EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El ‘XXIV Barómetro Inmobiliario’ de UCI y SIRA, con más de 400 profesionales, dibuja un segundo semestre de 2026 con caídas del 3,2% en compraventas y del 7,1% en operaciones de alquiler.
- ¿Quién está detrás? Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), entidad especializada en financiación hipotecaria, y la red de agencias SIRA, que publican el estudio semestral de referencia para el sector inmobiliario.
- ¿Qué impacto tiene? Los precios seguirán al alza (+3% venta, +5% alquiler), mientras la firma de hipotecas podría retroceder un 2%. El acceso a la vivienda se encarece, aunque la oferta comienza a estabilizarse según dos tercios de los agentes.
Las agencias inmobiliarias encaran la segunda mitad de 2026 con una previsión de enfriamiento en las operaciones, aunque los precios mantienen la tendencia alcista. Así lo refleja el ‘XXIV Barómetro Inmobiliario’ elaborado por UCI y SIRA a partir de más de 400 profesionales del sector. Tras un primer semestre marcado por la incertidumbre geopolítica, el mercado anticipa una caída interanual del 3,2% en el volumen de compraventas de viviendas y de hasta el 7,1% en las operaciones de alquiler.
La lectura que hacen desde UCI es clara: el mercado sigue activo, pero empieza a dejar atrás los ritmos excepcionales del último ejercicio para avanzar hacia un escenario más moderado. La confianza sobre la estabilidad de las compraventas ha descendido 13 puntos en el primer semestre frente a la encuesta anterior, y la previsión para el segundo semestre cae otros 8 puntos.
El optimismo del sector se enfría
El termómetro general del sector refleja un optimismo que se sitúa ahora en 6,4 puntos sobre 10, cinco décimas menos que en la anterior edición y la cuarta bajada consecutiva. Por comunidades autónomas, Murcia, Navarra y Castilla-La Mancha lideran las mejores perspectivas, mientras que La Rioja, Asturias y País Vasco presentan las valoraciones más pesimistas.
La firma de hipotecas también perderá fuelle. El barómetro apunta a una posible caída del 2% en la concesión de préstamos hipotecarios este año, un dato que los autores vinculan a la posibilidad de nuevos movimientos de los bancos centrales ante la incertidumbre geopolítica, que podrían volver a tensionar los tipos de interés. Sin embargo, un 20% de los profesionales encuestados aún confía en que el mercado hipotecario se mantenga en positivo.
Precios que no ceden
Donde no hay fisuras en las previsiones es en la escalada de precios. El precio medio de la vivienda en venta podría incrementarse otro 3% en lo que queda de año, una cifra que modera las estimaciones anteriores, que llegaban a situar la horquilla entre el 5% y el 10%. En el caso de los alquileres, la subida podría rondar el 5%.
«Los precios de la vivienda continúan reflejando la fortaleza del mercado. Aunque su crecimiento comienza a moderarse respecto a ejercicios anteriores, la demanda sigue siendo superior a la oferta disponible en buena parte del territorio nacional», subraya la directora de financiación hipotecaria de UCI, Lorena A. Zenklussen.
El desequilibrio entre oferta y demanda sigue siendo el principal motor de un mercado que se enfría en transacciones pero no en precios.
Por otro lado, dos tercios de los profesionales consideran que la oferta de vivienda se ha mantenido estable o incluso ha aumentado, y esperan que el número de vendedores se mantenga o crezca de cara a los próximos meses. Una inyección de oferta que, sin embargo, no será suficiente para contener la presión alcista a corto plazo.
La Ficha del Inversor
La métrica que resume este informe es contundente: caída del 7,1% en alquileres. Ese es el dato que más debería preocupar al inversor residencial y al pequeño propietario, porque las operaciones de arrendamiento se contraen casi el doble que las compraventas, en un entorno de precios aún al alza. El yield bruto del alquiler — la rentabilidad anual de un alquiler antes de gastos — se sostiene, pero el volumen mengua, lo que apunta a una mayor rigidez en la demanda solvente.
La tendencia a seis meses es de estabilización a la baja en actividad y de resistencia en precios. Con los bancos centrales aún vigilantes ante la inflación y la guerra comercial de fondo, cualquier repunte de tipos enfriaría aún más la firma de hipotecas, lo que añadiría presión al alquiler. Para el comprador, la ventana de oportunidad no se ha cerrado, pero se estrecha: quien necesite financiación haría bien en cerrarla cuanto antes, porque los tipos de interés ni están bajos ni parece que vayan a bajar a corto plazo.
El perfil recomendado para este escenario es claro: el inversor patrimonialista que busca vivienda para alquiler a largo plazo en mercados con alta demanda, como las grandes áreas metropolitanas o las zonas de fuerte atractivo internacional, tiene aún recorrido, aunque con subidas de precios más comedidas. El comprador de primera vivienda debe asumir que el precio no le esperará y que la financiación seguirá siendo un factor de riesgo. Para las family offices y el capital extranjero, el atractivo de la vivienda en propiedad en España sigue intacto, especialmente allí donde la escasez de oferta y el interés internacional mantienen el pulso.
Desde la atalaya sectorial, el pulso entre operadores revela un sector que, por primera vez en varios trimestres, reconoce la necesidad de una gestión coordinada de la oferta. «El acceso a la vivienda continúa siendo el gran reto estructural», insisten desde UCI. La coordinación entre administraciones, promotores y entidades financieras será la llave para que el aterrizaje sea suave y no se convierta en un parón brusco. Por el momento, la confianza se mantiene por encima del 6 sobre 10. Veremos si aguanta.




