Barcelona y Madrid perderán hasta 8.000 y 41.000 plazas de aparcamiento por coches más grandes

El crecimiento del tamaño de los coches nuevos reducirá entre 5.200 y 8.600 plazas en Barcelona y hasta 41.000 en Madrid, según un estudio de T&E y Clean Cities. Las ONG instan a los ayuntamientos a aplicar tarifas diferenciadas de aparcamiento, como plantea París, para frenar un

Barcelona perderá entre 5.200 y 8.600 plazas de aparcamiento en la vía pública de aquí a 2040, y Madrid hasta 41.000, por el aumento imparable del tamaño de los coches, según el último estudio de las organizaciones Transport&Environment (T&E) y Clean Cities. El informe, difundido este 29 de junio, cuantifica por primera vez el impacto del mayor tamaño de los vehículos en el espacio urbano de las dos grandes capitales españolas.

Barcelona dispone de aproximadamente 90.200 plazas de aparcamiento en superficie (entre zona azul, área verde y plazas no reguladas). El cálculo de las ONG indica que la capital catalana verá reducidas entre 5.200 y 8.600 de esas plazas, lo que supone una merma de entre el 8,5% y el 14% de su capacidad actual. En Madrid, la cifra es aún más abultada: 41.000 plazas engullidas por unos vehículos que no paran de estirarse.

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La tendencia se repite en toda Europa: las ciudades perderán una proporción similar de sus estacionamientos en vía pública si el tamaño de los coches sigue aumentando sin control, advierte el estudio. El fenómeno convierte al coche nuevo en un elefante que devora centímetros de calzada cada año.

El crecimiento imparable del tamaño de los coches: 1,2 cm más cada año

¿Cuánto crecen los coches? El estudio de T&E señala que la longitud media ha pasado de 4,09 metros en el año 2000 a 4,38 metros en la actualidad, un incremento de casi 30 centímetros en un cuarto de siglo. El ancho, de 1,69 a 1,82 metros. Y la altura —incluido el capó— sube 0,5 centímetros al año.

Detrás de esta evolución hay una decisión industrial: «Los fabricantes han dejado de producir coches pequeños para obtener mayores beneficios con los vehículos más grandes», denuncian desde Transport&Environment. El resultado es que los todoterrenos y los SUV, más largos y anchos, ocupan cada vez más espacio en un callejero urbano que no puede ensancharse.

Fabricantes de coches presionan a las ciudades para que sacrifiquen espacio público en favor de vehículos cada vez más grandes y peligrosos.

Capós más altos, peatones invisibles y 400 muertes adicionales

El informe va más allá del aparcamiento: el crecimiento de los capós —que alcanzarían una altura media de 86,2 centímetros en 2040— supone un riesgo considerable para peatones, ciclistas y, especialmente, niños. Un menor de estatura no es visible desde el asiento del conductor, y en caso de atropello el impacto se concentra en la cabeza o el torso.

La directora de T&E en España, Isabell Büschel, lamenta que «tras 25 años de crecimiento imparable, las ciudades están cada vez más dominadas por enormes todoterrenos que suponen un peligro físico para el resto de usuarios». Büschel añade que los municipios «se ven presionados para ampliar las plazas de aparcamiento sacrificando el espacio público».

El estudio calcula que, frente a un escenario de «redimensionamiento adecuado» (coches de vuelta a los 4,25 metros de largo), la tendencia actual podría sumar 400 muertes adicionales en las carreteras europeas hasta 2040. La cifra pone número al coste humano de la carrera por el tamaño.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El deterioro del espacio público no es solo cuantitativo (5.200-8.600 plazas en Barcelona, 41.000 en Madrid), sino cualitativo: cada plaza que desaparece obliga a recolocar el coche en calles más remotas o a pagar un estacionamiento subterráneo, con coste para el bolsillo y para la fluidez del tráfico de agitación. Las grandes capitales como Madrid y Barcelona son las que más notan la presión, pero el fenómeno afecta a cualquier ciudad europea con un parque móvil que se renueva por vehículos más voluminosos.

La ausencia de una regulación estatal que limite el tamaño o grave la ocupación de la vía pública deja la pelota en el tejado municipal. De ahí que la comparativa con París sea ineludible. La capital francesa, que ya ha instaurado la limitación a 30 km/h y avanza hacia la ciudad de los 15 minutos, estudia ahora tarifas de estacionamiento diferenciadas según el tamaño y peso del vehículo. La idea es sencilla: quien ocupa más espacio público paga más. En España, ni el Ayuntamiento de Madrid ni el de Barcelona han avanzado aún por esa vía, pero el debate está servido.

Desde MERCA2.ES consideramos que el camino de París es una opción viable y equitativa para que las ciudades recuperen espacio público sin necesidad de reducir drásticamente el número de plazas. Sin embargo, la aplicación en ciudades como Madrid, con un parque automovilístico muy numeroso y una cultura de movilidad aún centrada en el vehículo privado, requeriría una implantación progresiva y consensuada con los vecinos. Además, los fabricantes deberían responder con un redimensionamiento real de su oferta, volviendo a modelos compactos y más seguros para todos. Si no, el urbanismo seguirá al dictado de una industria que gana dinero a costa del espacio colectivo.

El próximo paso: que los consistorios de Madrid y Barcelona se pronuncien sobre si estudiarán, como París, tarifas de estacionamiento progresivas. Mientras, los conductores seguirán viendo cómo los coches crecen a un ritmo de 1,2 centímetros por año y las plazas de aparcamiento menguan.


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