
La Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) necesita duplicar su plantilla para gestionar el IRPF, según admite la propia Generalitat. La previsión de alcanzar 1.000 trabajadores este año es insuficiente: un informe encargado por el Govern estima que harían falta casi 2.000 empleados adicionales para asumir este impuesto, el más importante por volumen. Para los autónomos catalanes, este futuro cambio significaría mudarse de la AEAT a la hacienda catalana, con nuevos calendarios, modelos y posibles diferencias en la gestión.
El objetivo está marcado: antes de 2030, la Generalitat quiere recaudar y gestionar todos los impuestos en Cataluña, empezando por el IRPF. El pacto de investidura entre PSC y ERC sienta las bases, pero el salto es enorme: pasar de gestionar 5.000 millones a 30.000 millones de euros al año. La plantilla actual es de 903 trabajadores y llegará a 1.000 en los próximos meses, pero el informe de Minsait —la filial tecnológica de Indra— calcula que para el IRPF se necesitarían 874 nuevos empleados estructurales y otros 1.058 para la campaña de la renta, además de 82 oficinas temporales.
La consellera de Economia i Finances, Alícia Romero, recuerda que gestionar un ‘impuesto masivo’ como el IRPF implica multiplicar por seis los recursos actuales. El Govern ha reservado 527 millones de euros hasta 2029 para este plan, y los presupuestos de este año destinan 121,8 millones a la ATC, con 1.103 plazas ya presupuestadas.
Si eres autónomo en Cataluña, este cambio no es inmediato, pero sí relevante. La principal novedad sería que presentarías tus declaraciones de IRPF ante la Agencia Tributaria Catalana en lugar de la Agencia Tributaria estatal. Los modelos y los plazos podrían adaptarse a un calendario propio, aunque el tipo impositivo y las deducciones serían los mismos que en el resto de España, al menos inicialmente.
Lo que hoy no es un problema puede serlo en unos años: el informe de Minsait detalla que que el proceso sería complejo y dependería de los cambios legislativos en el Congreso. Mientras tanto, la ATC sigue contratando personal y abriendo nuevas oficinas. En la última campaña de la renta, que cerró el 30 de junio, incorporó a 132 personas de forma temporal.
La gestión del IRPF por parte de Cataluña no es un trámite inminente, pero sí un horizonte que todo autónomo catalán debería seguir de cerca.
¿Por qué hace falta el doble de personal?
La Agencia Tributaria estatal (AEAT) cuenta con unos 3.800 funcionarios en Cataluña para manejar todos los impuestos no cedidos, incluido el IRPF. La ATC, con menos de un tercio de esa cifra, gestiona solo tributos cedidos (sucesiones, transmisiones patrimoniales, etc.). Asumir el IRPF supondría multiplicar por diez la carga de trabajo: se pasarían a tramitar millones de declaraciones cada año, con devoluciones, inspecciones y recursos.
El Govern explora incluso la posibilidad de captar funcionarios de la AEAT para acelerar la transición, replicando lo que se hizo con los Mossos d’Esquadra. Sin embargo, fuentes de la Generalitat admiten que es un proceso ‘complejo’ y que aún no se ha iniciado ninguna negociación formal. De momento, se centran en sus propios procesos selectivos.
¿Qué cambiaría para autónomos y pymes catalanas?
Para un autónomo que tributa por IRPF, el cambio principal sería administrativo. La gestión, la recaudación y la inspección del impuesto pasarían a manos catalanas. Eso podría suponer:
- Nuevos modelos de declaración, aunque previsiblemente similares a los del modelo estatal.
- Calendarios fiscales distintos, con plazos de presentación que podrían no coincidir con los del resto de España.
- Posibles diferencias en la interpretación de deducciones autonómicas o en los criterios de inspección.
La ATC ya gestiona el impuesto sobre el patrimonio y otros tributos, por lo que los autónomos con grandes patrimonios ya están acostumbrados a tratar con ella. Pero el IRPF es un impuesto masivo que toca a todo el mundo y cualquier retraso en las devoluciones o error en la aplicación de deducciones afectaría directamente a la liquidez del negocio.
Los retos de una hacienda que aspira a ser ‘plena’
El reto es tan político como técnico. La reforma necesita pasar por el Congreso, y el acuerdo no está garantizado. Mientras, la ATC debe construir una infraestructura informática capaz de procesar millones de declaraciones sin colapsar. El informe de Minsait advierte de que la integración de los nuevos sistemas llevaría entre seis meses y dos años, y que captar a los funcionarios de la AEAT sería lento.
Aquí hay una paradoja: se está invirtiendo dinero y personal en una agencia que aún no tiene la competencia. Si finalmente el Congreso no aprueba la transferencia, esos recursos se habrán destinado a una estructura sobredimensionada. Pero si sale adelante, los autónomos catalanes se encontrarán con una administración fiscal nueva, con menos rodaje que la AEAT y con el riesgo de que los primeros años sean caóticos.
El precedente más cercano es la Inspección de Trabajo, que en Cataluña comparten la Generalitat y el Estado. Allí, los agentes suelen usar las plazas catalanas como puente para obtener una estatal, lo que genera una alta rotación y problemas de cobertura. En fiscalidad, el riesgo es similar: si no se retiene el talento, la calidad del servicio se resiente.
Guía rápida del trámite
- 📅 Plazos: No hay fecha. El cambio depende de una ley en el Congreso que todavía no se ha presentado ni negociado.
- ✅ Requisitos clave: Todos los autónomos y pymes con domicilio fiscal en Catalunya tributarían el IRPF a la Agencia Tributaria Catalana en lugar de a la AEAT.
- 🌐 Dónde solicitarlo: Sede electrónica de la Agencia Tributaria de Catalunya (atc.gencat.cat) cuando asuma la competencia.
- 💰 Importe o coste: El tipo impositivo del IRPF seguiría siendo el mismo, pero las devoluciones y aplazamientos podrían gestionarse con plazos diferentes.
- ⚠️ Error a evitar: Asumir que los modelos y los calendarios serán idénticos a los de la AEAT. Podrían surgir discrepancias en las deducciones autonómicas.





