El IPC de junio mantiene el tipo. Con una tasa interanual del 3,2% por tercer mes consecutivo, la inflación general da un respiro en uno de los meses más complejos para la economía española, marcada todavía por el shock energético de la guerra de Irán. La inflación subyacente, que descuenta alimentos no elaborados y energía, bajó una décima hasta el 2,9%, según los datos avanzados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra confirma un goteo a la baja que el mercado no esperaba tan pronto.
La lectura es dual. La energía vuelve a ser protagonista, pero esta vez con fuerzas contrapuestas: la electricidad y el gas empujan al alza mientras los carburantes moderan su contribución. En términos mensuales, el IPC subió un 0,6% respecto a mayo, la mayor alza mensual en lo que va de año y un dato que refleja el encarecimiento de la factura energética doméstica tras la retirada, el 1 de junio, de las medidas fiscales que el Gobierno mantenía sobre la luz y el gas.
La energía tira en direcciones opuestas: sube la luz, bajan los carburantes
El INE detalla que electricidad y gas se encarecieron más que en junio de 2025, un efecto base que se notará en los próximos meses y que está directamente vinculado a la desaparición de las ayudas. Mientras, los combustibles y lubricantes para vehículos recortaron sus precios frente al mismo mes del año pasado. La presión de la guerra de Irán sobre los carburantes empieza a remitir, una señal que Economía ha querido subrayar.
El Ministerio que dirige Carlos Cuerpo ha insistido en que su plan de respuesta anticrisis ha rebajado cerca de un punto la inflación general desde su aprobación el 20 de marzo. El comunicado apunta a que el plan está cumpliendo su objetivo de amortiguar el impacto del conflicto sobre los hogares y deja caer que la progresiva disipación de la incertidumbre permite calibrar las medidas sin retirar la protección a los sectores más vulnerables.
Sin embargo, la foto no es simétrica. La retirada del escudo fiscal sobre la energía ha vuelto a meter presión en la inflación general justo cuando la subyacente parecía enfilar una senda de moderación más limpia. La mayoría de los analistas considera que este repunte mensual es transitorio; otros, en cambio, advierten de que los precios de la electricidad en el mercado mayorista aún no han tocado techo y que el segundo semestre podría traer sorpresas.
La estabilidad del IPC general esconde dinámicas muy dispares entre los componentes energéticos y eso complica la lectura que pueda hacer el Banco Central Europeo.
El factor Irán: el shock que no termina y el nuevo paquete de ayudas del Gobierno
La guerra en Irán sigue siendo el comodín de fondo. El Ejecutivo mantiene que su apuesta por la energía verde y la soberanía energética le permite ir desescalando las medidas de emergencia desde una posición de fortaleza. Y precisamente este lunes, el Consejo de Ministros aprobará un nuevo paquete de medidas para hacer frente a las consecuencias económicas del conflicto. Pedro Sánchez ha adelantado que será “un nuevo real decreto ley de protección al tejido productivo y también a la ciudadanía del país”.
Economía ha asegurado que la monitorización de los precios es constante y que España está mejor preparada que nunca ante shocks externos. Pero la pregunta que queda en el aire es si la reducción de las ayudas a la energía se compensará con nuevas transferencias directas o si el sesgo será más selectivo. El mercado estará atento a la letra pequeña de ese real decreto ley porque de él depende, en buena medida, la evolución del IPC en los próximos meses.
El INE publicará los datos definitivos del IPC de junio el 15 de julio. Para entonces, la inflación armonizada (IPCA, que se usa en las comparativas europeas) se estima en el 3,6%, con una subyacente que ronda el 3,3%. España sigue por encima de la media de la eurozona en el índice general, pero la brecha se está estrechando en la subyacente, un detalle que sí interesa en Fráncfort.

Lo que espera el BCE y cómo se traduce en el Ibex 35
Con la inflación general clavada en el 3,2% y la subyacente bajando al 2,9%, el BCE se encuentra en una posición incómoda. Por un lado, la moderación de los precios subyacentes le da argumentos para mantener su hoja de ruta de bajadas de tipos. Por otro, el repunte mensual y la persistencia del componente energético le obligan a ser cauto. En la reunión de julio no se esperan movimientos, pero las actas de junio dejaron claro que varios miembros del Consejo de Gobierno ven riesgos de que la inflación se enquiste si se retiran los estímulos fiscales demasiado rápido.
El Ibex 35 abrió la sesión con un tono mixto, pendiente tanto del dato de IPC como del Consejo de Ministros de última hora. Los valores más sensibles a tipos —utilities, inmobiliarias— cotizaban con ligeros avances, mientras que la banca se movía en terreno negativo, reflejo de la cautela sobre el nuevo paquete de ayudas y su posible impacto en los márgenes de intermediación. La prima de riesgo española, según datos del Banco de España, se mantenía en el entorno de los 75 puntos básicos, un nivel que no descuenta ningún escenario de tensión extrema pero que sigue por encima de los mínimos de hace tres meses.
La caída de la subyacente al 2,9% es una buena noticia para el BCE, pero la presión de la energía sobre el índice general le obliga a mantener la cautela.
En mi lectura, el dato de junio no cambia el guion a corto plazo. La inflación se mantiene en una meseta incómoda, con la subyacente mejorando pero con un componente energético que se resiste a bajar. El verdadero test llegará en septiembre, cuando los datos de julio y agosto reflejen plenamente el efecto de la retirada de ayudas y el posible impacto de las nuevas medidas. Para el inversor en renta variable española, la clave sigue siendo si el BCE puede mantener el ciclo de bajadas sin que la inflación energética fuerce un parón. De momento, la artillería del Gobierno parece suficiente para contener la hemorragia, pero no para curar la herida.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El Ibex 35 se movía con avances del 0,2% en los primeros compases de la sesión, impulsado por las utilities ante la expectativa de que el nuevo paquete de ayudas del Gobierno no penalice al sector eléctrico. El índice se mantenía por encima de los 11.200 puntos.
Clave técnica: La prima de riesgo en 75 puntos básicos actúa como soporte psicológico. Si el diferencial con el bund alemán supera los 80 puntos de forma consistente, el Ibex podría perder los 11.000 en pocas sesiones. El nivel de 10.950 puntos es la siguiente zona de control relevante para los gestores de renta fija.
Apunte macro: La inflación subyacente al 2,9% se alinea con el objetivo del BCE a medio plazo, pero el IPCA general en el 3,6% mantiene viva la posibilidad de que la autoridad monetaria retrase las bajadas más agresivas. El mercado de deuda ya descuenta solo dos recortes adicionales de 25 puntos básicos en 2026, frente a los tres que se esperaban hace un mes.




