Lagarde lo confirma: el BCE no subirá más tipos tras el 2,25% y ve menor riesgo inflacionista

La presidenta del BCE ve los riesgos inflacionistas más equilibrados tras el acuerdo EEUU-Irán, lo que aleja la necesidad de nuevas subidas. Los tipos se mantendrán en el 2,25% al menos hasta septiembre, cuando el Consejo de Gobierno revisará las proyecciones.

Lagarde lo confirma en Sintra: el BCE no subirá más tipos tras llevarlos al 2,25%. La presidenta del banco central ve los riesgos inflacionistas ‘más equilibrados que hace dos semanas’, un mensaje que disipa las dudas sobre un nuevo ajuste en julio.

El foro de Sintra y la pausa veraniega

En el Foro de Bancos Centrales de Sintra, la banquera francesa explicó que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz ha reducido la presión sobre los precios del petróleo, uno de los principales factores que forzaron la subida de junio. ‘Los riesgos están ahora más equilibrados’, subrayó.

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Con los tipos instalados en el 2,25% desde la anterior reunión del Consejo de Gobierno, el mercado ya descontaba una pausa estival. Sin embargo, las palabras de Lagarde tienen un valor adicional: despejan cualquier temor a un endurecimiento mayor en los próximos meses.

El factor Ormuz y el alivio inflacionista

El panel monetario de la cita portuguesa reunió a Lagarde con Kevin Warsh (presidente de la Fed), Andrew Bailey (Banco de Inglaterra) y Tiff Macklem (Banco de Canadá). Todos coincidieron en la mejora de las perspectivas de inflación, aunque con matices: mientras el BCE ya ha movido ficha, los otros tres bancos centrales aún no han subido tipos.

La presidenta defendió la decisión de junio porque la eurozona partía de tasas en el 2%, muy por debajo del 3% del resto. El factor diferencial, según reconoció, fue la amenaza del petróleo, que el acuerdo de Ormuz ha calmado de momento.

La ‘framework guidance’ como nuevo mantra

Pese al tono calmado, Lagarde insistió en no comprometerse con el futuro. Recordó que en el ciclo anterior se sintió ‘obligada’ por la comunicación al mercado a no subir a tiempo, un error que no quiere repetir. Por eso, defiende el nuevo enfoque que llama ‘framework guidance’: explicar el proceso de decisión y los indicadores, en lugar de dar señales precisas sobre la próxima reunión.

El BCE quiere que los inversores entiendan su lógica, no que adivinen sus movimientos. La ‘framework guidance’ marca un antes y un después en su comunicación.

El mensaje de Sintra deja claro que la próxima reunión de septiembre será el verdadero punto de inflexión. El Consejo de Gobierno revisará sus proyecciones macroeconómicas y podrá calibrar si el equilibrio de riesgos se mantiene o si, por el contrario, la inflación repunta.

Septiembre y el espejo de la inflación: un análisis necesario

La gran pregunta es si la pausa de julio se convertirá en el techo de este ciclo. Con los tipos en el 2,25%, la eurozona se sitúa en un terreno neutral que no estrangula el crecimiento pero mantiene bajo control las expectativas de inflación. A corto plazo, el factor Ormuz seguirá siendo clave: cualquier escalada geopolítica podría devolver la presión a los precios energéticos y forzar al BCE a replantearse su hoja de ruta.

No obstante, la estrategia de Lagarde parece diseñada para ganar tiempo y flexibilidad. La ‘framework guidance’ permite al banco central reaccionar a los datos sin generar pánicos ni euforias desmedidas. Como ella misma reconoció, los bancos centrales deben medir los riesgos de forma más rápida y precisa, incluso incorporando herramientas de IA para robustecer sus análisis bajo distintos escenarios.

En mi opinión, el BCE ha ganado credibilidad al reconocer los errores del pasado y al apostar por una comunicación más transparente. Pero el verdadero test llegará con las proyecciones de septiembre: si la inflación subyacente se resiste a bajar del 2,5%, la pausa actual podría ser solo un respiro antes de un nuevo ajuste. De momento, el mercado lo compra. Y con razón.


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