El Gobierno aprueba el decreto vivienda en julio con prórrogas forzosas y regulación del alquiler temporal

El texto, que el Consejo de Ministros aprobará a lo largo de julio, incluirá bonificaciones fiscales en el IRPF para los propietarios que rebajen los alquileres. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, no ha confirmado si se prorrogará la moratoria antidesahucios.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Ejecutivo ha anunciado que durante el mes de julio aprobará un real decreto-ley de vivienda que introduce prórrogas forzosas de los contratos de alquiler, regula los alquileres de temporada y habitaciones, y activa bonificaciones fiscales para propietarios que bajen las rentas.
  • ¿Quién está detrás? El Gobierno, con la ministra portavoz Elma Saiz como señal visible del anuncio. El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana trabaja en el texto definitivo.
  • ¿Qué impacto tiene? Los inquilinos ganarán estabilidad contractual; los pequeños propietarios podrán compensar parte de la pérdida de ingresos con beneficios en el IRPF, y los operadores de alquiler turístico afrontarán una subida del IVA al 21%.

El Consejo de Ministros ha confirmado este lunes que a lo largo del próximo mes de julio aprobará un real decreto-ley de vivienda con fuerte calado regulatorio. El paquete incluye prórrogas forzosas de los contratos de alquiler, la regulación por primera vez de los alquileres de temporada y habitaciones, y un nuevo esquema de incentivos fiscales para los propietarios dispuestos a bajar las rentas, según detalló la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Las siete líneas maestras del megadecreto de vivienda

El texto, que el Gobierno pretende que sea «amplio y transversal» para sumar apoyos en el Congreso, articula medidas que hasta ahora venían dispersas en distintas iniciativas parlamentarias. Las prórrogas forzosas de los contratos de alquiler se sitúan como la medida más inmediata: evitan la finalización automática de los arrendamientos y obligan al propietario a mantener las mismas condiciones mientras se mantengan las causas —aún por definir— que justifican la intervención.

Publicidad

En paralelo, el decreto aborda la regulación de los alquileres de temporada y de habitaciones, una figura que en los últimos años ha crecido como alternativa a los contratos habituales para esquivar los topes de precios en zonas tensionadas. Se exigirán contratos por escrito y se delimitarán los supuestos que permiten acogerse a esta modalidad, con el objetivo declarado de combatir el fraude y evitar que una parte del mercado residencial se desplace al alquiler estacional sin control.

En el capítulo fiscal, el decreto introduce bonificaciones en el IRPF para los propietarios que bajen voluntariamente las rentas de sus inquilinos. Aunque la letra pequeña aún no se conoce, fuentes del Ministerio de Hacienda admiten que se trabaja con tramos que podrían oscilar entre el 50% y el 90% de la rebaja aplicada, un incentivo que el Ejecutivo espera que compense la pérdida de ingresos para los pequeños ahorradores.

Además, se confirmó la subida del IVA de los pisos turísticos al 21%, una vieja reivindicación de los ayuntamientos de las grandes capitales. La medida pretende desincentivar la proliferación de viviendas de uso turístico en zonas tensionadas —donde compiten directamente con el alquiler residencial— y equiparar su fiscalidad a la de cualquier otro servicio de alojamiento.

El decreto también incorporará un capítulo de agilización administrativa para la construcción de vivienda asequible, con plazos máximos para la concesión de licencias y el compromiso de reducir los cuellos de botella que hoy retrasan los proyectos de colaboración público-privada.

La clave no está solo en las prórrogas forzosas: la regulación del alquiler temporal y de habitaciones puede redefinir el mercado del arrendamiento de corta duración en las grandes ciudades.

La búsqueda del consenso en un Congreso fragmentado

Elma Saiz apeló al acuerdo parlamentario durante la rueda de prensa: «Un problema como el de la vivienda solo se puede resolver desde el acuerdo. Y si hay un motivo hoy en día para acordar es, sin lugar a duda, dar respuesta a la principal preocupación de la ciudadanía». La portavoz evitó confirmar si el decreto incluirá una nueva moratoria antidesahucios, un punto especialmente sensible para los socios de izquierdas del Gobierno.

El Ejecutivo necesita una mayoría simple para convalidar el real decreto-ley en el Congreso en un plazo de 30 días tras su publicación. Los precedentes no son halagüeños: la senda de déficit para 2027 nunca ha completado el ciclo parlamentario en esta legislatura, y varias iniciativas similares en materia de vivienda han quedado bloqueadas por falta de apoyos. Aun así, fuentes de Moncloa confían en que el texto recoja medidas que los distintos grupos han defendido a lo largo de la legislatura, lo que, en teoría, facilitaría su tramitación.

El contexto económico, además, juega a favor del argumentario oficial. El mismo Consejo de Ministros aprobó el nuevo cuadro macroeconómico, que eleva el crecimiento del PIB al 2,6% para 2026 —cuatro décimas más que la anterior proyección— y sitúa la tasa de paro por debajo del 10% este año. Un entorno que, según el vicepresidente Carlos Cuerpo, se apoya en el consumo y la inversión, pero que también mantiene la presión sobre un mercado de alquiler tensionado por la creación de empleo y la escasez de oferta.

La Ficha del Inversor

Desde el punto de vista del pequeño propietario, el megadecreto introduce una combinación de palos y zanahorias. Las prórrogas forzosas reducen la flexibilidad del arrendador para recuperar la vivienda o actualizar rentas por encima de los topes legales, pero las bonificaciones en el IRPF pueden compensar parte de esa pérdida si se acepta una bajada voluntaria de la renta. En la práctica, para un piso en alquiler en una zona tensionada de Barcelona —con una renta media de 1.000 euros—, una rebaja de 100 euros mensuales podría traducirse en un ahorro fiscal de hasta 700 euros al año si se aprueba el tramo máximo del 90%, aunque la letra pequeña fiscal aún debe concretarse.

La subida del IVA al 21% para los alquileres turísticos golpea de lleno a los propietarios de VUT (Viviendas de Uso Turístico), que hasta ahora tributaban como actividad económica regular. En Baleares o la Costa del Sol, donde varios municipios ya aplican topes al número de licencias, la medida encarece el servicio y puede redirigir parte de la oferta hacia el alquiler residencial de larga duración, pero a costa de una menor rentabilidad neta para el inversor particular. Quienes gestionan carteras de apartamentos turísticos deberán recalcular sus flujos de caja, ya que la subida fiscal no se traslada fácilmente a la tarifa final en un mercado altamente competitivo.

Para los fondos institucionales de build to rent, el decreto es un arma de doble filo. Por un lado, la mayor estabilidad regulatoria y el control sobre los alquileres temporales pueden aumentar la demanda de vivienda en alquiler tradicional, reforzando las tesis de inversión en promociones completas para alquilar. Por otro, la intervención pública sobre la duración de los contratos y las rentas añade un factor de riesgo político que ya ha llevado a varios fondos a ralentizar sus nuevos proyectos en España a la espera de un marco jurídico más estable.

La lectura a seis meses es de una presión regulatoria creciente que coloca al pequeño ahorrador en una posición delicada y pone a prueba el apetito inversor en un sector que, según los últimos datos del Banco de España, canaliza casi el 30% del ahorro de los hogares españoles. El desenlace dependerá de si el Congreso convalida el decreto en los términos que el Gobierno defiende hoy y de si las bonificaciones fiscales son lo suficientemente atractivas como para cambiar las expectativas de rentabilidad. Mientras tanto, la incertidumbre regulatoria se convierte en un nuevo coste a la hora de calcular el yield de cualquier inversión residencial en España.


Publicidad