BitMine compra Ethereum y SharpLink se suma: 5,7 millones de ETH acumulados en plena caída del 54%

SharpLink también ha sumado 62 millones de dólares en ether a su balance en el último trimestre. El activo ha perdido un 54% de su valor en dos años y cotiza por debajo de los 1.600 dólares, lo que divide a los analistas entre quienes ven una ganga y quienes temen más caídas.

BitMine ha vuelto a comprar ether. La empresa que preside Tom Lee adquirió 27.084 ETH en la última semana de junio, según el comunicado oficial publicado el 29 de junio, y elevó su tesorería total a 5,7 millones de ether. A 1.569 dólares por unidad, la cifra equivale a unos 8.940 millones de dólares en ether. Y lo hace mientras el precio del activo acumula una caída del 54% desde los máximos de 2024, un desplome que ha llevado al ether a cotizar por debajo de los 1.600 dólares por primera vez en más de dos años.

No es la única empresa que está comprando en plena corrección. SharpLink Gaming, la firma de juegos y apuestas deportivas que llevaba meses incrementando su exposición a Ethereum, ha añadido otros 62 millones de dólares en ether a su balance. Entre ambas compañías y otras tesorerías corporativas menores, el sector supera ya los 5,7 millones de ETH acumulados, una cifra que equivale aproximadamente al 4,7% del suministro total de ether en circulación, estimado en 120,7 millones de unidades.

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BitMine roza el 5% del suministro total de ether

La compañía cotiza en la Bolsa de Nueva York con el ticker BMNR y ha hecho del ether su principal activo de reserva. Según los datos facilitados por la propia empresa, de los 5,7 millones de ETH que posee, 4,88 millones están ya en staking —es decir, bloqueados para validar la red a cambio de recompensas—, lo que representa más del 85% de su tesorería. El resto permanece líquido o asignado a operaciones de DeFi, las finanzas descentralizadas construidas sobre Ethereum.

Tom Lee, presidente de BitMine, defendió la estrategia en el comunicado: «El futuro del ecosistema cripto sigue siendo positivo. Wall Street está modernizando su infraestructura heredada sobre raíles cripto y los sistemas de pago con inteligencia artificial agentiva también se construirán sobre estas redes».

BitMine está a punto de alcanzar lo que internamente llaman la «alquimia del 5%»: poseer una de cada veinte unidades de ether existentes. Con el ritmo de compra actual, la empresa espera cruzar ese umbral en algún momento del segundo semestre de 2026. De lograrlo, se consolidaría como el mayor tenedor corporativo de ETH del mundo, solo por detrás de Strategy (antes MicroStrategy) en términos absolutos de tesorería cripto.

La compañía también aprovechó el comunicado para recordar que el 26 de junio fue incluida en el índice Russell 1000, que agrupa a las mil mayores empresas cotizadas de Estados Unidos. Esa entrada expone a BitMine a fondos pasivos y ETFs que replican el índice, lo que según la propia empresa «se espera que añada cientos y posiblemente miles de inversores institucionales adicionales como accionistas».

SharpLink y la fiebre corporativa por el ether barato

SharpLink no es nueva en esto. Lleva desde 2025 acumulando ether de forma periódica, pero la compra de 62 millones de dólares en las últimas semanas supone su mayor desembolso en un solo trimestre. A diferencia de BitMine, SharpLink no ha desvelado si mantiene sus ether en staking, lo que sugiere que, por ahora, prefiere tener el activo líquido para moverse con agilidad según evolucione el mercado.

Las cifras son relevantes. Entre BitMine y SharpLink suman un volumen de compras cercano a los 105 millones de dólares en ether durante el segundo trimestre de 2026, un periodo en el que el precio del activo no ha dejado de caer. La pregunta es obvia: ¿están comprando una ganga o están atrapando un cuchillo que aún no ha terminado de caer?

Los analistas están divididos. Tom Lee insiste en que el mercado se encuentra en las «primeras etapas de una primavera cripto» y apunta a dos catalizadores: la modernización tecnológica de Wall Street y la llegada de sistemas de pago autónomos basados en IA que utilizarán Ethereum como capa de liquidación. Pero otros observadores recuerdan que el ether ha perdido más de la mitad de su valor en dos años y que los flujos de los ETF spot, aunque positivos, no han sido suficientes para sostener el precio.

BitMine posee ya el 4,7% de todo el ether en circulación y su presidente sigue comprando en cada recorte.

Qué significa esta acumulación corporativa para Ethereum

Conviene poner estas cifras en contexto. Que dos empresas acumulen más del 4,7% del suministro de ether no tiene precedentes en la breve historia de este activo. Cuando MicroStrategy empezó a comprar bitcoin en 2020, muchos inversores tradicionales descubrieron el activo a través de las compras de Michael Saylor. Algo parecido empieza a ocurrir ahora con Ethereum y BitMine, aunque con un matiz importante: buena parte del ether corporativo no está guardado en una cámara acorazada digital, sino que está trabajando en la red, generando rendimientos por validar transacciones.

Ese es el giro diferencial de la tesis de BitMine. Sus 4,88 millones de ETH en staking generan, según sus propios cálculos, unos 211 millones de dólares anualizados en recompensas. Si consiguen poner todo su ether a trabajar, la cifra podría escalar hasta los 246 millones. Es como si un fondo inmobiliario no se limitara a comprar edificios, sino que los alquilara para obtener rentas mientras espera que se revaloricen.

El riesgo, sin embargo, es real y conviene nombrarlo. Una caída adicional del precio del ether erosionaría el valor contable de la tesorería de BitMine y pondría presión sobre su cotización bursátil. Además, la concentración de tanto ether en una sola entidad —que además gestiona su propio servicio de staking, MAVAN— plantea preguntas incómodas sobre la descentralización de la red. Una cosa es predicar que Ethereum no tiene dueño y otra muy distinta es que una empresa cotizada controle casi el 5% de todos los validadores.

La última vez que vimos un movimiento corporativo de este calibre en Ethereum fue en 2021, cuando varias compañías canadienses y estadounidenses anunciaron compras de ether en pleno mercado alcista. La mayoría acabaron vendiendo en las caídas posteriores. BitMine no parece dispuesta a repetir ese patrón: su horizonte declarado es de largo plazo y su presidente lo justifica con argumentos que van más allá del precio, apuntando a una transformación estructural de los sistemas financieros. Si acierta o no, lo sabremos con el tiempo. De momento, la primavera cripto de Tom Lee tiene más pinta de finales de marzo que de pleno julio.


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