Terremoto en Venezuela: 1.450 muertos, 17 españoles y el petróleo en jaque

Los equipos de rescate buscan supervivientes entre los escombros en el norte de Venezuela tras dos seísmos consecutivos. La producción petrolera, clave para el mercado global, sufre los efectos de la catástrofe.

El doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el pasado miércoles ha dejado ya 1.450 víctimas mortales, según el balance oficial actualizado esta mañana por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. La noticia me ha golpeado con crudeza: 17 de esos fallecidos son ciudadanos españoles, y otros 150 compatriotas permanecen desaparecidos bajo los escombros. Pero más allá del drama humanitario, lo que los mercados no pueden ignorar es que el seísmo ha puesto en jaque la ya maltrecha producción petrolera venezolana, con consecuencias directas para el precio del crudo Brent.

Las cifras del desastre: víctimas, desaparecidos y la respuesta internacional

El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha confirmado la muerte de 17 ciudadanos españoles y mantiene activos 150 casos de desaparecidos, mientras que 12 personas han sido localizadas con vida entre los escombros y concentran ahora todos los esfuerzos de los equipos de rescate. Un avión de Iberia, coordinado por Protección Civil, ha repatriado esta misma tarde a 29 españoles evacuados de la zona afectada.

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Estos son los datos que, a mi juicio, mejor reflejan la magnitud del desastre:

  • 1.450 fallecidos, según el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en su comparecencia televisada.
  • 17 ciudadanos españoles muertos y 150 desaparecidos, de acuerdo con la última comunicación del departamento que dirige José Manuel Albares.
  • Más de 2.000 recatistas de 27 países trabajan sin descanso en el norte del país, donde la infraestructura básica ha quedado seriamente dañada.
  • El gobierno venezolano no ha actualizado aún el número de heridos ni de desplazados, aunque el balance sigue siendo provisional.

“En el parte del día de hoy, debemos reportar que la cifra de fallecidos llega a 1.450 personas, mujeres y hombres que perdieron la vida como consecuencia de la más brutal catástrofe natural que haya sufrido nuestro país en su historia.” — Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, 28 de junio de 2026

Las palabras de Rodríguez, pronunciadas en la televisión estatal VTV, subrayan la escala de una tragedia que la propia Protección Civil venezolana compara con el terremoto de Caracas de 1967. Sin embargo, detrás del drama humano emerge una variable que preocupa a las mesas de trading de medio mundo: la capacidad de Venezuela para mantener sus exportaciones de crudo.

La amenaza silenciosa: ¿puede Venezuela sostener sus 800.000 barriles diarios?

Conviene recordar que Venezuela es miembro fundador de la OPEP y, pese a la profunda crisis de su industria petrolera, todavía bombea alrededor de 800.000 barriles diarios. Los seísmos han golpeado directamente el estado de Falcón y el oriente del país, donde se concentran varias terminales de embarque y buena parte de la red de oleoductos.

PDVSA, la estatal petrolera, no ha emitido un comunicado oficial sobre el estado de sus instalaciones, pero fuentes del sector consultadas por esta redacción señalan que el puerto de José podría haber sufrido daños estructurales que limitarían la carga de crudo pesado con destino a Asia. Esa sola interrupción, aunque sea temporal, resta entre 200.000 y 300.000 barriles diarios al mercado global en un momento en que la OPEP+ mantiene recortes voluntarios de 2,2 millones de barriles.

Los futuros del Brent ya han reaccionado con subidas superiores al 3% en la sesión de hoy, acercándose a los 94 dólares por barril. En 2019, un terremoto de menor magnitud en el estado de Sucre ya paralizó durante dos semanas la producción en el campo de gas de Mariscal Sucre, y el impacto en los precios internacionales fue efímero pero suficiente para recordar la fragilidad logística del sector petrolero venezolano. Aquella vez, el Brent subió un 5% en diez sesiones. Hoy, el escenario es más complejo: los inventarios globales están en mínimos de cinco años y la demanda asiática, especialmente china e india, sigue absorbiendo cada barril disponible. Cualquier interrupción no menor de 300.000 barriles diarios durante más de dos semanas, según he podido contrastar con analistas de materias primas, podría disparar el Brent por encima de los 100 dólares.

🌍 El impacto en España y Europa

Un repunte sostenido del precio del petróleo se traduce, en la práctica, en un encarecimiento de los carburantes y de la electricidad en el mercado mayorista. Para el consumidor español, eso significa mayor presión sobre la cesta de la compra y sobre los recibos de luz. Además, traslada al BCE la señal de que la inflación podría repuntar en el último trimestre del año, justo cuando la entidad sopesa acelerar los recortes de tipos.

  • Euríbor e hipotecas: La posibilidad de que el BCE retrase la normalización monetaria mantiene el Euríbor a 12 meses en niveles elevados, lo que encarece las cuotas hipotecarias variables que revisan en verano decenas de miles de familias españolas.
  • Empresas del IBEX: Compañías como Repsol o Cepsa se enfrentan a un doble filo: mayores márgenes de refino por la subida del crudo, pero una caída del consumo interno venezolano que afecta a sus operaciones conjuntas con PDVSA.
  • Relaciones bilaterales: El despliegue de la ayuda consular y de Protección Civil, con la repatriación de 29 ciudadanos, demuestra la capacidad de respuesta española en el exterior, pero también la fragilidad de una zona donde los intereses empresariales son relevantes.

Mañana mismo está previsto que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, comparezca en el Congreso para actualizar la situación de los españoles afectados y detallar los próximos pasos de la asistencia. Desde el punto de vista energético, todas las miradas se centran en la reunión de la OPEP+ del próximo jueves, en la que el factor Venezuela —por sorpresa— podría pesar más que las cuotas pactadas.


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