Burbuja IA: el BIS advierte de un colapso prolongado tras compararla con cinco crisis

La institución que anticipó la crisis de 2007 equipara el actual gasto de los hiperescaladores con la fiebre de los canales del siglo XIX y la burbuja de las puntocom. Advierte de una corrección bursátil con impacto en el consumo.

El BIS alerta de que la burbuja inversora en IA replica los patrones de cinco crisis históricas y acabará en colapso.

Claves de la operación

  • Los cinco hiperescaladores invertirán un billón de dólares entre 2025 y 2026. Esa cifra supera los beneficios y el flujo de caja libre, forzando a algunas empresas a emitir deuda.
  • El BIS traza un paralelismo con cinco grandes ciclos inversores fallidos. Desde la fiebre de los canales hasta las puntocom, todas terminaron en recesión.
  • Un colapso de la inversión arrastraría a los mercados y al consumo. La corrección bursátil golpearía a un número récord de inversores minoristas.

La euforia inversora que dispara la deuda de los gigantes tecnológicos

El informe anual del Banco de Pagos Internacionales (BIS) subraya que el compromiso de inversión de los cinco mayores hiperescaladores crece más rápido que sus beneficios. Algunas de estas empresas, que hasta hace poco acumulaban montañas de liquidez, han comenzado a pedir prestado para financiar la expansión en centros de datos e investigación.

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«Los grandes ciclos de inversión del pasado ofrecen paralelismos muy ilustrativos», recoge el documento. La demanda de crédito de estas compañías está empujando los tipos de interés al alza, lo que podría restar impulso a otros sectores.

El organismo con sede en Basilea, conocido como el banco de los banqueros centrales, sostiene que la carrera inversora está alimentada por el miedo a quedarse fuera. El miedo a perder la próxima revolución tecnológica lleva a las firmas a comprometer recursos en proyectos cuyo retorno es, por ahora, una incógnita.

No es la primera vez que el BIS advierte. En 2007, sus alertas sobre el mercado hipotecario fueron desoídas. Ahora, el informe económico anual publicado el domingo enumera los riesgos de la «exuberancia de la IA».

Si los rendimientos no justifican la inversión, el BIS anticipa una retirada brusca de la financiación que convertiría el boom en un prolongado colapso. La corrección bursátil que sobrevendría afectaría al consumo: hoy hay muchos más inversores minoristas —en Estados Unidos y cada vez más en Europa— cuyo patrimonio está atado a la renta variable.

El miedo a quedarse fuera de la revolución de la IA está generando un nivel de inversión que, según el BIS, solo se justifica si los retornos futuros son colosales. La historia no invita al optimismo.

De la fiebre de los canales a las puntocom: un patrón que se repite

El BIS compara la actual euforia con cinco grandes ciclos inversores del pasado: la fiebre de los canales en la década de 1830, la burbuja ferroviaria británica de los años 1840, la electrificación de comienzos del siglo XX, la exuberancia de los años veinte y la burbuja de las puntocom de finales de los noventa.

Todos surgieron a partir de revoluciones tecnológicas genuinas, pero atrajeron mucho más capital del que los rendimientos comerciales pudieron justificar después. La magnitud y la velocidad del actual auge inversor en inteligencia artificial guarda importantes similitudes con esos precedentes y pone de relieve riesgos significativos a la baja, señala el texto.

Las cinco fiebres inversoras compartieron un patrón: todas comenzaron con una innovación real que prometía transformar la economía, pero la financiación superó con creces la demanda real.

inversión IA riesgo

El riesgo sistémico que el BIS señala y que los mercados aún descuentan sin sobresaltos

En esta redacción entendemos que el aviso del BIS no es una predicción, sino una llamada a la cautela. La inteligencia artificial sí transformará la economía, pero la cuestión es quién pagará la fiesta y cuándo llegarán los retornos. Los paralelismos históricos no determinan el futuro, pero sí evidencian un patrón de exceso que rara vez acaba sin daños colaterales.

El antecedente español no es ajeno: durante la burbuja de las puntocom, Telefónica multiplicó su deuda para expandirse en Latinoamérica y luego tuvo que desinvertir. Ahora, los gigantes tecnológicos no dependen de un solo mercado, pero el riesgo de sobreinversión sigue siendo el mismo.

El verdadero peligro, subraya el BIS, es el efecto riqueza. Un desplome bursátil tendría hoy un impacto más profundo porque muchos hogares tienen parte de su ahorro en acciones. Si el consumo se resiente, la economía global entraría en una fase de ajuste que podría durar años.

El BIS recuerda que los diferenciales de crédito corporativo están en mínimos de siglo, lo que abarata la financiación de proyectos de IA y amplifica el riesgo de sobreinversión.

El desenlace dependerá de que los beneficios de la IA empiecen a traducirse en ingresos tangibles antes de que el mercado pierda la paciencia. El reloj ya está en marcha.


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