la actividad de su agujero negro supermasivo tras una colisión galáctica.
  • Dónde: Galaxia Centaurus A, a 11 millones de años luz de la Tierra, en la constelación del Centauro.
  • Institución responsable: NASA, con la participación de ESA y CSA. Procesamiento: STScI.
  • Cuándo: Imágenes publicadas el 6 de julio de 2026, con motivo del cuarto aniversario científico del telescopio James Webb.
  • Impacto a futuro: Ofrece un laboratorio cercano para entender cómo las fusiones de galaxias y los agujeros negros modelan la formación estelar, nutriendo los modelos de evolución cósmica.

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