Hoy, 30 de junio de 2026, la Comisión Europea ha anunciado que eliminará la exención de de minimis para paquetes valorados en menos de 150 euros y aplicará un gravamen de 3 euros por envío. La medida, que entrará en vigor en los próximos meses, apunta a frenar la avalancha de productos chinos de bajo costo que llegan a través de plataformas como Temu y Shein. He analizado los detalles de la propuesta y las implicaciones que tendrá para el comercio electrónico y las calles comerciales europeas.
El contexto es claro: en los últimos dos años, el volumen de paquetes enviados desde China con valor declarado inferior al umbral de 150 euros se ha disparado. Muchos de esos envíos evadían los aranceles aduaneros normales gracias a la exención de minimis, pensada originalmente para facilitar las compras personales de bajo valor. Sin embargo, las plataformas chinas han explotado masivamente este resquicio legal.
Qué cambia exactamente con el nuevo arancel
- Eliminación de la exención de 150 euros. Hasta ahora, cualquier paquete con valor inferior a 150 euros no pagaba aranceles. Esa exención desaparece.
- Gravamen fijo de 3 euros por paquete. Todos los envíos de fuera de la UE, sin excepción, deberán pagar esta tasa.
- Entrada prevista para el segundo semestre de 2026. Aunque la Comisión no ha fijado una fecha exacta, fuentes comunitarias apuntan a octubre como el mes más probable.
- Refuerzo de los controles aduaneros. Se destinarán más recursos a la verificación de paquetes pequeños, que a menudo se declaran por debajo del valor real para eludir aranceles.
El objetivo declarado es doble: por un lado, proteger a los minoristas tradicionales europeos —lo que la Comisión llama evitar la “desertificación de las calles comerciales”— y, por otro, regular la competencia desleal que representan los productos de bajo precio que no cumplen siempre con las normas de seguridad o medioambientales.
El análisis de un proteccionismo selectivo
«La Comisión espera evitar la desertificación de las calles comerciales europeas.» — Portavoz de la Comisión Europea, 29 de junio de 2026
En mi lectura, la decisión no es un arancel general sino una barrera específica al comercio electrónico de bajo valor. No afecta a los grandes pedidos industriales ni a los productos de alto precio, sino al segmento donde Temu y Shein han construido su imperio: moda rápida, artículos para el hogar, electrónica de consumo. La elección de un gravamen fijo de 3 euros por paquete es quirúrgica: equivale a un arancel del 3% para un pedido de 100 euros, pero es un 30% si el pedido vale solo 10 euros. Es decir, castiga precisamente el modelo de productos ultrabaratos que funcionan con márgenes ínfimos.
No es la primera vez que Bruselas actúa contra los resquicios aduaneros. En 2021, eliminó la exención del IVA para paquetes de menos de 22 euros procedentes de fuera de la UE, en un intento de nivelar el campo de juego con los comercios locales. Aquella medida redujo las importaciones de bajo valor, pero no frenó la explosión de Temu y Shein, que aprovecharon la exención arancelaria de 150 euros. Ahora, el cerco se cierra.
Además, la medida se produce en un momento de creciente presión proteccionista en Occidente. Estados Unidos ya ha impuesto aranceles generalizados a China, y la UE busca su propia fórmula para no quedarse rezagada sin desatar una guerra comercial total. El arancel de 3 euros es una señal templada pero contundente.
🌍 El impacto en España y Europa
En España, esta medida tendrá un efecto directo en los hábitos de compra de millones de consumidores. Las importaciones de bajo valor desde China han crecido un 40% anual, según datos de Aduanas, y muchos compradores recurren a Temu o Shein para ahorrar en ropa o decoración. Con el nuevo gravamen, un pedido de 20 euros pagará 3 euros adicionales, un encarecimiento del 15%, lo que probablemente reducirá la frecuencia de estas compras y beneficiará a los comercios locales de proximidad.
Para las pymes españolas, la medida alivia una presión competitiva importante. La Confederación Española de Comercio ha reclamado durante meses medidas contra lo que considera competencia desleal. Aunque el Euríbor no se verá afectado directamente, sí lo hará el tejido del consumo local. La medida también ralentizará las entregas, pues los controles añadidos alargarán los plazos de liberación aduanera. En el ámbito europeo, el BCE podría interpretar la iniciativa como un factor moderadamente inflacionista a corto plazo —por el encarecimiento de bienes importados— pero mucho menor que un arancel sobre productos industriales. La próxima reunión del BCE el 16 de julio será un termómetro de cómo valora Fráncfort este nuevo giro proteccionista.




